Hace
unos días apareció la llamada Lista Arcadia
(http://www.revistaarcadia.com/impresa/articulo/la-lista-arcadia/26819),
que anuncia los mejores libros del año en Colombia. Léase bien: en
Colombia, es decir, libros que se pueden encontrar (o casi) en las
librerías del país. La selección, cada año, tiene muchos
problemas. Pero creo que este año no es condenadamente mala: al
menos aparecen libros que, sin duda, merecen su lugar en la
influyente lista. Porque sí: la lista influye y ayuda a vender más;
porque es cierto que en la librería en la que trabajo, en Libélula
Libros, muchos se acercan preguntando –y por esa única vez en el
año compran un libro- basados solamente en ella. Negar que es una
lista de
y para
Bogotá es una deliciosa candidez: aparecen libros que nunca se
distribuyeron en el resto de las ciudades. Oh sorpresa: a las
editoriales les basta repartir los pocos o muchos ejemplares en unas
cuantas librerías del centro y norte de la capital y ya está.
Apuntar esto no es una queja: es una enunciación de lo que pasa hoy
con la distribución de los libros en Colombia.
Libélula
Libros intenta ser una juiciosa excepción, y puedo decir que la
mayoría de los libros escogidos pasaron por aquí. Con otros nos
quedamos con las ganas; también hay al menos un par que nunca nos
interesó y decidimos no traer. Atendiendo la invitación de Mario
Hernán, quisiera recomendar algunos de los libros que, para mí,
debieron aparecer en la bendita lista:
1.
Los enamoramientos,
Javier Marías: es tal vez el mayor vacío de la lista de Arcadia:
siendo malicioso, pienso que si Enrique Vila-Matas, otro español,
hubiera escrito una novela así de popular –me refiero a las
ventas, claro- seguro habría aparecido. De Marías se dicen las
mismas cosas que se dijeron en su momento de Borges: que es un
burgués, que es un engreído anglófilo, que olvidó la tradición
de su país… y pocos recuerdan esto: que es -con un par de Nóbeles-
el mayor novelista en español hoy día.
2.
Sarinagara,
Philippe Forest: Sajalín es una joven editorial española que hace
apenas unos meses distribuye sus títulos en el país: en la lista
aparece un libro de ellos: No
hay bestia tan feroz,
pero yo creo que Sarinagara
merecía el privilegio y la propaganda. Anoto el epígrafe, que es un
haiku de Kobayashi Issa: “sólo rocío - es el mundo, rocío - y
sin embargo.”
3.
Los libros, la locura y
otros ensayos, G. K.
Chesterton: Si bien fue publicado en 2010 a Libélula llegó a
mediados de este año. Es una muestra más del talento de ese genio
que fue Chesterton; una serie de ensayos que hablan de, cómo no,
literatura, de cómo lo lógico que se supone es nuestro mundo no es
sino un espejismo, una paradoja más.
4.
La historia de Rasselas,
príncipe de Abisinia,
Samuel Johnson: La publicación por parte de la editorial colombiana
Luna Libros de este clásico de la literatura es un esfuerzo que
merece recordarse al menos ante los lectores de este blog: la
historia de un hombre que vive en el paraíso y decide, hastiado de
lo perfecto, abandonar su país y conocer los males del mundo, no
deja, 250 años después de su publicación, de maravillar.
5.
Los sabores de la casa
- Recetas de Leonor Santa María de Rodríguez: un libro de cocina
que es algo más: un objeto hermoso. Editado por Tragaluz, seguro una
de las editoriales con el trabajo más cuidadoso del país, este
libro fue una de las sorpresas más queridas del año en la librería.
Tomás
David Rubio – Libélula Libros
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