domingo, 30 de septiembre de 2012

EN EL MES DEL AMOR Y LA AMISTAD



AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
No puede pasarse por alto que esta es una celebración eminentemente comercial, ideada por los comerciantes para aumentar sus ventas. Pero nos debe servir para reflexionar sobre la importancia del amor y de la amistad en nuestras vidas.
Lo primero que hay que aclarar es que sin amor no hay sociedad. El amor es el cemento que cohesiona cualquier comunidad. El amor se refleja socialmente en la confianza. También se refleja en la solidaridad y el respeto. Una comunidad respetuosa es la que mantiene fuertes lazos de amistad, de confianza y de apoyo mutuo.
Sería imposible vivir sin confianza. ¿Cómo sería la vida de difícil si no le tuviéramos confianza al chofer de la buseta o del taxi y le tuviéramos que pedir siempre su licencia de conducción, la certificación de su experiencia al volante, la revisión técnico mecánica de su vehículo, su examen visual u otros requisitos de idoneidad? Una sociedad necesita cultivar confianzas. ¿Estamos sembrando confianza en la comunidad, en nuestro trabajo, en nuestra familia?
La solidaridad es una expresión de amor por el prójimo. Solidario es quien está dispuesto a dar sin esperar nada a cambio. Es el que entrega aun necesitando lo que entrega. Hay quienes piensan que ser solidario es dar lo que le sobra y eso es equivocado. Una persona puede ser generosa y regalar, por ejemplo, zapatos viejos o ropa que ya no usa, y eso es bueno. Un solidario comparte su mesa, incluso su escasez y es capaz de endeudarse para prestarle dinero al amigo necesitado. ¿Qué tan solidarios somos? ¿Estamos sembrando solidaridad en la sociedad?
Es bueno que amemos a nuestros seres queridos y que lo demostremos. Pero el amor debe incluir no solo a las personas que nos son cercanas. Debemos aprender a amar el barrio, la comuna, la vereda, la ciudad, el país… Amar la ciudad es respetarla. El que quiere a Ibagué no maneja embriagado y hace todo lo posible porque sus vecinos o amigos no lo hagan. Amar a Ibagué es respetar las normas de convivencia: aguardar en los paraderos a las busetas y allí apearse; no sacar la basura en días distintos a su recolección para no ensuciar la ciudad; no barrer para la calle; no hacer ruidos estridentes que rompan con la tranquilidad de los vecinos...
Un líder comunitario que ame su comunidad lo demuestra trabajando por una comunidad armónica. ¿Qué es una comunidad armónica? Una comunidad donde no se permita la violencia intrafamiliar, donde se trabaje colectivamente por evitar el maltrato infantil, el maltrato a las mujeres, a los adultos mayores o a los hinchas de los equipos contrarios…
Que en el mes del amor y la amistad se pueda mostrar con orgullo barrios, veredas o comunas y corregimientos donde no se maltrate, donde brille la solidaridad, se respete a todo el mundo, donde se respete la diferencia y se busque resolver los conflictos mediante el dialogo y no con la violencia. No olvidemos que las palabras son vehículos de amor o de odio, por lo tanto, cuidemos lo que decimos.
A propósito de los amigos, el poeta Emilio Rico, que vivió hace años en Ibagué, decía: los amigos son como la sangre, siempre fiel a la herida, sin que nadie la llame.

No hay comentarios.: