miércoles, 31 de agosto de 2011

JOVENES, ¿INDIGNADOS, CHUSMEROS, VÁNDALOS?





OSCAR ROBLEDO HOYOS  *


Todavía no se calma España y el movimiento de Los Indignados no deja de moverse entre Barcelona y Madrid. La indignación es una dimensión normal del ser en los nuevos tiempos o la nueva manera de ser en el tiempo de hoy. Ahora resulta que los jóvenes de Chile se han levantado para exigir una educación de mejor calidad, con un compromiso del gobierno más cercano a las realidades cotidianas como el trabajo, la pobreza y mayor sentido de la gobernanza y más verdadero que los “metarelatos universalistas” (Derechos Humanos, derechos de tercera y cuarta generación, Democracia participativa, etc.) de una Democracia que está pasando de moda y que hace “ el oso”  ante la creciente insatisfacción de los ciudadanos a quienes supuestamente - proclama - a los cuatro vientos – servir. También Londres sufre el impacto de la indignación de los sujetos llamados antiguamente “ciudadanos”. Una ola de vandalismo sacude la capital inglesa como para recordar que son las señales y los cauces por donde se manifiestan nuevas realidades que se están cocinando ahora y que tenemos dificultad en digerir y entender con las desuetas categorías del pensamiento modernista.

   Desafortunadamente el proyecto democrático “hace aguas” porque ha sido penetrado por zapadores que lo revierten hacia sus propios intereses personales o de partido o rosca de amigos. “Quien no está con nosotros es nuestro enemigo”  se nos dijo hace poco en una visión recortada de la democracia por no decir que casera o aldeana.

   En la construcción de este nuevo agente social, del “nuevo ser social” para nuestro tiempo como gustan llamarlo algunos tiene que ver mucho las nuevas tecnologías comunicacionales. Twitter, Facebook, Internet, la imagen, el email, el e-book, las soñadas bibliotecas borgianas virtuales, “todo el mundo en un libro”, “es el mundo”, la instantaneidad de la noticia, la presencialidad simultánea, la participación ciudadana en multiples temáticas y sitios del universo mundo.

   Más de uno anda indignado con la indignación de los muchachos, por maleducados, indisciplinados y antojadizos. Lo que no confiesan es que les molesta que hayan venido accediendo a un nuevo poder, a una capacidad de movilización y convocatoria ilimitadas que “el establecimiento” no puede controlar a su vieja manera, con policías e infiltrados. Cameron desde Londres, totalmente fuera de sí, rabioso, contrata los servicios de Bill Bratton, el “Superflic americano” como titula Le Monde en su edición del pasado 15 de Agosto. El alcalde de Santiago de Chile rabia porque los jóvenes se dan cita en horarios no permitidos por el bedel de la ciudad, sin haber tramitado el permiso de la Administración Municipal en la oficina de Asuntos Comunitarios. Se enoja porque se convocan sin licencia previa, sin papeles marcados por su firma paternal. Luciano Sanguinetti sobre el mismo tema  en Pagina 12  diario de Buenos Aires “El mundo se hace cada vez más pequeño”  y añade: “Insisto, como lo saben hoy muchos jóvenes chilenos, pero también españoles o egipcios: el otro no está afuera ni lejos, y eso implica para el sistema educativo una redefinición de los horizontes de la ciudadanía”. Una ciudadanía que implica nuevas tareas para padres de familia como también para las instituciones educativas y por ende para los educadores en miras a una concepción renovada de la Democracia pues la que vivimos no comprende el mundo que vivimos, no da cuenta de las falencias angustiantes de sus usuarios. Ayer no mas, un niño iba a morir en Bogota porque se habia tragado la tapa de una botella y le habían iniciado lo que llamamos “el paseo de la muerte”. Ninguna Empresa Promotora de Salud (EPS), ningún hospital, ningún medico cristiano o alma caritativa alguna tuvo compasión de el y su angustiada madre pues le faltaba el carné. Los empoderados (políticos aferrados a las hilachas de unos partidos que dejaron de existir hace veinte años) terminaron apoderándose de ella (la democracia) y la ciudadanía desde sus fatigas solo percibe de ella sus tropelías, los serruchos y este mar absoluto de corrupción en que nos ahogamos todos.

   En El Espectador Pablo Felipe Pérez invita a ‘Repensar a Locke y Rousseau’. Cita a Jerôme Bindé en estas palabras “El pilar de este nuevo contrato social que proponemos para el siglo XXI es la reconstrucción de una sociedad de participación; de un reparto justo y de la distribución de la riqueza. En particular, por supuesto, de la erradicación dela pobreza; la reducción de las desigualdades escandalosas, que desembocan en la desesperanza y en la exclusión”.   ¿Será este el retorno al sueño ateniense de una DEMOCRACIA DIRECTA o el de teóricos políticos recientes como el grecofrancés Castoriades, Robert A. Dahl o Peter Carty?.   *.  


 Sociólogo.   Manizales, Agosto 15 de 2011.        

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