domingo, 2 de septiembre de 2012

FESTIVAL, ESCRITORES Y POLÍTICOS

"El Señor Presidente" Grupo Rajatabla. Venezuela 1977




Durante décadas, algunos de los espectadores habituales del Festival de Teatro –en especial aquellos que transitan por los sesenta años de edad–, han contado las mismas anécdotas de la visita de celebridades literarias a Manizales. Hay quienes afirman que a la situación creada por el arribo a la ciudad en un carro de bomberos de Luz Marina Zuluaga -coronada como reina de belleza en 1958-, sólo parece competirle en conmoción y emotividad la llegada a Manizales de Pablo Neruda y Miguel Ángel Asturias en el primer festival de teatro, a finales de los fantásticos años sesenta.

Una frase flaca y suelta de Neruda sobre los paisajes de Chipre, sus opiniones polémicas sobre las obras de teatro y las escapadas con el escritor Iván Cocherín a tomar aguardiente amarillo en las cantinas del sector de Arenales (que terminaron en sentidas declamaciones a las putas del barrio), hacen parte de las historias que aun cuentan personajes históricos del teatro local como Pedro Zapata, William Hernández y Carlos Ricardo Escobar. En el recital de Neruda, los que no pudieron entrar tumbaron las puertas del Fundadores, señalan con frecuencia en sus relatos.

Al Festival de Teatro se debe el paso por la ciudad de personalidades como Ernesto Sábato y Mario Vargas Llosa; su presencia contribuyó a crear atmósferas estimulantes para el surgimiento de una pequeña generación de narradores que ha alcanzado notoriedad en los últimos veinte años. Dicho de paso, resulta paradójico que alguna parte de la mejor literatura del mundo sea puesta en escena en una ciudad que carece de biblioteca pública.

Desde hace tres años, en alianza con el Festival, se realiza una feria del libro que ahora tiene entre sus invitadas a María Kodama cuya historia personal hará volver la miradas sobre la obra de Borges y permitirá saborear una literatura que transmuta realidades de distintas latitudes e imagina seres y situaciones que pueden resultar laberínticas, casuales o insólitas.

No son muchos los hitos culturales de la ciudad en la segunda parte del siglo XX y en lo que va del XXI, eso se explica por la distancia y frialdad de buena parte de los decisores públicos con las cuestiones artísticas, y, muy probablemente, también tiene que ver con la escasa dotación de buenos libros en sus bibliotecas.


Mario Hernán López.







2 comentarios:

creo dijo...

Eran épocas de debate y confrontación y aunque no estuve en la venida de Neruda, pude compartir los interminables foros de las obras de teatro en el Aula Máxima de la Universidad de Caldas. Muchas veces hasta el amanecer, tratábamos de desentrañar el "mensaje" y la intención del autor, los actores y el Director. No había acuerdo, pero éramos latinoamericanos y eso era lo mejor: abrazos con chilenos, venezolanos, argentinos, etc.
Gracias Mario: revolcón a la nostalgia y el presente.

Carlos Ricardo

leta ada dijo...

Mario, como yo si soy de esta década de los 60, me tocó también la conferencia de Gonzalo Arango en la Universidad, las innumerables venidas de Martha Traba y como dice Carlos Ricardo, fueron épocas de "confrontación y debate".
Las instituciones ponen muchos requisitos para recibir donaciones de libros.

Como en otras oportunidades lo he dicho, se nos presenta una nostalgia idílica del pasado.

Abrazo,
Mónica