viernes, 19 de noviembre de 2010

LA NOVELA EN LAS TEORÍAS DEL DESARROLLO



Mario Hernán López
Durante más de diez años se quedó guardado en el cajón de la biblioteca un ensayo de la célebre Martha Nussbaum. Lo encontré mientras volvía sobre los papeles que cada año me niego a botar sin haber estimado su valor literario, emocional o académico. Estaba al lado de varios ensayos sobre planeación y desarrollo que ya demostraron, a fuerza del tiempo y de los hechos, su incapacidad política e ineficacia social.
Se trata de Justicia Poética: la imaginación literaria y la vida pública, un libro publicado en 1997 por la Editorial Andrés Bello cuyo contenido pone sobre la mesa un debate que puede terminar siendo de la mayor importancia práctica: ¿Es la novela, como género literario, capaz de provocar en el lector visiones más amplias generosas y sutiles de la vida? ¿Pueden estas visiones ampliadas por la literatura dejar lecciones para las teorías y prácticas del desarrollo? En suma ¿puede la lectura de novelas aportar soluciones para las viejas y nuevas desigualdades sociales y económicas?
Martha Nussbaum ha trabajado mano a mano con el también célebre Amartya Sen en asuntos relacionados con la calidad de vida y el bienestar; ambos autores hacen parte de la bibliografía obligada cuando se trata de estudiar temas asociados con las desigualdades, la pobreza, el papel de la democracia en el desarrollo, la libertad y las emociones.
En Justicia Poética, la señora Nussbaum cuestiona con sobrada inteligencia las teorías dominantes del desarrollo económico y social enarbolando como bandera una novela de Dickens: Tiempos difíciles. El centro de la argumentación se puede encontrar en pasajes como los siguientes:
He sostenido que la novela, esta novela, encarna en su forma una cierta visón político-moral: democrática, compasiva, respetuosa de la complejidad, la elección y las diferencias cualitativas”.
El gobierno no puede investigar la biografía de cada ciudadano como lo hace la novela con sus personajes, pero puede saber que cada ciudadano tienen una biografía compleja, y puede tener en cuenta que en principio la norma sería reconocer la individualidad, la libertad y la diferencia cualitativa de cada uno, tal como la novela”.
En el centro del debate ubica la imaginación, la fantasía, las emociones y su papel en la construcción de decisiones públicas que superen los tradicionales análisis costo-beneficio con su capacidad para representar erróneamente la complejidad de los seres humanos. En este punto se encuentra la mayor contribución a los actuales debates que buscan señalar la mejor ruta del desarrollo para sociedades como la nuestra.
Una semana después del hallazgo el libro volvió a su lugar, esta vez subrayado y con anotaciones al margen; ese mismo día salí de mi casa para encontrarme con uno de los contertulios, el mismo que de tarde en tarde aprovecha la imaginación que le estimula la lectura de novelas para inventar infamias pretendidamente ingeniosas.




No hay comentarios.: