jueves, 5 de enero de 2012

Retratos: El que agoniza.




Carlos Arturo Gallego

2011, en esta tradición no propia como casi todo lo “nuestro” está llegando a su inmortal caída en el recuerdo. Cómo olvidarlo si fue tan díscolo en las economías, tan proclive a las corrupciones, a los autoritarismos, a las violaciones. Inundado como el que más en mucho tiempo y fatal en vidas humanas, 2011 se va con más pena que gloria. Corrupto, fugaz y pestilente, 2011 nos deja elevadas pérdidas de todo tipo.
En derechos humanos cual analfabetos, perdimos conciencia, constancia, humanidad. En política perdimos, sordos permanentes. Saqueadores del erario están en sus curules con nuevos ropajes de partidos sin propuestas y, los delincuentes de cuello blanco como antes, traman desde las sombras informes venales hacia la desinformación y descrédito de organizaciones defensoras de los desposeídos.
En ecologías y ambientes favorables, 2011 arrasó con cultivos, bosques y poblaciones sin inmutar gobiernos, iglesias o sermones.
En “educación pública” una tregua dudosa cerró el mes de noviembre y quedó en el pasado, como vital preocupación humana. Seguridad solo ronda entre papeles para ganar presupuesto, mientras en las calles la vida es menos nuestra y más ajena. No es cierto que mañana vendrán más logros que ahora, no es cierto.
Alquilados, aislados y sumisos, soportamos sucesos y tramas y discursos. Inermes instalamos fronteras de apariencia para cerrar los ojos ante las realidades. No es cierto que el futuro se vea promisorio. Pero somos felices, según encuestas probas.
Ocho (8) de cada Diez (10) mujeres maltratadas, violadas, consumidas, son asesinadas por sus “maridos” y mañana más deportes, dice la prensa. Nada nos asombra ya en este 2011, el que agoniza. Ni siquiera una lágrima asoma entre los ojos por los que nada tienen, por los que nada valen, por los que subyugados lloran en masa su dictador eterno. Ya nada nos conmueve, nada.
Mapiripan como otras tantas, expósitas negadas, reclaman LA VERDAD. Un ejército enemigo de Justicias y Derechos, se ocupa de tinglados, tramoyas, montajes. Las leyes van en tránsito a impunidades militares mientras desde el olvido los desaparecidos gimen en silencio, enterrados. Otras legislaciones de igual o peor laya, con prisa se deslizan al Estado Gendarme y el Congreso se ocupa en transacciones.
Tantos en la miseria de los desplazamientos, de los desgarramientos, de los despojos, de los secuestros; esperan por nosotros ya no en el 2011. Consumo e indiferencia suben como pólvora navideña y la fiesta domina todos los escenarios.


Los titiriteros financieros celebran en Wall Street. Triunfaron con el infame Bush y ahora con Obama cuyas promesas mienten. Oriente se deshace cambiando de tiranos. Tsunamis “naturales” humanos y biopolíticos a punto de caramelo hierven cardinales.
2011 se va entre serpentinas y fiestas. 80 millones de menores en el planeta no fueron a la escuela y seiscientos millones de niños son víctimas de la pobreza hoy. Diez punto cinco millones de niños murieron en 2011 por causas evitables. Y aunque la lista sigue infinita y dolorosa, la vergüenza no asoma entre nosotros. En las vitrinas la venta continúa creciente, palpitante.
El rugido indignado de voces reclamantes se escuchó en 2011, pero no pudo contener la ignominia. Todo por hacer, como al principio.
Se me dirá ingrato, amargo, solitario. Fatalista, pesimista; comentarán en voz baja. Todos negarán que el que se extingue, nos dibuja retrato en el espejo.
¿A quién culpar, más que al que agoniza? Bien vale más la paja en ojo ajeno que la astilla en el nuestro…
Y mañana más deportes, dice la prensa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

y como diría mi difuanta abuela: mijo, y quién sabe el hígado...

Saludos.

Anónimo dijo...

Los falsos positivos ocurrieron no solo en materia de seguridad. La economía está plagada de enunciados grandilocuentes o de euforias sin consistencia. Lastimosamente el embuste y la apariencia es un mal no solo en la derecha sino tristemente en el Polo mismo. En el 2012 tenemos que reconstruir una esperanza que surja solo de la trasparencia y la veracidad.

German