jueves, 27 de octubre de 2011

EL HOMBRE DEL MEGÁFONO




Un hombre de unos treinta años se pasea echando discursos políticos por un andén de la zona del cable en Manizales. Lo he visto un par de veces, vestido de negro, con un megáfono en la mano, improvisando discursos en los cuales convoca a los ciudadanos a votar en blanco para deslegitimar los candidatos a la alcaldía, buena parte de ellos herederos o representantes de prácticas políticas basadas en el favor, cuyo propósito es tomar por asalto los recursos públicos.

Dice el hombre del megáfono, y no le falta razón, que desde ahora es posible advertir la incapacidad técnica y política de los candidatos para administrar la ciudad con racionalidad administrativa, talante democrático y pulcritud en el uso de los recursos públicos. “Da más una alcaldía que un cargamento” dicen que dice un senador de la república de Colombia. El hombre del megáfono está lleno de argumentos, van desde las fallas alucinantes en la construcción del aeropuerto de Palestina hasta la rocambolesca sucesión de hechos que desencadenaron en la crisis del agua en Manizales.

Al hombre del megáfono se le nota el esfuerzo emocional en cada frase que improvisa, con cada palabra trata de construir un argumento para denunciar la trampa en la que hemos caído al dejar los asuntos serios de los ciudadanos en manos de comerciantes de votos.


Mario Hernán López.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese silencio complice que guardan millones de colombianos tiene por fin una nueva oportunidad de ser perdonado. Esta eleccion, como nunca antes, mide la capacidad de resistencia de sus ciudadanos. Bogota es ejemplar a la hora de elegir, lastima que en el resto del pais no exista una agenda compleja de gran trascendencia historica como en España, quien se embarca en decisiones ambiciosisimas en cada eleccion. Definitivamente se necesita una oposicion solida y talentosa que construya una crisis democratica que avoque la ciudadania hacia un sueno novedoso. Nada mal, alguien valiente armado de un megafono ha comenzado a predicar la salvacion.

Germán A.

Anónimo dijo...

Mi mujer anda enojada (es un eufemismo); está obsesionada con que yo llame a Julito a la W y le diga que Manizales está hecha mierda (¿ y por qué yo?, le pregunto); me grita que lidere un paro contra la mala gestión del agua, que haga una inmolación en el parque Caldas (preferiría en Juan Valdez), que le escriba una diatriba al alcalde, que asista a los plantones y eche discursos, que convoque a una marcha de mugrosos. -Para algo deben servir los hombres, dice con veneno de cobra.

Cuando llega de trabajar me revisa las orejas, las uñas y asquea con los pelos largos de la nariz. ¡Cambiáte esos calzoncillos! grita, sin entender que soy una víctima inocente del gerente de Aguas de Manizales y de todos los politicos desde Simón Bolivar. La sequía nos va a costar el matrimonio, le digo en voz baja para que no pase de la molestia a la furia.

Mi mujer está putísima conmigo (sigue siendo un eufemismo) y tiene razón.

Mario

Anónimo dijo...

Y pensar que decian que la intolerancia de los colombianos era una mal mayor, que va, la gente aguanta y tolera lo indecible. Hace unos años un concejal en Bogota llevo toda su clientela y descargo dos volquetas con basura en el porton del gerente de la empresa de aseo de la ciudad. Solidario con la señora de Mario, propongo un movimiento de indigandos que rollo de papel en mano, deposite su opinion en la casa de los responsables por esta catastrofe sanitaria.

Germán.