lunes, 17 de septiembre de 2012

La Cibercultura en el Modelo Educativo






Oscar López Becerra*

Pensando por estos días en cómo hacer un escrito que sirviera de punto de partida para un intento de reflexión crítica con respecto a la cibercultura en los espacios educativos, resultó coincidente el escuchar en una entrevista radial  a un conocido congresista: cuando le preguntaban por la situación de la calidad educativa en Colombia, trajo como punto de discusión y argumento que “el numero creciente de estudiantes en el aula de clase deterioraba seriamente las intenciones del Estado de proporcionar una educación con nivel aceptable”.
Aprovechando esta declaración, resulta de interés poner de manifiesto las diferencias de visión del proceso formativo, en tanto que la apreciación del senador excluye las posibilidades de la educación con TICS; estas sobrepasan con suficiencia las barreras de cobertura, gestión administrativa y transforma el papel del docente y del currículo que tenían los modelos educativos, basados en la educación de carácter estrictamente presencial.
La primera consideración para ponderar el papel de la cibercultura en la disponibilidad de información y señalar diferencias con el modelo educativo tradicional, radica en el cambio dado por la relevancia de la participación de los internautas, puesto que se ha pasado, en pocos años, de considerar el espacio virtual como una conexión anárquica, para dar paso  a la  construcción de una conciencia colectiva que integra sociedades e individuos con intereses comunes que abarcan la política, la economía, y por supuesto la academia.
El aprendizaje abierto y a distancia enmarcado en las posibilidades que ofrecen las nuevas tendencias pedagógicas y psicológicas  del aprendizaje, es uno de los puntos de referencia donde la cibercultura se aprecia como una forma de ver el mundo y sus realidades, pero teniendo en cuenta que son los individuos quienes generan los cambios tecnológicos y no al contrario. Esto desvirtúa completamente la creencia de que la tecnología en si misma lesiona o reduce  la capacidad del individuo para los aprendizajes
En cuanto  al  aprendizaje cooperativo y el nuevo papel del docente, se aprecia una diferencia abismal con la concepción del docente hora cátedra presencial, encargado de diseñar la clase de manera magistral, en espacios sincrónicos y de interacción de doble vía alumno-docente. Esto ha dado paso, por la vía de la cibercultura, a la integración de nuevas relaciones entre docentes, alumno-alumno- alumno y alumno- docente en tanto que las comunidades virtuales proponen nuevos escenarios de participación y construcción del conocimiento.
Por otra parte, anteriormente se consideraba al docente y a su estilo de enseñanza  como el  único referente que se debía tener en cuenta para mediar entre la información y el conocimiento. Esto, por fortuna  con el concurso de las TICS, ha dado paso al flujo de los saberes y a la desaparición de las barreras que impedían que el alumno procesara su conocimiento desde diferentes fuentes documentales  y conceptuales.

Sin desconocer los esfuerzos de nuestra clase política por adecuarse a las necesidades de la sociedad de la información y del conocimiento, es necesario que quienes regulan las políticas publicas en materia de educación y de TICS, asuman su papel y comiencen por valorar diferentes experiencias y puntos de vista que estudian el impacto de las nuevas tecnologías en la educación, puesto que existen muchos trabajos sobre los multimedios como apoyo  de la enseñanza, y como complemento del docente
El importante reto de la cibercultura, a mediano y largo plazo, consistirá en hacer  la transformación de una educación que actualmente es de carácter institucional (y casi parroquial), hacia un contexto de intercambio  de comprensiones, de autoaprendizajes, experiencias previas y de exploración de saberes desde diferentes fuentes.

Me aventuro a proponerle a los honorables senadores, dentro del marco de la discusión propuesta alrededor del papel de la cibercultura en nuestra sociedad, que aborden las responsabilidades relacionadas con: 
·         Proporcionar el acceso libre a las TICS, a la  documentación, a bibliotecas virtuales de referencia mundial; así como capacitar los educadores en procesos de autoformación, sin relegar el importante aporte del docente como mediador del conocimiento.
·          Facilitar el camino y las directrices hacia la construcción de la ciudadanía digital permitiendo una mayor participación y vigilancia de las actividades económicas, públicas, científicas, regulativas, discursivas, comunitarias  y comunicativas, desde la cibercultura.


*Docente, Diplomado en Pedagogía Universitaria Unilibre, Especialización© en Educación Superior a Distancia UNAD 2012


 ANEXO video: la sociedad de la cibercultura


2 comentarios:

creo dijo...

Óscar: Un tema que compartimos, un poco venido a menos por el desconocimiento, pero venido a más por el futuro y el cambio que plantea para la Generación Digital.
Indudablemente, lo virtual no es facilismo: al contrario, usado responsablemente puede significar una dosis de trabajo superior a las clases magistrales y similares.

Buen tema y buen artículo

Anónimo dijo...

Buen tema. una cosa polémica es la pérdida de contacto e interacción humana...