lunes, 1 de noviembre de 2010

Néstor Kirchner ha muerto, ¡Fuerza Cristina!



OSCAR ROBLEDO HOYOS *

Es curioso el “porteño” para el turista desprevenido. Tuve la sensación en las calles de Buenos Aires de su desarraigo por los  Kirchners pero ahora con la muerte del líder todo el mundo está lloroso y tal vez el taxista que dijo que estaban “hartos de Néstor y Cristina” andará en la larga fila hacia la Casa Rosada a expresar su dolor y su adiós. También es cierto que el turismo por no conocer el asunto de la política no se arrima a los arrabales donde crece con el lunfardo el dolor de estar vivo.

La nota de Mario Wainfeld (1) en Página Doce, en donde hace de reportero, con tres pinceladas recoge una vida y abre otra más ancha, la del Peronismo que en puntillas hace presencia vigorosa desde “la Plaza del Obelisco por Avenida de Mayo, dobla por Rivadavia, hace un codo, entra a la Casa Rosada. La Plaza, además, está repleta de sol a sol”. Le llegó la hora a Cristina de ser ella, dice la nota, que Néstor era el poder entre bambalinas.  El corazón es presa traicionera y siempre regresa por los discípulos díscolos y desatentos que se las tiran de vivos en medio del trafago de la vida  entre “Piedras y Corrientes”. “El líder muerto se transmuta en bandera y mito. El de Kirchner ya dice que ofrendó su salud y su vida por su vocación militante”.

Sin embargo, algo sucedió en Argentina. Luego de la “debacle” del Corralito Financiero y las medidas de ajuste del Fondo Monetario Internacional que casi hacen desaparecer la nación que fuera “granero del mundo”. Nadie citó o convocó la gente aquel 19 de Diciembre del 2001 a la Plaza de Mayo a poner en los carteles “Que se vayan todos” como ahora a venir en peregrinación a la Casa Rosada. No es el final de una era como quisiera algún titular de primera página, sino la continuación de una experiencia política que recae hora en los solitarios hombros de Cristina. Entre lágrimas y sollozos vuelve la pujanza y el optimismo. De esto hasta en las filas del adversario hay conciencia suficiente.

Néstor Kirchner deja un gran legado no solo para Argentina sino para América Latina. Puso con su sonrisa y su gestualidad de manos grandes y convincentes la propuesta de cambio de ritmo por no decir fin, a la moda internacional de la última cohorte de gobernantes neoliberales. La moda o la ola de pasar por “machotes” frente al pueblo, de posar como insensibles ante el dolor de las victimas para tener supuestamente mayor autoridad, de no escuchar los rumores de la calle “plebeya” que nos son otros que los del PUEBLO SOBERANO. Un desprecio abismal por los pequeños y los pobres que se hizo estilo de gobierno, presidentes y primeros ministros aliados agazapados del gran capital y los intereses de corporaciones transnacionales tras el manejo lingüístico y democratero de los flamantes DDHH, la Lucha Antiterrorista y el Avance de la Seguridad Nacional.

 Néstor Kirchner deja el campo sembrado de la buena semilla de una Democracia Renovada: un gobierno de todos y para todos, especialmente para los débiles y de aquellos que tienen menos ventajas económicas y culturales. Rompió la mordaza del Corralito, la obediencia obsecuente al Fondo Monetario Internacional y  tuvo el coraje de restablecer la justicia que bloqueaba la Ley de Punto final que pretendía instalar irresponsablemente la impunidad de delitos de lesa humanidad cometidos por la Dictadura Militar.

Néstor Kirchner  es una invitación a escuchar los clamores silenciosos del pueblo. Invitación a la escucha. Ningún medio, ningún político, ninguna organización convocó esta marcha silenciosa y extensa a la Casa Rosada. Como dice el reportero el pueblo simplemente salió de sus casas y apartamentos y marchó. “La muchedumbre, que no tiene principio ni final, entra a la Casa Rosada acaso por primera vez. Ansía saludar, acompañar, confortar, ver, participar, dejarse oír. Participan, apoyan, aman, sostienen. Hay grupos encuadrados, en flagrante minoría...  Artistas populares de variado “volumen de juego”, deportistas. Y, apenas, un puñado de dirigentes políticos.  La historia del peronismo depara más que ninguna otra esas escenas, junto con muchas otras. Hechos que combinan la pasión popular (ritos que se repiten y se renuevan) con la interpelación política. El peronismo es muy escenográfico, muchas imágenes de masas en cualquier formato dramático. No es sencillo descifrarlas, es necio desconocerlas o subestimarlas. Azuzan odios atávicos, análisis ignorantes, desdenes de clase”.

La democracia no es de ningún modo reciprocidad de desprecios entre el pueblo y el gobernante. “¿Tiene la calle algún  rol en un proceso de negociación?”, se pregunta la filosofa Cynthia Fleury (2) a raíz de las movilizaciones del pueblo francés sobre la reforma del régimen pensional. No es sano para la Democracia la autosuficiencia de las partes sobre el todo. Sarkozy no puede impunemente decir que no retira el proyecto del Congreso, los juristas no pueden impunemente decir “escuchamos solamente las directrices de la bancada”. El pueblo es y ha sido siempre el soberano y es peligroso en estos tiempos no escucharlo. Cristina ha recibido un aval insospechable de su pueblo y con seguridad que ella ha escuchado sus pasos en la Casa Rosada.

Nos condolemos con el pueblo hermano de Argentina pero le deseamos la continuación del camino.

(1).         http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155930-2010-10-29.html               

(2).        http://www.lemonde.fr/politique/article/2010/10/23/cynthia-fleury-la-democratie-ce-n-est-pas-la-reciprocite-des-mepris_1430041_823448.html

*.            Sociólogo.

Manizales, Octubre 29 de 2010

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