miércoles, 18 de enero de 2012

SEIS CONVERSACIONES PARA ANDAR A PIE



M.H.L
  1. La lectura, por los días de navidad, de la espléndida biografía de Joseph Fouché (libro delicioso y agudo escrito por Stefan Zweig), motivó las conversaciones acostumbradas con mi amigo A.V.A. Con su humor de siempre, A.V.A asoció la carrera de Fouché con los saltos políticos de Juan Manuel Santos: “No en vano, ambos fueron jefes de armas y no dudaron en cambiar de jefes políticos al ritmo de los acontecimientos”, dijo.
  1. En una cafetería, A.G.L contó como, el nuevo Gobernador de Caldas, distribuyó la burocracia entre los sectores políticos que lo apoyaron en la campaña. Fue de forma milimétrica: “Al Yepismo le entregó las secretarías en las que se concentran las decisiones económicas; el partido de la U tiene representantes no autorizados por sus jefes políticos; el liberalismo llegó, entre otros, con viejos militantes del luisguillermismo, y la izquierda se quedó con la gestión social sin plata”. 
  1. C.R.E confesó que nunca ha visto un partido del Once Caldas, tampoco le gustan las corridas de toros. No sabe diferenciar al palomo Usuriaga del Palomo Linares pero sabe con certeza el porqué desdeña ambos espectáculos. Cuando alguien inicia una conversación sobre esos temas, C.R.E mira la hora en su impecable reloj suizo. 
  1. Se pregunta A.R.Z cómo hará el Rector de la Universidad de Caldas para hacer un doctorado mientras comanda la dirección universitaria. ¿Quiere, el rector, poner en entredicho las comisiones de estudio? ¿Su solicitud está en el plan de capacitación institucional? ¿Un rectorado no requiere tiempo completo?
  1. Con especial consideración sobre si mismo, C.E.Y acostumbra sugerir que en la región sólo existen dos escritores. Una hora después, en mi casa, repasé la frase analgésica de Joseph Roth: “[de nuevo] volví a tomar conciencia de que a los escritores y a las escritoras se los debe juzgar por el talento y el estilo, no por el carácter y los actos”.
  1. “Esta novela la leí mientras hacía fila en un banco”, advirtió T.D.R con aire tímido; se refería a Correr, del escritor Jean Echenoz. Una semana después, soy yo quien celebra la novela y confiesa haberla leído mientras esperaba el turno para reclamar por el cobro infame del agua en Manizales. Por los mismos días, también se supo que otros buenos amigos leyeron la novela en los buses urbanos o acaballados en una iguana.

No hay comentarios.: