jueves, 31 de marzo de 2011

PENSAMIENTOS ENCONTRADOS



YENI TORO

-EN LA NOCHE-
Se revuelca en mis brazos como un gusano, está furiosa, incomoda y adormilada, todos sus músculos se estremecen cada vez que trato de mejorar su postura. Sí, ella está furiosa; yo quiero botarlo a él por la ventana: ¿Cómo se le ocurre hablar tan fuerte?, ¿Cómo se le ocurre si quiera hablar?.. La ha despertado. ¿Acaso no sabe lo cansada que estoy? Ella sigue llorando en mis brazos, no puedo calmarla; me levanto, camino, muevo mi cuerpo de un lado a otro. ¿Y él, dónde está? Claro, lo peor, ahora ronca como locomotora vieja, ojalá no empiece hacer ese extraño sonido nuevo, la va a asustar, ¡ay no!, y como dice mamá: “dicho y hecho”. ¿Con qué mierda se compara ese ronquido, asqueroso que hace? sssiiiii, sssssiiii, cálmate nena, duerme mi amor, ¿Cómo seria botarlo por el balcón?: lo imagino, qué agradable sensación… Ahí está de nuevo, el maldito ruido, ¿Con qué se puede comparar? Mierda, qué impotencia, estoy colérica, hoy no duermo con este miserable, le importa un comino que la haya despertado, luego sale corriendo cual alimaña, uuuuy cucaracha, ¡Qué! Ahora suena más fuerte, por Dios, ¿qué está haciendo? Estoy aturdida…Calma nena, duerme mi amor, te amo, ssssiiiiiii, sssssiiiiiii. Ya sé, suena como una trituradora de asfalto, pero más grave…ah, ¡Qué bien!, se movió, dejará de roncar por media hora o menos, ahora sí mi amor, a dormir, sssiiiiiii, ssssiiiiiii… Descansa nena tu Ángel de la Guarda te protege toda la noche y yo también.
Ahí estás, durmiendo como si nada, yo llevo más de una hora paseando a la nena por toda la sala tratando de huir de tus espantosos graznidos. ¿Dónde me voy a dormir? Debo ir de shopping necesito nuevas pijamas. Qué lindos senos lactantes, lástima que no me queden así después (me encantaría botarlo por el balcón). Dormir, a orar ¡mi cama!, está calientita; no me dejaré abrazar, que se entere de alguna manera que estoy ofuscada, voy a darle la espalda toda la noche.
Mejor me volteo, qué bien, está en cucharita, me gusta, qué rico se siente en mi mano los vellos de sus piernas, fascinante arrastrarme hacia él, encajarme como ficha de lego…despacito y no lo despierto, que descanse, mañana tiene un día pesado.
Lo abrazo, así deja de roncar y le susurro: Buenas noches mi amor, ¡Te Amo!


2 comentarios:

Amandina dijo...

Hola madre, no has perdido tu toque, hacía tanto que no te leía.
Sigue sacando esa escritora que llevas dentro, desde hace tanto.
Felicitaciones. Besos a esa muñeca.
Amanda

Amandina dijo...

Tu naciste para escribir, hay que seguir en la tarea. Pronto leeremos a "JESUS AMANDA" verdad?
Te amo.