lunes, 27 de septiembre de 2010

POR FIN, POSIBILIDADES DE PAZ


AGUSTIN RICARDO ANGARITA LEZAMA *
Con los últimos acontecimientos ocurridos en el país, en materia de la guerra, se puede vislumbrar un nuevo espacio para la paz. Si se lee entre líneas, la actitud las FARC de arreciar sus ataques y de mostrar su presencia militar, hace pensar que esta agrupación guerrillera viene montando el escenario para abrir la negociación política de la paz. La experiencia de las negociaciones políticas de otras organizaciones guerrilleras es esa. Cuando militarmente más débiles se sentían, desarrollaban mayores acciones militares para poderse sentar en una mejor posición, a la mesa de negociación.
Los síntomas estaban claros. En un vídeo las FARC proponen la negociación, luego ponen unas condiciones. Se conoce que se hacen alianzas militares entre FARC y ELN. Inmediatamente agudizan sus ataques en diversos frentes, que seguramente buscan varias cosas: aminorar la presión sobre sus máximos jefes; crear la sensación de fortaleza entre la opinión pública para que la ciudadanía, preocupada, exija al gobierno y a sus fuerzas militares, resultados concretos, ya sea de doblegamiento militar o de procesos de negociación política.
Los analistas de guerra dicen que le están dando la bienvenida al gobierno del Presidente Santos, y él responde, a su vez, que también está preparándoles la bienvenida.
El gobierno reconoce el impacto de la guerrilla, pero plantea públicamente, que debe ser una muestra de su debilidad. Mantiene abierta la puerta del dialogo, pero con las condiciones que el gobierno plantea, como cero acciones terroristas, liberación de los secuestrados y de los niños y menores reclutados, entre otras.
Las FARC después de varios golpes a la fuerza pública acepta negociar pero sin condiciones, aunque reconoce que ha tenido bajas sensibles en sus filas, por la acción de la fuerza pública. El gobierno no acepta la propuesta de las FARC de negociar sin condiciones, mantiene la propuesta de dialogar, pero se endurece por nuevos éxitos militares.
En un bombardeo ayer cae el jefe militar de las FARC, El mono Jojoy, considerado por muchos, representante del ala más radical y menos política de ese movimiento guerrillero. Con lo que ha sucedido pensaría uno que la paz está más cerca de lo imaginado. El proyecto militar de la insurgencia cada día tiene menos espacio, menor credibilidad y ninguna opción política. El gobierno nacional ha demostrado que está mejor apertrechado tecnológica y militarmente que la insurgencia, lo que le permite una ventaja estratégica inmejorable.
La Iglesia católica (con permiso gubernamental) ha adelantado camino para atemperar los acercamientos entre gobierno y guerrillas, y para madurar la posibilidad de una negociación política. El tono del actual gobierno es distinto al que tronó el ex presidente Uribe. Alfonso Cano parece estar dispuesto.
Es hora que la ciudadanía en general, cierre filas en torno al gobierno pidiendo que es hora de parar el derrame de sangre de hijos colombianos, de hijas colombianas y que se adelanten los pasos necesarios, con discreción, sin triunfalismos, sin arrogancias, con sentido patriótico, para que se desbrocen los senderos que nos conduzcan a una paz duradera, con justicia social, con esperanza y con posibilidades de futuro. Es el momento de la paz, si lo dejamos escapar, seguirá esta horrible noche…
*Director del observatorio de paz y derechos humanos de la Universidad del Tolima

1 comentario:

Anónimo dijo...

De ser correcta la hipotesis de Fidel sobre la injerencia americana en el operativo, la supuesta ventaja tecnológica y militar del gobierno sobre la insurgencia seria meramente algo circunstacial y efimero. Haber vinculado al ejercito americano en esto es la mejor carta que ha jugado el regimen, ya sabemos que desde la epoca de Gaviria -y su escuelita en Tumaco- el Estado tacitamente reconocio la imposibilidad practica de derrotar la insurgencia armada en Colombia. Si se rinden, sera por hastio u otra razon psicologica de origen mediatico y no por inferioridad militar o agotamiento politico.
German