jueves, 13 de diciembre de 2012

LEYES, TRAMPAS Y JUSTICIA


AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
Se dice que Colombia es un país de leyes. Que nuestra democracia cuenta como una de sus fortalezas el que contamos con una de las legislaciones más modernas y avanzadas del mundo. Recordando a Santander, a quien se le conoció como el hombre de las leyes, se le denomina santanderismo a la manía de creer que con una ley superamos los problemas. Toda la creatividad de la que hacemos gala los colombianos queda expresada en el mundo ideal de la ley. En este horizonte inventado se superarían todas las dificultades. Es decir, este mundo imaginado resulta más importante que la misma realidad.
El santanderismo es la filigrana política que permite argumentar el sometimiento de la realidad a la ley o a la norma. Y de allí se vive en un mundo que no tiene nada que ver con esa realidad. Lo importante es la letra menuda, el inciso, la entrelínea, la coma, el paréntesis, el truquito, la maroma, la leguleyada. Esta fascinación por el derecho nos ha llevado a situaciones que parecen de mentiras: la ley es dura pero es la ley, no importa si comete injusticias…
En Colombia hay leyes, decretos, ordenanzas y acuerdos para todo, muchos son un canto a la bandera, porque no se cumplen, porque no son operativos o nacieron inservibles. Por ejemplo, la ley 190 de 1995, en el Régimen de los servidores públicos, específicamente en el artículo 13, dice que “Será requisito para la posesión y para el desempeño del cargo la declaración bajo juramento del nombrado, donde conste la identificación de sus bienes. Tal información deberá ser actualizada cada año y, en todo caso, al momento de su retiro.” ¡Esto no se cumple!
Si algo da risa son las normas de tránsito. Están escritas para no cumplirlas o para que las autoridades de tránsito las exijan cuando a ellas les plazca. En la ley hay prohibiciones para los peatones, y ordena que no pueden invadir la zona destinada al tránsito de vehículos ni circular en monopatines, patinetas o similares. Prohibición que casi nadie cumple. También ordena dicha ley que todas las motocicletas deben circular por la derecha, no en zigzag o en el carril izquierdo. Además, es infracción cruzar los semáforos en amarillo. Es obligación enseñar en escuelas y colegios normas de tránsito y de seguridad vial…
Hay normas que prohíben el expendio de pólvora, especialmente en las fiestas de fin de año. Acuérdese, en medio del cielo iluminado por la pólvora, de esta prohibición el 24 de diciembre y el 31 a las doce de la noche.
También hay normas para proteger el ambiente y otras que lo entregan para la explotación minera, o que consideran que un predio con bosque nativo es de menor valor que un lote deforestado convertido en un potrero. Hay normas para vigilar la higiene y calidad de los alimentos que se venden en la calle, que se incumplen. Hay leyes sobre inhabilidades que prohíben que los que tengan información privilegiada la utilicen en su propio beneficio, que nunca se cumplen pero que si aprovechan. Hecha la ley, hecha la trampa.
Recordemos, lo importante no es tener leyes y normas sino que exista una sociedad justa. Pero gracias a nuestra formación santanderista, tenemos muchas leyes, pero poca, muy poca justicia.
agustinangarita.com.co

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mi querido Lezama, te recuerdo vagamente de la universidad. Lo cual no implica que me recuerdes. Al leer este texto, percibo la inocencia de un niño, como si, esta noticia fuera nueva, como si nunca nadie hubiese siquiera percibido esta realidad. La corrupción en nuestro país es más vieja que el mismo diablo. Y todos los cargos públicos son cuotas políticas, el tema no es una novedad, por el contrario es un chisme que se grita por todos los rincones. Lo que sí puede ser novedad es que la corrupción permea hasta las esferas de los fabricantes “éticos de insumos”, que sin tener que tocarse de la corrupción política, impulsan desde todos los medios el robo continuo del dinero privado y público. Si quieres una noticia fresca te regalo la siguiente perla: Los fabricantes de insumos quirúrgicos ortopédicos extranjeros, pagan jugosas sumas a los Doctores para que en las cirugía coloquen el material de sus casas, y no el de la competencia. Sin importar la ética y calidad de los mismos. Ejemplo: tenemos un paciente de 65 años, mujer, diagnóstico, se partió la cabeza del fémur. Necesita con urgencia un remplazo de cabeza de fémur. Existe una marca brasilera, que solo vende la Cabeza del fémur. Al remplazar solo la cabeza del fémur y no colocar nada en la cadera que ajuste este nuevo implante, la persona NO VUELVE A CAMINAR, es una muerte en vida, ha sido desahuciada, a una cama, abandonada por su familia, convertida en un estorbo, por la “ética” cargada de avaricia de un Doctor y de un Productor. La cadera la compra el hospital o el seguro a un precio relativamente económico, pero por encima del valor que realmente tiene, para poder pagarle al médico la comisión que se le prometió. Qué entidad de nuestro país del “perpetuo socorro” regula este tipo de situaciones? Cuantos ancianos hay en el país en sus camas desahuciados por médicos inescrupulosos?