sábado, 12 de febrero de 2011

PETER PAN Y EL “ADULTESCENTE” DE HOY.



OSCAR ROBLEDO HOYOS.  *

El mito de Peter Pan es el mito de un niño que no quiere crecer y escoge quedarse para siempre en el mundo maravilloso de sus sueños infantiles. El “adultescente” contemporáneo pareciera que fuera su hermano menor. A la hora de la verdad el asunto es sencillo. Junte Ud. el deseo de vivir al día, escoja entre las modas y los colores aquellas que están más cerca de los jóvenes, oculte el paso del tiempo con vaselinas caras y otras compradas al Indio Amazónico, pregone a los cuatro vientos el derrumbe de las fronteras de los Estados-Nación como nuevo atributo de identidad generacional, ¡Agite bien¡, échese encima una gafa grande y use texturas de plástico de colores fuertes y brillantes, mixturas de algodón y cuero, collares de abalorios, pantalones estrechos y la línea de la falda en los confines de lo convencional y el precipicio de lo despampanante y  ya está; ha logrado la perfecta figura del “adultescente”.

El “adultescente” es una categoría psicosocial de amplia gama y cuño reciente. Envuelve por así decirlo, todo un arsenal de fenómenos transgeneracionales que puede iniciar con los niños, pasar por los pre y adolescentes y detenerse particularmente en los adultos y alcanzar los adultos mayores. El término ha entrado en el raudal del nuevo lenguaje y pretende designar realidades emergentes.  Especialistas en marketing, sociólogos, filósofos sociales  y educadores se interesan por estas novedades que señalan nuevos modelos identitarios, cambios de mentalidad y también, nuevos rumbos a los negocios del turismo, la cosmética y el muy sofisticado mundo de la moda.

No basta ya la simple edad para identificar los grupos de consumidores. Se trata de responder con mensajes apropiados y nuevos productos que fidelicen las últimas tribus urbanas. Se habla de un nuevo estilo de vida, maneras alternativas de captar la vida social y nuevas formas de integración social. Es posible que en sociedades altamente tradicionales no se haya visualizado suficientemente la evolución de las nuevas estéticas pero con el auge de las telecomunicaciones dichos fenómenos se van generalizando, o, “globalizando”. Los niños entre ocho y doce años quieren consumir y moverse con patrones de consumo de grupos de edad de mayores. Se extiende la edad de la adolescencia y la juventud y los adultos – hombres y mujeres – han puesto el retrovisor y quieren hacer perdurar aquella adolescencia idealizada extendiendo así los años de ocio, viajes, euforia, experiencias y aventuras.

La gente no resiste pasivamente el paso del tiempo y su sensibilidad actual no resiste la confesión de Pablo Neruda (“Confieso que he vivido”) de esperar años para escribir un libro sobre su pasado o como nuestro Nobel, justificar lo vivido por su escritura  póstuma (Vivir para contarla).  Hoy se quiere vivir joven y demostrar que se sigue siendo joven; “sentir” joven por encima de las anquilosadas “clases sociales”  del marxismo ortodoxo y las demarcaciones tradicionales de la edad y el sexo.

La sociedad se volatiliza y se hace más infantil y emocional. Los nuevos lenguajes y las modas nos introducen en un mercado efímero de artículos, dispositivos y  gustos. Ante un mundo que se quema y desaparece rápidamente – recordamos el bellísimo libro de Marshall Berman - no se tiene tiempo para la maduración de modas o estilos. Cuando aparece “el último grito” se anuncia su sustituto con otra parafernalia de ritos, palabras y anexos. Vino la Generación X,  pero llegaron también los Singles y los Dinks. “Solamente en España hay un millón de  singles (solteros con menos de 50 años) ... 2.800.000 de dinkis (parejas sin hijos)”. Está de moda la coquetería masculina con su icono mediático David Beckam símbolo de la metrosexualidad (Metro por ser fenómeno de metrópolis y sexualidad porque los patrones de la moda dejan de ser de uso exclusivo de la mujer o del hombre. Las mujeres lucen camisas y medias masculinas y los hombres entran glamurosamente a las cámaras de bronceo y al uso de las mascarillas. Hace rato que se hacen la manicura y la pedicura.  Irrumpe en nuestros días la retrosexualidad montada en los modelos clásicos de lo masculino pero con los artificios y usos de la cosmética transexual. Para que nos entendamos mejor, su ícono es George Cloonie, según nos informa una revista de Vanidades.

Para algunos esta historia es hermosa. Otros creen que es casi un mito. Yo me atrevería a decir que es la esencia del nuevo siglo. Basta con mirar la televisión para cerciorarnos. Las propagandas mas aguerridas y favorecidas son aquellas que prometen que no se vean las canas o las arrugas, que la ropa te rebaje de inmediato veinte años, que las maquinitas de triturar grasa te dejen como saliendo apenas de la adolescencia. Todos los jabones, todos los artilugios para lucir una piel fresca, una sonrisa inolvidable y el rostro de un pibe.

El nuevo siglo nos vuelve la certidumbre que no hay verdades eternas en el vasto territorio de la laicidad y  que los códigos cambian permanentemente. En una palabra, el “adultescente” es una espora de los cantos de Petrarca que hace eclosión en la Ciudad Tecnológica del siglo XXI.

*.            Sociólogo

Manizales, Febrero 11 de 2011

3 comentarios:

Tita la mas bonita dijo...

Precisamente ayer en uno de mis blogs, publiqué un video que se llama:
"Renuncio a ser adulto

Por la presente presento mi renuncia a ser adulto.

He decidido aceptar la responsabilidad de tener 6 años nuevamente.

Quiero ir a McDonalds y pensar que es un restaurante de 5 estrellas.

Quiero navegar barquitos de papel en un estanque y hacer anillos
tirando piedras al agua.

Quiero pensar que los dulces es mejor que el dinero, pues se pueden comer.

Quiero tener un receso y pintar con acuarelas.

Quiero salir comodamente de mi casa sin preocuparme como luce mi cabello.

Quiero tener alguien que me arregle y me planche la ropa.

Quiero regresar a mi casa a una comida casera y que alguien corte mi carne.

Quiero tomar largos banos y dormir 10 horas todas las noches.

Quiero recostarme a la sombra de un viejo roble y vender limonada con
mis amigos en un dia caluroso de verano.

Quiero abrazar a mis padres todos los dias y enjugar mis lagrimas en
sus hombros.

Quiero regresar a los tiempos donde la vida era simple.

Cuando todo lo que sabia eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas; y eso no me molestaba, porque no sabia que no sabia y no me preocupaba por no saber.

Cuando todo lo que sabia era ser feliz porque no sabia las cosas que
preocupan y molestan.

Quiero pensar que el mundo es justo.

Que todo el mundo es honesto y bueno.

Quiero pensar que todo es posible.

En algun lugar en mi juventud madure y aprendi demasiado.

Aprendi de armas nucleares, guerras, prejuicio, hambre y de ninos abusados.

Aprendi sobre las mentiras, matrimonios infelices, del sufrimiento, enfermedad, dolor y la muerte.

Aprendi que tu tienes que limpiar los inodoros.

Aprendi de un mundo que saben como matar y lo hacen.

Que paso con el tiempo que pensaba que todo el mundo viviria para
siempre, porque no entendia el concepto de la muerte,excepto cuando perdí a mi mascota?

Cuando pensaba que lo peor que pasaba era que alguien me quitara mi
pelota de jugar o me escogiera de último para ser su compañero de equipo.

Cuando no necesitaba lentes para leer.

Quiero alejarme de las complejidades de la vida y excitarme nuevamente con las pequeñas cosas una vez mas.

Quiero regresar a los dias en que la musica era limpia y sana.

Recuerdo cuando era inocente y pensaba que todo el mundo era feliz
porque yo lo era.

Caminaria de nuevo en la playa pensando solo en la arena entre los
dedos de mis pies y la concha mas bonita que pudiera encontrar sin
preocuparme por la erosión y la contaminación.

Pasaría mis tardes subiendo arboles y montando mi bicicleta hasta
llegar al parque, sin la preocupación de que me secuestren.

No me preocupaba el tiempo, las deudas, o de donde iba a sacar el
dinero para arreglar el carro.

Solo pensaría en que iba a ser cuando grande, sin la preocupación de lograrlo o no.

Quiero vivir simple, nuevamente.

No quiero que mis días sean de computadoras que se inhiben, de la
montaña de papeles en mi escritorio, de noticias deprimentes, ni de como
sobrevivir unos días mas al mes cuando ya no queda dinero en la chequera.

No quiero que mis días sean de facturas de médicos o medicinas.

No quiero que mis días sean de chismes, enfermedades y la pérdida de seres queridos.

Quiero creer en el poder de la sonrisa, del abrazo, del apretón de
manos, de la palabra dulce, de la verdad, de la justicia,de la paz, los sueños, de la imaginación.

Quiero creer en la raza humana y quiero volver a dibujar muñecos en
la arena .......

¡¡¡Oh, Siii !!! Quiero volver a mis 6 años nuevamente ........ y ya esta decidido."

Anónimo

Un Besito Marino

Anónimo dijo...

Hasta los sesenta aguanto devolverme, pasé una muy buena y loca infancia, quiero montar en carro de balineras cmo lo hice meritoriamente, jugar, tocar timbres, picos en la puerta, humedad, !qué tiempos aquellos! llenos de vida y alegría, madurar, implicó problemas...Necesito la lámpara de Aladino para volver a mi niñez...acaso aún se puede?

Mónica

Anónimo dijo...

Que bello texto traído a consideración luego del tema del Adultescente y luego también de la declaración de amor de Tita La mas Bonita y Mónica a esta categoría de nuestro tiempo…. ¡Y qué…!. ¡Y Olé…!. Hay algo que no llena. Algo que se nos queda sin vivir y nos pone en marcha y nos lanza de pies y manos a la cosmética. Algo que nos hace poner nuevamente los vaqueros y la camisa a cuadros y otros tantos guaros en el gaznate.
Tuvo que señalármelo un amigo luego de la publicación de la nota para conocer esto tan chévere de J.Sabinas que no había oído. “Este almacén de sábanas que no arden, / este teléfono sin contestador”, para caer en cuenta que el dolor del adultescente es este de Sabinas: saber que pasa el tiempo y no se tiene la satisfacción de vivir, esta decepción de estar pero sentir que se estuviera viviendo. Al mismo tiempo es la sensación misma del joven, esa de entender que no se ha vivido aun, que lo vivido no colma la medida ni las aspiraciones, que el resto está en la dirección de lo inédito, de lo que todavía está por experimentar. “Cerrado por derribo” es la canción. Para que no nos la perdámoslos los adultescentes .
“Estos huesos que vuelven de la oficina, / dentro de una gabardina/ con manchas de soledad”. No son acaso enmarcar. Y que opinan de estos otros endonde esta todoel hartazgo que encierra la critica al proyecto de la modernidad:
“Este valle de fábricas de tristeza, / esta espuma de certeza, / esta colmena sin miel”.
Valle de fábricas de tristeza que no es sino el traslapo fiel de nuestro idealizado y frustrante “Valle de Lágrimas” del ideario judeocristiano.

oscaro.