sábado, 12 de marzo de 2011

INSÓLITA MARCHA DE MUJERES.



OSCAR ROBLEDO HOYOS.  *


Insólita, por decir lo menos, resultó la manifestación de mujeres sin sostén. Este admíniculo que está más arribita del “derrière” de los franceses, perdón de las francesas, no incomoda ciertamente a los varones sino esta vez, a las dóminas. Para nosotros simples mortales hijos de la cultura icónica, de las pantallas y el séptimo arte, nos hace revivir escenas del Decamerón, páginas inolvidables de Bocaccio y evidentemente, las orgias fantasmagóricas de un Passolini lúbrico y apasionado como todo un Shakespeare enamorado. Todo esto sin pagar boleta y estando en primera fila. Somos de los que opinamos que esas excrecencias en el pecho de la mujer son hermosas, hijas de un sueño de los dioses, algo divino y distintivo adorable de la feminidad.

Pero ahora le resulta al movimiento Raeliano que lucir este delicado y bello regalo de Dios y la Naturaleza, hecho de la misma textura de la piel y altamente voluptuoso es un encarte; lo que muestra a las claras en qué punto de locura anda este mundo descarrilado y suelto. El argumento principal es el derecho a la igualdad según reza el eslogan difundido por la prensa: “Por la igualdad de los senos". Como si los hombres tuviéramos lo mismo que ellas. ¡No las volveríamos ni a mirar! y ahora resulta que se van de caminata ecológica – todo libertarias - entre rascacielos y semáforos a seno pelao por no decir, a teta limpia.

¿Quién le habrá dicho al gurú del grupo que los dómines tenemos “senos” lo mismo que las indignadas caminantes?. Lo que tenemos es una atrofia genética, algo que pudo haber sido y no fue, un sueño inconcluso o una semilla nunca germinada, un pegote inoficioso que para nada nos dignifica ni nos embellece. Tal vez la costumbre y el uso inveterado haya terminado por hacer pensar que es adorno fundamental del diseño masculino. Pero no es así. De estar simplemente lisos, ¿para qué manchas? ¿para qué amagos que no obedecen a ninguna función biológica, estética o reproductiva?. Me imagino - dentro de mis incipientes conocimientos de teología medieval - que los ángeles imaginados por el Aquinate o el franciscano Scoto no tenían estos detenimientos inoficiosos en la mitad del tórax que a nada van y nada indican.

El mundo está loquísimo. Acordémonos de “El Mundo está loco, loco, loco”  de Stanley Kramer (1963) y luego de los Mundos Locos II y III. Loquísima la reivindicación de las Raleanas de Colombia pues su problema no es propiamente de la justicia sino de la ética, la es-tetica y el decoro. Seamos sinceros, los senos son bellos pero hay que cultivarlos, cuidarlos. Dejarlos crecer y dilatar y caer a las simples fuerzas de lo natural es retroceder al ideal de belleza del “buen salvaje” rousoniano que en nuestro caso es la situación de aquellas tribus amazónicas cuyo documental ha dado la vuelta al mundo por el primitivismo su existencia y que de tanto estar tirados al pasado se teme por su sobrevivencia, los Nukak Makú.

Las marchantes de Medellín dieron una imagen dispareja. Mientras a algunas les fue bien y sacaron cinco en estética, otras perdieron desafortunadamente la materia pues el efectoTorre de Pisa pareciera las hubiera severamente afectado y podrían desde ya solicitar cupo en esas tropas errantes del Amazonas para la realización final de sus sueños de igualdad.

El acto extravagante de los Raleanos nos recuerda el informe que Juan Camilo Vergara, corresponsal en Paris de nuestra magna emisora cultural HJCK, hiciera sobre los defensores de vellosidad. Así como lo oyen, defensores a capa y espada de los sobacos peludos y las verijas a lo Vikingo que no es lo mismo a lo viringo de nuestras "decaídas" mujeres de Medellín. Sus peludas protestas y su programa “Un Verano con Pelos” tienen que ser un tormento para los incautos peatones de las ciudades de Francia.

De todo se ve en la viña del Señor y en este mundo loco. Dejo el vínculo para su diversión de fin de semana y aceptemos que este mundo está loco, loco, loquísimo, no solo en su clima (ver imágenes del Japón) sino de aquellas ideas que de vez en cuando hacen su aparición fantasmal en el cerebro de los humanos.


*.         Sociólogo.

Manizales, Marzo 2011

2 comentarios:

diana maria dijo...

Querido escritor (por intentar ser respetuosa con usted)

Sus palabras nombran como locura, lo que en la época de la inquisición nombraban como brujería: la expresión de lo diferente, de nuevas formas de pensar y sentir.

No creo que estas mujeres quisieran con esta marcha deshacerse de sus senos o igualarse con los hombres.
Es un bello acto simbólico de que
también somos cuerpo, y de que sin
importar las formas, somo bellas, femininas y libres y que los senos
hacen tanta parte de nustro cuerpo
como nuestros codos.

Por visiones como la suya, los senos de la mujer son vistos solo
como artículo sexual o publicidad
de mercado.

Es un poco retrograda su posicion, pero siga expresandose libremente, que afortunadamente en esta epoca no queman por pensar diferene.

Un abrazo con senos y codos

Diana M.

Anónimo dijo...

Qué manera más burda de manipular una noticia -de la cual se puede burlar si ésa es la forma de expresarse sobre los demás- y todo para dejar un mensaje que ofende y empobrece a la mujeres. El movimiento raeliano a nivel internacional lleva a cabo una campaña llamada Go topless, por la cual buscan que las mujeres puedan ir desnudas de la cintura para arriba porque, según su teoría, todos tenemos senos. En la manifestación citada, las mujeres iban con el pecho al descubierto y los hombres con sostenes rojos, pero eso no merece ninguna mención al comentarista. Esto sólo para aclarar, agregando -como hay que hacer siempre en Colombia- que no pertenezco a dicho movimiento ni quiero. Lo que si me indigna es la forma de referirse a los senos de las mujeres, tan despectiva para las que no cumplen con los dictados de los machistas (síndrome de la Torre de Pisa, qué lamentable expresión!!!). Triste que a estas alturas todavía las mujeres tengan que soportar las cárceles del machismo.