miércoles, 16 de febrero de 2011

¿Qué es ser joven, cómo se manifiesta y se expresa?



Resumen del libro “jóvenes: deseos del devenir”
(En proceso de publicación)

Boris Edgardo Moreno Rincón


El nuevo pasaje de la historia ha construido un(os) joven(es) que emergen de una poderosa industria cultural saturados de bienes y servicios supuestamente pensados para ellos: canales de televisión global, movimientos musicales light y de energía contestataria; educación inhibidora, cine de sangre y terror, video juegos de guerra, redes de amigos globales... son las compañías instauradas para los jóvenes. Por ello, debo plantear que los jóvenes contemporáneos responden a una socialización mediática que ha llevado a una gran parte a seguir una vida farandulera y a un pequeño grupo a responder con propuestas contraculturales.

En concordancia, intentar atrapar al joven en un concepto lineal, determinista, sería una obsolescencia total. ¿Cómo atrapar medio litro de agua en una mano empuñada, por más grande y fuerte que sea?, por ello, la mayoría de conceptos transversales que nos orientan a entender las practicas de los jóvenes y la reconceptualización del ser joven, son tomadas de las ciencias sociales como caja de herramientas para deslumbrar nuevas miradas

Por joven(es) vamos a entender una categoría construida socio-culturalmente, que se encuentra en un espacio determinado y que contiene elementos culturales completamente diferenciados del adultismo como el lenguaje, la música, la estética, los temas de interés, comportamientos, visiones. En palabras de Walter Grob, la juventud no es una fase natural del desarrollo humano, sino una forma de comportamiento social que debe ser vista como el resultado de la cultura occidental, de la cultura Judeo-cristiana.

Conceptualizar los jóvenes en términos socio-culturales, implica reconocer las expresiones o manifestaciones culturales que de ellos emanan, caracterizadas como dinámicas discontinuas y heterogéneas. Lo que nos lleva a comprender que hay múltiples formas de ser joven en la era post-industrial y que han sido denominadas por diferentes autores como culturas juveniles, concepto polisémico que relaciona la juventud y la cultura, es decir, al sujeto y sus manifestaciones. En un sentido amplio, como lo señala Carlos Feixa, las culturas juveniles se refieren a la manera en que las experiencias sociales de los jóvenes son expresadas colectivamente mediante la construcción de un estilo de vida, distintivos localizados en los tiempos libres o en los espacios intersticiales. Zonas a las que dotan de consumismos, si hablamos de las manifestaciones de los asimilados, o de mixturas establecidas, si referenciamos a los desencantados, o de contenidos libertarios, si dialogamos con los contraculturales.

Estos estilos que expresan nuevos procesos de subjetivación y desubjetivación, operan como afirmación interna y como diferenciación externa, agrupan a los jóvenes bajo diferentes formas, siendo la más estudiada la asociación juventud y música, pero, se encuentran asociaciones de los jóvenes con los medios audiovisuales, la política, los deportes, los problemas ambientales, el consumo… todas ellas articuladas en organizaciones post-estructuralistas, llamadas por Michel Maffesolli: tribus urbanas, tribus por que hace referencia al proceso de tribalización que recorre la sociedad y urbanas, por que se instauran en la complejidad de relaciones humanas, donde la ciudad es el medio físico donde se expresan con mayor fortaleza los constructos culturales, pero no el único medio.

Las tribus urbanas son Grupos de jóvenes que le asignan contenido, simbolismo y esteticismo a una forma de estar en el mundo, de entenderlo y reinterpretarlo bajo dinámicas glocales; es decir, las tribus son expresiones que, se desarrollan globalmente y particularizan elementos según la región. Como ejemplo referenciaré una tribu denominada en Colombia los anchos, la cual contiene elementos del hip hop mundial, pero con diferenciaciones entre una ciudad a otra debido al capital cultural y socio-económico de cada territorio. Por territorio se entiende un espacio cargado de significado, configurado por el límite geográfico, pero comprendido en la telaraña de imbricaciones inmateriales que los atraviesa. De esta forma, cada vez que se referencie un territorio, se hará alusión a espacios lineales y no lineales, que en el mundo de los jóvenes se expresan en el barrio, las calles, la música o el cuerpo.

Al interior de las tribus urbanas quiero referenciar, con especial agrado, aquellas que mediante sus manifestaciones rechazan los valores, comportamientos y moralismos de la sociedad capitalista, por ello, han sido denominadas como movimientos contraculturales, término acuñado por el profesor y ensayista Norteamericano Theodore Roszack en 1968 en su obra The Making of a Counter-Culture, en la que planificaba un futuro en el que grupos libertarios y progresistas proporcionarían una “sociedad alternativa”. Como ejemplos, tenemos los: punk; hard cord punk, anarkas...

En esta perspectiva, podemos afirmar que los jóvenes no han abandonado la política o que no son apolíticos, como frecuentemente se les acusa, han decidido expresarse bajo nuevos canales, con nuevos códigos poco convencionales, para intentar no ser absorbidos por las estructuras del establecimiento. Para algunos autores estos intentos fallarán porque el imperio, al interpretar las nuevas prácticas, utiliza las industrias culturales para cooptarlos, así como hizo con los Hippies, por ende, profetiza que los movimientos contraculturales de los raperos, hip hop, metaleros, punkero no trascenderán. A mi manera de ver, no es tan fácil pronosticar su cooptación, porque el mundo al que pertenecen ha sido construido por ellos, de igual forma, es difícil prever su triunfo ya que la juventud sola no podrá derrotar el capitalismo tardío, pero sí se hace necesario celebrar y acompañar los procesos contraculturales.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Anclados principalmente en el ala dura del partido republicano estan los conservadores americanos quienes se oponen rabiosamente a los cambios sustanciales que atrae la globalizacion. La cosa va desde los Amish hasta los principales accionistas de enormes corporaciones multinacionales. Es curioso, porque ellos representan la respuesta contracultural contra el nuevo mundo que se cierne para las nuevas generaciones. El cambio para los abuelos era cada varias decadas, para nuestro padres cada digamos, lustros, para nosotros algo anual y para nuestros nietos sera casi que semanal. Pilas! la nueva estrategia adaptativa es quien muta y se adapta mas rapido. German.

Anónimo dijo...

Que bello texto traído a consideración luego del tema del Adultescente y luego también de la declaración de amor de Tita La mas Bonita y Mónica a esta categoría de nuestro tiempo…. ¡Y qué…!. ¡Y Olé…!. Hay algo que no llena. Algo que se nos queda sin vivir y nos pone en marcha y nos lanza de pies y manos a la cosmética. Algo que nos hace poner nuevamente los vaqueros y la camisa a cuadros y otros tantos guaros al gaznate.

Gracias mil a quien subió el texto.
Tuvo que señalármelo un amigo luego de la publicación de la nota para conocer esto tan chévere de J.Sabinas que no había oído. “Este almacén de sábanas que no arden, / este teléfono sin contestador”, para caer en cuenta que el dolor del adultescente es este de Sabinas: saber que pasa el tiempo y no se tiene la satisfacción de vivir, esta decepción de estar pero sentir que no se esta viviendo. Al mismo tiempo es la sensación misma del joven, esa de entender que no se ha vivido aun, que lo vivido no colma la medida ni las aspiraciones, que el resto está en la dirección de lo inédito, de lo que todavía está por experimentar. “Cerrado por derribo” es la canción. Para que no nos la perdámos los adultescentes .


“Estos huesos que vuelven de la oficina, / dentro de una gabardina/ con manchas de soledad”. ¿No son acaso como para enmarca?. Y que opinan de estos otros en donde esta todo el hartazgo que encierra la critica al proyecto de la modernidad:


“Este valle de fábricas de tristeza, / esta espuma de certeza, / esta colmena sin miel”.
Valle de fábricas de tristeza que no es sino el traslapo fiel de nuestro idealizado y frustrante “Valle de Lágrimas” del ideario judeocristiano.


OSCARO. FEBRERO 24 DE 2011.

Anónimo dijo...

Boris es, en la actualidad, estudiante del doctorado en paz y conflictos de la Universidad de Granada -España- y ha sido docente en la Universidad del Tolima.

Mario

Anónimo dijo...

MARIO,
GRACIAS POR EL TEXTO.
ESTUPENDO Y CLARO.
UNA DELICIA.


OSCARO