lunes, 19 de noviembre de 2012

De cómo narra la historia contemporánea de Colombia, el Maestro Gabriel.

Carlos Ricardo

Hoy tocaba Carlos. Carlos es un émulo moderno de Fígaro, que pone todo su empeño en que como decía Mafalda a su madre: los ya, parezcan todavías.  Cuando llego, me saluda ceremonioso, mira mi lamentable estado capilar y con algo que se parece a un suspiro pone una capa en mis hombros, tapona todos los sitios susceptibles de permitir el paso de la regadera a mi camisa y acomete la tarea de darme el champú de rigor.
Y así lo hizo hoy y empezó la tarea que ojalá pudiera calificar de titánica, pero creo que con liliputense quedaría bien definida.

En tanto, en la silla de al lado, Gabriel, otro de los ya no barberos, sólo simples peluqueros, se despachaba con la abundante cabellera de un casi adolescente: ese sí tenía trabajo! Y empezó toda la lección de historia de Colombia, cuando evocó que hoy, precisamente hoy, terminaba la serie de El Patrón del Mal. Lo dijo casi con ensoñación...

Y pasó a hacer un docto análisis de los últimos reality Show de las cadenas privadas de televisión de Colombia. Empezó por evocar a un reality en donde según él, aparecía un negro inmundo, que casi todo el tiempo estaba desnudo: gas, decía, tan asqueroso y a toda hora exhibiéndose. Luego pasó a otro, sobre los sobrevivientes de la isla. Habló de Margarita de Francisco, de lo serio de ese reality y de que no se perdía capítulo. Y después habló del Patrón, de que hoy iban a presentar el capítulo final y de que estaba intrigado, porque quería saber cómo habían solucionado el problema de la casa donde fue abatido el capo que ahora tenía dos plantas. Pero planteó la solución: seguramente iban a hacer como cuando pasaron el episodio del avión de Avianca: usaría imágenes reales, mezcladas con las de ficción. Con el problema de producción solucionado, pasó a evocar la escena más risible de las presentado hasta ahora: el episodio en que Pablo Escobar agradecido con los servicios de una viejita que lo salvó de morir, le dejó un fajo como de $5.000 millones de pesos. Y le dijo que en adelante, por el agradecimiento que le debía, tendría a un amigo por siempre! Y a renglón seguido su sicario de confianza mató a la viejita y se llevó el billete: qué risa, decía...

Y recordó al “Osito” y lamentó lo de la carta bomba y cayó en los políticos de la serie. Turbay un pendejo, sólo ávido de plata. Barco que no se daba cuenta de nada, Belisario, el más culto de los presidentes, pero absolutamente desentendido de las cosas y Gaviria, un señor que se dejaba mangonear y que mejor era que se dedicara a cuidar a sus ministros, una partida de culicagados que lo único que tenían era que eran bonitos...

Y con la decisión de quien emite una máxima para la historia, nos advirtió: hoy no me muevo del TV hasta que no aparezca FIN en la pantalla.

Y casi que le pregunto: ¿será que matan a Pablo?

Sin poder evitarlo, evoqué a nuestro parroquial escritor costumbrista, Rafael Arango Villegas y a una de sus obras más mentadas: De cómo narraba la Historia Sagrada el Maestro Feliciano Ríos. Y evoqué las acomodadas versiones del zapatero remendón, tratando de ajustar esguinces de memoria y vacíos conceptuales (así dirían los letrados). Y al salir, duré un gran trayecto tratando de calificar el nivel de penetración de los medios, revisando a McLujan y su aldea global y con serias preguntas por el futuro de un entorno en donde la realidad enlaza con la ficción y la supera. Por algo uno de los canales internacionales tiene en su eslogan algo similar...

Ya estoy esperando a que mis folículos pilosos hagan su labor y deba volver a mantenimiento: tal vez, el tema sea algo de la Franja de Gaza y del conflicto palestino-israelí. ¡Ardo a la espera de la interpretación de ese conflicto de siglos!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bernarda, la señora que por décadas ha trabajado en mi casa, ayer afirmó, tajante, que Pablo Escobar había muerto de viejo y que era una huevonada eso de pegarle unos tiros en un tejado.

Que final tan pendejo, concluyó.

Saludos


Mario

Yeni Toro dijo...

Muy, pero muy bueno, lo he disfrutado, me pregunto cúal será la interpetación que le daremos gracias a los medios, del fin del mundo? jajajaja