miércoles, 5 de octubre de 2011

PARQUE LA GOTERA



Se detuvo un instante,
Dudoso entre la vida y la muerte,
Lívido, abstraído, suspendido..
De un hilo entre el tiempo y la ausencia.

Finalmente cedió al peso de la bala perdida
Entre su visión y la muerte,
Y un plomo irremediable le arrebató la floresta.

Se fue para atrás,
Cayó lentamente como bajando un telón
Encendido por su sangre,
Como una mariposa negra con las alas abiertas.

Solamente alcanzó a ver un arma
Sostenida en el viento, humo, y un rugido
Que le arrancó las ganas de oler y comer,
Cuando los cascabeles del día tocaron los doce.

Una bestia humana se le abalanzó
Hondo por el entresijo,
Reptó como serpiente en su vientre
El colmillo asesino le desgarró el cuello.

Sacó un pañuelo pensando que era un baño de sudor
Las gotas que descendían a torrentes
De la frente.

Lo recogieron aún atormentado como estaba
Lívido, abstraído y suspendido..
Quiso extender la mano para un adiós incierto
Pero sus dedos se cerraron levemente.

Un gemido, un lamento, un dolor de no estar
O tal vez el recuerdo de haber estado ese día
Con los presentes.

Lo trasplantaron a una orilla del camino
Perdida para siempre la inocencia,
La inocencia de estar vivo,
La inocencia de estar entre amigos y la gente,
Suelto,
Al lado de los autos,
Al borde de la ambulancia que nunca abrió las puertas.

¡Como es de frágil el paso de cristal
Que separa la vida de la muerte!.



Oscar Robledo Hoyos
Manizales, Septiembre 21 de 2011.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

WWOOWWW BELLÍSIMO ESTO!!!

Carlos Adolfo dijo...

Impresionante