lunes, 15 de octubre de 2012

EN LA MUERTE DE RODRIGO RESTREPO GALLEGO

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Lo vi cruzar una tarde el hall central de la Universidad de Caldas, en pleno paro nacional de profesores. Ya era Rector y se detuvo a mirar las caricaturas, no exentas de picardía, que sobre él y el suceso político poníamos en el piso de cemento cada mañana. Miró las caricaturas, sonrió y continuó rumbo a la oficina. Esa sonrisa sin mala leche ante la crítica la he recordado muchas veces como lección de animosidad tranquila ante los conflictos.

Luego, pocas veces quizá, coincidimos en sitios de tertulia nocturna; conversamos sobre cosas de la política nacional, de libros, poetas y momentos universitarios. En la conversación Rodrigo tenía la cabeza bien organizada, hablaba con elocuencia, carácter y dulzura; las frases la salían con el tono de quien tiene convicciones fuertes, arraigadas, sin pretensiones de erudición irritante.

Por casi una década, Rodrigo hizo parte de la locadelacasa: escribió textos de opinión política, ganó un concurso literario y compartió fotografías y poemas. Narró recuerdos de infancia y anécdotas de viaje empleando una escritura abierta, correcta, casi pedagógica, como es de esperar en un hombre que ligó su pensamiento y acción social a la educación de los jóvenes en Colombia. (http://www.lalocadelacasa1.blogspot.com/search/label/Rodrigo%20Restrepo)
Con entusiasmo de adolescente militante, criticó, polemizó y puso en tela de juicio opiniones de los habitantes de esta casa. Carlos Ricardo Escobar –con alcance de compinche hasta la muerte- es el testigo principal de las opiniones de Rodrigo Restrepo sobre las cosas que se han escrito en esta red de buenos amigos. Sus conspiraciones telefónicas las conocí a medias; solo sé que fueron transitando de la picardía a la solidaridad y compañía mutua ante el dolor.

Escribo esta nota sin animosidad o tristeza que empuje recuerdos, anécdotas o semblanzas; me quedo corto, pienso que estoy obligado a decir muchas cosas más de Rodrigo y su presencia en este lugar; también sé que eso ocurre porque debí haberle escrito hace meses, en vida, él lo hubiera disfrutado. Ahora sólo escribo inútilmente ante sus cenizas.

Mario Hernán López.

5 comentarios:

Jose F dijo...

En el principio fue el hermano de Elkin: hay un profesor, me dijeron, que es hermano de Elkin. Después, me lo topé de vicerrector de la Universidad de Manizales: dos cartas muy duras nos cruzamos. Creí que había quedado disgustado: recién posesionado de rector de la de Caldas me hizo llamar y me encargó del decanato de Derecho. Cuando me fui, me mandó una nota muy amable de despedida. Pocas veces nos vimos después; luego supe, tal vez por el propio Mario Hernán, que vivía en Santa Rosa de Cabal. Ahora soy yo el que quisiera, Rodrigo, mandarte una amable nota de despedida.

Anónimo dijo...

Mi amigo Mario Hernán.

Lamentablemente, es un momento para expresar un sentimiento de reconocimiento para alguien que ya no está en este plano físico, como es Rodrigo Restrepo, a quien tuve oportunidad de conocerlo como profesor de metodología de la investigación, siendo yo estudiante de Bilogía y Química. Recién llegado entonces a la Universidad de Caldas por ese entonces, año 1979, tengo el recuerdo de Rodrigo, como el de un Docente Joven con el ímpetu de la pregunta y el esmero de la indagación acerca de los fenómenos relativos al proceso de enseñanza aprendizaje de las Ciencias Naturales. Y como hacía de sus clases momentos de lucidez en medio de la fatiga por hacernos comprender el mundo de la ciencia y de la pedagogía. Su tono de voz aunque pareciera a primeros oídes fuertes y secos, llegaban siempre al tono de la comprensión. Recuerdo que el trabajo final del semestre me lo calificó con una nota de 0,5 y cuando fuí a hacerle el "reclamo" me dijo: Hombre Javier , no tes licencias que tienes madera... Claro , redoblé esfuerzos, repetí el trabajo y terminé como monitor de su cátedra al semestre siguiente. Siempre tuve en él un referente de competencia intelectual y académica, sobre todo en la formación de Docentes con competencias pedagógicas, pues los hay , la mayoría sólo vestidos de vanidades académicas. Con Rodrigo Restrepo aprendí desde un principio como lo expresa G. Steiner que un Maestro " invade, irrumpe, puede arrasar con el fín de limpiar y reconstruir..." Esta coincidencia del Maestro Rodrigo es que siempre el encuentro Discípulo-Maestro es un encuentro personal e intenso y que la verdad es un concepto muy vulnerable. Gracias Rodrigo por haberme enseñado la la interrogación que despierta el conocimiento.

Javier Humberto Arias

Anónimo dijo...

Hay luto en el corazón de la loca de la casa y en todos sus habitante.

La noticia de la salud de Rodrigo me tomó por sorpresa cuando Carlos
Ricardo me la soltó a quemarropa el pasado Viernes, antes de una reunión
académica en la U de Caldas. Luego, la reconfirmó el rector en la
instalación del acto y entonces recordé la única vez que tuve la
oportunidad de hablar con él.

Nos encontramos en el Rancho de Harry Rodrigo y su compañera, Mario,
Carlos Ricardo, mi esposa Gloria y yo, para celebrar con fríjoles un
premio que Rodrigo se había ganado, creo que en un concurso de ensayo o de
fotografía de la loca. Los mecenas entregamos una botella de vino,
almorzamos, conversamos y nos prometimos una nueva tertulia. No estaremos
completos en esa próxima reunión.

un abrazo para todas y todos, con tristeza,

Samuel López Castaño

Anónimo dijo...

PAZ EN LA TUMBA

PARA QUIEN TOMÓ LA PLUMA PARA HABLAR DE LAS COSAS ELEMENTALES PERO BELLAS DE LA VIDA,
PARA QUIEN ANDUVO TRAS LOS ANECDOTARIOS ANONIMOS DEL PUEBLO
Y QUIEN FUERA PROPIETARIO DE UNA SONRISA AMABLE QUE SOLAMENTE ÉL CULTIVÓ CON TANTA GENEROSIDAD PARA TODO EL MUNDO Y
NOSTALGIA PÀRA QUIENES TUVIMOS EN ALGUN MOMENTO LA DESDICHA DE PERDERLA
POR HABER COMETIDO UN DELITO DE LESA INADVERTENCIA.


MIS SALUDOS A VALENTINA MARULANDA MEJIA,
BUSCALA EN LOS COROS CELESTIALES PUES NADIE COMO ELLA PARA ENTENDERSE EN EL IDIOMA
SUBLIME DE LA MUSICA CON ANGELES, ARCANGELES Y SERAFINES.

PARA LOS HABITANTES TODOS DE LA LOCADELACASA CONDOLENCIAS,

HASTA PRONTO VIEJO RODRI,

****.

OSCAR ROBLEDO HOYOS.

Anónimo dijo...

Luto en el corazón y en La Loca de la Casa.
Sólo recuerdos sonrientes que es el mejor legado.
Desde la distancia un abrazo que surque mares para familia y amistades.
Yayo