miércoles, 26 de octubre de 2011

DESDE EL CARRO TANQUE DEL AGUA: REFLEXION POLITICA.



Oscar Robledo Hoyos *

La ciudad estaba radiante a la hora de nuestra llegada a las cuatro de la tarde luego de haber almorzado  en Mariquita sino fuera por el espectáculo poco frecuente de ver la gente de Palermo - "Los Gomelos" incluidos, - con cacerolas, ollas, garrafones, porrones, baldes, jofainas y cuanto instrumento casero de los que escondemos detrás de la lavadora o debajo del fregadero para las sencillas faenas del aseo casero. Ollas con abolladuras, recipientes de plástico con grietas  vergonzosas y agarraderas derretidas distraídamente por el  fuego, botellones de vidrio, sucios por olvido o  simplemente por abandono inveterado, ollitas de todos los calibres, colores y materiales, despellejadas muchas, algunas pareciera con sarna rabiosa por sus  manchas y peladuras.

Todos a una haciendo cola tras los carro-tanques de agua o las enormes canecas de fibra de vidrio de Los CAISs, sin vergüenza de vasijas tan humildes que parecieran haber olvidado su Estrato Seis. Estaba tanto la señora encopetada y el viejito de riñonera Nike  como el joven de vaqueros y gafas de playa. Vimos una familiar pasar flamante con dos porrones plásticos nuevecitos hacia la cola. Nos quedamos con la boca abierta diciendo: “Uy, pero ¿Dónde compraría tan bellos y aerodinámicos recipientes?” Apenas habíamos lanzado el comentario cuando me tocan el hombro por el lado derecho. Era la pariente, “Mira, los están vendiendo en la Parroquia a doce mil pesos”. No faltó de inmediato y al lado el comentario anticlerical y ácido: “Pero miren, hasta de esta circunstancia echan mano los curas para enriquecerse”. “Mal pensado contesté, y ¿Por qué no puede ser por apostolado o un acto de solidaridad con la comunidad en un momento de crisis? ¡Casi me linchan las miradas!; el ambiente está tenso y cualquier cosa o movimiento lo haría estallar en el aire. Todas estas escenas al  lado del novísimo  Éxito Vecino rompían la rutina de un vecindario Chic como éste por los lados de San Cancio. Era bueno estar allí, de paisano, esperando el turno del agua y ver cómo se establecen de nuevas modalidades de superar al otro en el gasto o en ciertas manifestaciones del estar mejor en lo social. 

Nos sentíamos un tanto degradados de nuestro hábitat ordinario. “Raros” a la manera de los modernistas y en boca de Rubén Darío o como “Cosas para mostrar”, una cierta vergüenza de ser desnudados como piezas entomológicas o simples creaturas con las necesidades de todo el mundo a la hora de reconocernos como mortales tocados por la falta de un elemento elemental como el agua. Otros habían sido más violentamente humillados pues se les habia fotografiado de pie con una vasija buscar desesperadamente un hilito de agua para llevar a casa en la Avenida del Rio. A muchas abuelitas tras los carros repartidores salían después de siglos hacia sus domicilios rompiéndose el espinazo bajo pesos exorbitantes.

La ciudad se ha sentido humillada por la indolencia de sus gobernantes. El gobernador suspendido de sus actividades por exceso de investigaciones de todo tipo y el alcalde por exceso de viajes fuera de la sede en donde debiera estar su trabajo habitual. Tanto el uno como el otro en actividades que los han desviado de manera evidente de un servicio efectivo a la comunidad manizalita. Es evidente que han andado en otras prioridades y esta crisis los ha cogido nuevamente fuera de base.

Sin embargo, ellos, la clase política siguen pidiendo “nuestro votico” para seguir – como siempre – perpetuando su dominio sobre la ciudadanía y su indolencia. Se improvisan programas y planes (Acordemonos del TIM y los disturbios de marzo/2010 (Trasporte Integrado Manizales) y ahora el aseguramiento de prioridades tan obvias como el agua, la educacion, el empleo, la luz, el aseo y el transporte, olvidadas. ¿En qué pensarán nuestros dirigentes cuando suben a estas máximas dignidades?, ¿Por qué aspiran a ellas si desaciertan de manera tan notoria y tan escandalosamente ante sus comunidades de origen?

Nuestro voto el próximo domingo debe ser contra estos descaramientos y desmanes, en conciencia y con dignidad de manizaleños. No queremos que nuestro voto siga perpetuando estos olvidos y tantas vagabunderías administrativas. Por eso a revisar el votico, los grupos políticos, los movimientos o las fuerzas para que no terminando prohijando lo que ahora y siempre hemos sufrido, criticado y estamos pagando sin lugar a dudas por displicentes y casquivanos.

Manizales, martes 25 de Octubre, al frente de Chispa Loca, San Cancio.

*.         Sociólogo.

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1 comentario:

Martha dijo...

Impecable ilustración de la tragedia vivída por Manizales, nos lleva a visualizar lo que vivieron muchas personas y la raíz de tanta inconformidad y sentimientos de revolución... deseos reales de cambio y de protesta!
Sin embargo en las elecciones no se vio reflejado lo que muchos queríamos de nuestra Manizales del ALMA...que lástima que hasta ahora seamos pocos.... pero sin duda nos iremos multiplicando.

Muchas gracias al escritor por dejarme ver un poco, la realidad de la tragedia.

Pd. Soy Manizaleña y ahora me encuentro fuera de mi hermosa ciudad. No importa la distancia: la lucha continúa!