AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
¿Qué se entiende por
gobernabilidad? Este término tiene que ver con la concurrencia de toda una
serie de situaciones que favorecen la toma de decisiones en un gobierno. Es un
estilo de gobierno en el que se establecen los procedimientos que facilitan
evitar las trabas burocráticas, sociales, culturales o financieras que
dificulten la eficacia de las políticas públicas. Generalmente, los gobiernos
autoritarios se precian, por el uso de la fuerza y la intimidación, de una gran
gobernabilidad. Los gobiernos democráticos tratan de superar sus entrabes
decisionales mediante la utilización de consensos y acuerdos políticos. No
obstante, estos acuerdos han permitido chantajes, presiones y
contraprestaciones del gobierno para con otras instancias de poder. Por
ejemplo, el ejecutivo resulta “comprando” al legislativo para desarrollar sin
tropiezos sus propósitos políticos. Todo este tipo de acciones, multiplicado en
muchas instancias, ha llevado a malos gobiernos, a la corrupción, al
descrédito, la desesperanza, el descontento y la apatía de mucha gente.
Para superara estos problemas se
habla ahora de gobernanza, que no sustituye la gobernabilidad, sino que cuando
se aplica con corrección, la fortalece y la blinda contra la corrupción y el
mal gobierno. La gobernanza es entendida como calidad y buena orientación de la intervención del Estado. También como unas
buena forma de gobernar, o como gobierno relacional y eficaz. Esta eficacia se
busca con una interacción entre el gobernante, el equipo de gobierno y los
gobernados de manera más horizontal y menos vertical. Algunos piensan que los
gobiernos que aplican la gobernanza pierden autoridad, porque involucran a la
ciudadanía en la toma de decisiones. Pero desconocen que ese estilo de gobernar
que pretende mantener la separación odiosa entre sector público y privado,
entre gobierno y sociedad civil, ha generado atraso, corrupción y falta de
legitimidad.
La gobernanza invita a gobernar en red, generando alianzas y confianzas
entre gobernantes y gobernados. Es una manera de gobernar con más sentido de cooperación,
de solidaridad, menos jerárquica y con mayor responsabilidad. La decisiones
toman tiempo, pero al incluir a muchos actores sociales, se gana en credibilidad,
en legitimidad y sobre todo, en confianza que es algo a recuperar hoy día por
los gobiernos.
Gobernanza es rescatar y fortalecer el liderazgo del mandatario y de su equipo
de gobierno, creando una trama de relaciones sociales fuertes, respetuosas y
flexibles entre la sociedad y el Estado.
Los últimos acontecimientos del movimiento estudiantil ilustran lo que
estamos comentando. El gobierno del Presidente Santos, con una inmensa
popularidad, con un gran respaldo parlamentario y de los medios de
comunicación, con fuerte apoyo de las fuerzas militares, tenía la
gobernabilidad y todo a su favor para imponer una nueva ley universitaria. Las
grandes movilizaciones estudiantiles que lograron concitar el apoyo de padres
de familia, amas de casa, obreros, maestros y público en general, le recordaron
al gobierno que ellos contaban, que la toma de decisiones debía tenerlos
también como actores importantes.
La medida tomada por el gobierno de retirar la reforma, de abrir mesas de
negociaciones y de propuestas de estudiantes, padres de familia, trabajadores y
docentes universitarios, hace pensar que el presidente Santos entendió, a las
malas, pero entendió, que la gobernanza es una nueva forma incluyente y
respetuosa de gobernar.
El nuevo alcalde, Luis H, propone la gobernanza como su estilo de gobierno.

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