miércoles, 23 de noviembre de 2011

SOLAMENTE FALTA QUE NOS QUITEN LA LUZ

Oscar Robledo Hoyos *

Nos quitaron primero la ciudadanía, luego vino la sequía que duró quince días, luego las muertes del Barrio Cervantes, luego nos quitaron el gas; ahora se ha iniciado el racionamiento del agua por derrumbes en las cabeceras. Un chascarrillo que corrió durante estos días decía que el alcalde habia planeado la distribución de leña en camiones repartidores en todas las esquinas para que no faltara el fuego en las casas. Ha surgido el  rumor que próximamente cortarán la energía. No le cabe a Manizales ni un centímetro más de frustración social ni mayor número de males, a tal punto que nos hemos erigido como paradigma de “Lo que no pudo ser y fue”, como el lugar en donde falta todo, hasta la energía vital para decir “Basta Ya”.

Son muchos los que desde la academia se aguantan “estoicamente”  o interesadamente pues en la Universidad también hay guetos de privilegiados y cerebros sembrados en el pensamiento presocrático como lo acaban de denunciar las protestas estudiantiles; son muchos los que desde el establecimiento llaman a la solidaridad pero con la boca llena y habiendo regresado el día anterior del extranjero; son muchos los que desde la ciudadanía hacen un mohín pero se fugaron al día siguiente del corte del agua a cabañas de recreo o fincas o casas de familiares ubicadas en cercanías;  son muchos los que desde la intelectualidad critican las denuncias de algunos columnistas argumentando géneros literarios, análisis antropológicos, raíces socioculturales del manizaleño puro y pergaminos entroncados en la misma fundación de la ciudad.

Lo cierto del caso es que la ciudad no resiste un grado más de negación. Primero los sobrevivientes de tantas desdichas lloraron y patalearon y dijeron: ¡No, no puede ser que esto sea cierto!. Fueron los momentos de la negación del proceso de duelo, dicen los psicólogos. Luego poco a poco ha venido el reconocimiento de la catástrofe y el reclamo. Paulatinamente se reconocieron otras laderas del desastre hasta llegar a una conciencia global y pluriforme de desdichas en otros órdenes, en casi todos los órdenes. No es la tierra, no es el agua, no es la historia, no es la ubicación, no es el gas, no es nuestro ethos, hasta llegar a detectar un monstruo multicausal que se ha venido desarrollando a través de décadas en la entraña de la sociedad. Se sigue con el alma venida a menos y la susceptibilidad a flor de piel. La autoconciencia de ciudad y la autoestima social “andan volando bajo” y se encara el futuro con incertidumbre y desesperanza.  El proceso identitario ha quedado en el aire. De la corta animación y sobreposicionamiento (marchas, protestas, concentraciones) se ha entrado en un proceso rabioso, solapado y tenebroso, de duda y deseos de negarlo todo.

Todo está por hacer, todo es criticable, nada se sostiene y todo se volatiza  de un día para otro. Con algunos filósofos sociales diríamos que la ciudadanía anda en un proceso de removerlo todo sistemáticamente, de de-construcción, fase necesaria para construir un futuro colectivo más gratificante (¿Derrida?). Pero, falta armar todas la piezas del diagnóstico, articular el discurso de nuestros males de manera coherente y comprensiva, vale aquí la complejidad moriniana y evidentemente, la fase propositiva, la gran asamblea comunitaria de todos los estamentos sociales para iniciar la reconstrucción del ser social de Manizales.

Es evidente que esta empresa de reconstrucción social no puede ser el empeño de una persona o entidad sino de todos los habitantes. Es el momento de hacer una gran convocatoria, ¿el municipio?, ¿la gobernación?, ¿las corporaciones cívicas? para un trabajo multidisciplinario en donde debe tener un lugar especial las universidades pues al fin y al cabo nos reconocemos como “Ciudad Universitaria”. Se requiere igualmente elaborar el Plan de Trabajo para lo cual es indispensable definir Marco Teórico Conceptual , Estrategias, Cronograma, Mesas de Trabajo, etc, pues  la tarea a emprender tendría frentes simultáneos de acción.

Trabajo pues de y para la ciudadanía en general, la institucionalidad, la academia, la intelectualidad, la prensa, los Gremios Económicos, educadores, ciencias de la salud,  la filosofía, trabajo Social, poesía, la psicología social, el Derecho, Gremios económicos, Geología e Ingenierías, las humanidades y Bellas Artes; en fin, todos los saberes aunados y dirigidos hacia una clara meta colectiva. Esta tarea podría ser coordinada por las Universidades lo que sería un precioso regalo a la ciudadanía. La ciudad ha colapsado en todos sus órdenes. ¡Es urgente reinventar la ciudad!, ¿Realidad?,¿Utopia? Es suya la palabra.   *.

            Sociólogo . Manizales, Noviembre23 de 2011

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Oscar: Comparto plenamente tus dos artículos.Creo que el envilecimiento del electorado, sumado a la indiferencia,codicia e individualismo de la "clase dirigente",venida a menos espiritual e intelectualmente,ha permitido que éstos sátrapas sigan haciendo de las suyas.Un abrazo: Juan.

Anónimo dijo...

¿Entonces hay que morir de sed, de hambre y de mugre para ser solidarios?

Algunos parrafos me recuedan los tiempos de la identidad de clase en la que se hablo tanta bobada acerca de quienes tenian la verdad revelada.

Acepto la convocatoria pero sin esos moralismos.

Carlos Aldana.