miércoles, 1 de junio de 2011

Puñetazo a la Dignidad



Sebastián Valencia

El pasado lunes en la tarde el gerente del Once Caldas Duván Vásquez golpeó en la cara al jugador Felix Micolta luego de insultarlo y tratarlo mal delante de sus compañeros de trabajo. Horas más tarde, el señor Vásquez en el programa de Caracol radio “El Alargue” reconoció con tranquilidad pasmosa lo que había hecho y justificó su acción con expresiones como “es que ese jugador es un desagradecido” y “que uno debe hacerse sentir”.

Este hecho de violencia tiene unos impactos jurídicos y políticos que deberían generar un debate más amplio en una sociedad sobre el respeto de los derechos de los trabajadores y sobre la calidad de nuestros dirigentes públicos, ya que no debemos olvidar el impacto que tiene la gestión de un equipo como el Once Caldas en nuestra ciudad y la cercanía de Duván Vásquez con el Gobernador Mario Aristizábal.

Resulta lamentable observar la forma en que personas que asumen cargos como empleadores no soportan que sus trabajadores ejerzan con dignidad sus derechos laborales. La expresión “desagradecidos” que usa el señor Vásquez no es nada diferente al ejercicio del derecho que tiene un jugador de futbol como trabajador, a que frente a constantes incumplimientos de los patronos, pueda terminar su relación laboral y hacerse a sus derechos deportivos. Es evidente el rasgo esclavista con que Vásquez trató al señor Micolta. En sus declaraciones, considera que el señor Micolta era un pobre al que el Once Caldas sacó de su precaria situación económica y que renunciar al equipo lo hace un desagradecido.

Sería bueno que Vásquez en lugar de recurrir a la violencia hubiera recurrido al derecho para exigir lo que él consideraba algo incorrecto: las razones del señor Micolta para renunciar. Pero no podemos olvidar que el derecho y los argumentos jurídicos son algo que Duván Vásquez poco usa y constantemente deja un lado. Al gerente del Once Caldas no le parece contrario al derecho incumplir con el pago de las prestaciones sociales a los jugadores, demorar los pagos de los salarios a los trabajadores y se acoge a una tradición vergonzosa en el equipo donde se despide sin respetar el debido proceso a los jugadores (caso Jorge Agudelo que le costó al equipo 500 millones de pesos) o se demoran los pagos de las comisiones por venta de derechos deportivos a jugadores (Caso John Viáfara o Elkin Soto, aunque la lista es larga).

Pero es evidente que la conducta que Vásquez cometió en lugar de rechazo produjo un apoyo dentro de la Corporación Deportiva Once Caldas, ya que este hecho que si puede constituir justa causa de despido de Vásquez, terminó en una carta pidiendo disculpas pero manchando la honra del jugador Micolta al tildarlo de mentiroso. En otras palabras, las disculpas de Vásquez son más porque toca, que un reconocimiento de su error y de las erradas justificaciones que fundan su terrible comportamiento.

Y aquí, es necesario ir al terreno político: ¿por qué el apoyo a Vásquez? Simple, porque el gerente del Once Caldas cuenta con el apoyo del Gobernador Mario Aristizábal, persona que ha tratado de apoyar al equipo con patrocinios a través de la Licorera de Caldas. No podemos olvidar los vistosos ponchos que los jugadores del Once Caldas usaron en la celebración del título de la liga postobón del año pasado, que en lugar de agradecer a la entidad que patrocinaba (la Licorera) decía “Gracias, señor Gobernador”. Lo que queda de todo esto es que el Once Caldas se convirtió para el Gobernador en una estrategia para blanquear su cuestionada gestión que ha estado acompañada de numerosas situaciones que están siendo analizadas por la justicia, entre las que destacan la denuncia del exjefe paramilitar Iván Roberto Duque, alias “Ernesto Báez” por recibir apoyo de grupos paramilitares para su elección como gobernador; o las pesquisas de la Procuraduría y la Contraloría en el Fondo Mixto y en Inficaldas. Por tanto, Duván Vásquez no es nada diferente a una ficha clave en esa labor de blanqueamiento, que con la situación de violencia contra el jugador Micolta, se pone en riesgo.

Los derechos humanos están sustentados en que los seres humanos tenemos dignidad y que el contenido de esa dignidad consiste en tener condiciones de salud, educación y empleo adecuadas, entre otros. Los derechos nos hacen iguales entre los ciudadanos e imponen un marco de conducta en las diferentes relaciones que pueden darse entre las personas. Con el golpe propinado por Duván Vásquez sobre el jugador de futbol Felix Micolta, la dignidad humana queda hecha trisas y la imagen del Once Caldas por el piso. La credibilidad como empleador del señor Vásquez se ha perdido totalmente y las relaciones laborales dentro del Once Caldas se complican aún más luego de un año lleno de incumplimientos laborales a la nomina del equipo.

Desafortunadamente, en lugar de dar un paso al costado, las razones políticas aferran al cargo a Vásquez y el peso del Gobernador impedirá que una flagrante violación a los derechos humanos tenga un castigo adecuado.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena presión de marca, Sebastián. espero que el encuentro termine con un buen fallo de un juez de verdad, y que los «blancos» se den cuenta que lo hasta ahora alcanzado en el futbol se debe a los «negros». ¡Hijuemichicas!
Rodrigo

Anónimo dijo...

Hace ya algunos meses, luego de una metedura de pata involuntaria y la queja por escrito de los afectados, me vi requerido a responder al asunto. Luego de una larga elaboracion y analisis exashustivo (tipo agroministro colombiano) con el susto por el "writing" y tal, me dice mi jefe, "mire eso esta muy bien, detallado y claro pero un tanto largo, mejor simplemente excusese y ya" Eso hice. Al dia siguiente, brillaba el arco iris al lado de una caja de chocolates enviada a mi nombre por las "victimas" avergonzadas por la molestia causada. No era para tanto, se le diria el presiente del Caldas. Yo Adoro a America, parche donde poco a poco me han ido educando.

Anónimo dijo...

Cuanto lo siento! Olvide firmar,

German

Anónimo dijo...

"Sería bueno que Vásquez en lugar de recurrir a la violencia hubiera recurrido al derecho para exigir lo que él consideraba algo incorrecto..."

¿Es decir que uno puede recurrir al derecho para exigir algo incorrecto?

anónimo

Sebastián dijo...

Querido anónimo:

Tal vez la palabra correcta no sea exigir, sino defender; pero te pido que tus comillas se extiendan a la frase completa.

Puede que mi frase tenga un error, pero tu mala lectura también es más que evidente.

Anónimo dijo...

Si donde dice: "exigir", debe decir: "defender", según la última precisión de Sebastián, el texto queda así:

"Sería bueno que Vásquez en lugar de recurrir a la violencia hubiera recurrido al derecho para defender lo que él consideraba algo incorrecto..."

¿Es decir que uno puede recurrir al derecho para defender algo incorrecto?

anónimo

Anónimo dijo...

Otra cosa, ¿cómo puedo leer bien lo que está mal escrito?

anónimo

Sebastián dijo...

Señor Anónimo:

Tiene usted toda la razón. Ese párrafo tiene un serio, pero muy serio problema.
Intentaré en un próximo artículo estar más atento a esto y corregirlo.

Mil gracias.

Sebastián