lunes, 3 de enero de 2011

Youtube tuvo la culpa


Samuel López


Qué cosa tan interesante es tener millones de canciones en la red y con un click poderlas escuchar, por ejemplo en Batanga o en grooveshark. Pero Youtube es otra cosa, si se está dispuesto a pagar el precio de ver al artista, especialmente cuando se trata de seguirle su recorrido vital. El riesgo menor, en mi opinión, son los virus que atacan sin piedad al pirata que blandiendo el arestube, cual espada informática, se atreve a bajarse los videos y llenar su egoteca con total desprecio de los terrenales derechos de autor (parafraseando la novena de aguinaldos).

Empecé a quererlo porque sí, diría Zitarrosa, porque encontré a Virulo (mole poblano), a Javier Solís (Ave María y entrega total), a Pablo cantando con Silvio (como reconciliados y compartiendo a Yolanda y el breve espacio en que no estás) , a Sabina (Dieguitos y Mafaldas), a Serrat (Lucía con Pasión Vega, por ejemplo), a Revólver con Bunbury (Faro de Lisboa …que alumbras al mundo por encima de la tempestad… alumbra mi vida), a Víctor Heredia (bailando con tu sombra: Ay alelí, pobre de mi… yo te desnudaba para ver como era el mar), Demis Roussos (Good bye, my love good bye), Mikis Theodorakis (O Antonis, canta María Farantouri), Jorge Falcon (El amor desolado: donde yo puse el esfuerzo y ella la desgana), Vicky Leandros (Que después vivirán tus recuerdos en mis sueños y no podré vivir), Nana Mouskoury (Cuando cantas, yo canto por tu libertad), Soledad Pastorutti (La Sole, dicen los porteños), Horacio Guaraní (No te enamores de minero, cosa que en Chile se pasan por la faja), Albano y Romina, la hija de Tyrone Power (los mismos de arena blanca, mar azul); Trigo limpio (Rómpeme, mátame, pero no me ignores, ni me denuncies al bienestar familiar) y un larguísimo etcétera.

También la búsqueda por temas: música griega (con apoyo del traductor Griego-español de Lavrentis Maxairitsas Ενασ Τουρκοσ Στο Παρισι -Uno de Turquía en Paris-), de los años sesenta, de los setenta, fados portugueses, cantantes europeos; versiones de una misma canción por diferentes artistas y así uno se va perdiendo en el laberinto infinito de la música y de la nostalgia de aquellos tiempos. En algún momento hay que decidir dejándose llevar por sensaciones, por asociación, por reflejos condicionados. Con esta canción me dieron el tercer beso (los dos primeros sin fondo musical); con esta otra, conocí a Manena, que no bailaba el tango y de viaje para el colegio, en el bus de Avelino, me quedé alelado cuando en la Voz de la Feria Abba cantó “Chiquitita sabes muy bien que las penas vienen y van y desaparecen”.

Así me fueron poseyendo las nostalgias, que se atropellan unas a otras (por variar, estoy parafraseando una vieja canción cubana). Me pegó fuerte el Adiós amor, adiós, de Demis Roussos, con versiones de Saray Ramírez a dúo con el mismo Demis, y hasta una de Estelita Núñez acompañada de mariachi (más o menos discreto, sin gritos mexicanos).

Ahí empezó mi desgracia. Saqué un CD que tengo de Demis, con su biografía contada en primera persona, incluso sobre el incidente de año 85 cuando estuvo como rehén en un avión secuestrado. Obsesivamente seguí buscando ahí en la red y me enteré que se lo definió como el hombre con cuerpo de oso y voz de canario. De vuelta en youtube constaté que Demis dejó su túnica y la barba larga: en el 2005 en Rusia cantó con cola de caballo, barba rala, en perfecto inglés, en buen ruso (que tiempo tan feliz), como lo hacía también en perfecto griego o francés, ahora con un sobretodo negro muy formal. La globalización en Europa realmente comenzó en los años 70 con Eurovisión y nosotros partiéndonos el lomo con la segunda lengua. Mouskoury, Leandros y Demis cantan en más de cuatro idiomas.

Otra vez en Rusia en 2009 (los nuevos ricos y la mafia pueden darse esos lujos y sin pena confieso mi envidia) cantó good bye mi love good bye con el coro de la marina. El mismo atuendo anterior, pero ya sentado en el escenario que botaba fuego por los costados. Con olfato de artista curtido se le ve en Qatar en 2008: la barba completamente blanca, un oso inofensivo para los angelitos que le corean en árabe.

Demis de telonero y con bordón. Puta si es dura la vejez. Sin youtube me la hubiera imaginado, pero ya la vi.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Un amigo me dijo que si para algo sirve la filosofía, es para aprender a morir.

Abrazos, hermano y compai.

Óscar A. L.

Anónimo dijo...

Igual cosa me pasó con Tania y Tito Rodriguez. A la primera me costó trabajo verla muy mayor doblando una canción de noche-buena; al segundo, me sorprendió verle la cara después de tantos años de tirar boleros con su voz inconfundible en las pistas de Timbalero.

Gracias Sammy.

Anónimo dijo...

Falto mencionar que los amigos, como suspendidos en el tiempo, siguen ahi a un click de distancia como si nunca se hubieran ido. De tarde en tarde para jorobarles la paciencia. Ahhh! me he quedado horas viendo canciones por las que pregunto a los amigos, que nadie recuerda y muchos afirman jamas haber oido de ellas.
Digamos que "Si para algo sirve la Internet, es para aprender a no olvidar."

German