domingo, 19 de septiembre de 2010

La conciencia pública no ha muerto.


OSCAR ROBLEDO HOYOS    *
A mi amigo Andrés Darío Calle, una voz que clama.

El Superior de los Jesuitas pronunció recientemente una homilía en donde se mete, evidentemente, con la situación de injusticia social que vive el pueblo colombiano. No he tenido acceso al texto mismo de la homilía pero por la cita con que empieza Fernando Londoño Hoyos su columna “Marx no ha muerto” en el diario El Tiempo, nos damos cuenta que se le ha pisado sus callos. “"La Javeriana está en el corazón de la clase dirigente de Colombia, y este mundo de la dirigencia de Colombia es desde hace décadas una reunión donde hay de todo, y donde hay muchos cínicos, y en la mayoría de los escenarios los cínicos controlan”… “Al padre De Roux se le conocían hace rato sus veleidades marxistas. A su llegada a la altísima dignidad que ostenta, nos temíamos que..”, dice.

La cosa fue más allá de los dos textos de los protagonistas pues la FM los entrevistó en directo. Lo cierto del caso es que el Sr Londoño explica que no podía entender aquello de que los cínicos controlan muchas cosas en Colombia. Posiblemente temiendo que el sacerdote hiciera referencia a su caso se aplicó de manera constante a contactar al levita con el fin de que le aclarara el contenido criptográfico de su homilía, sus posibles alusiones camufladas, que confesara públicamente su “arriere pensé” y el pozo psicoanalítico de sus frustraciones sociales. Entre otras cosas - se pregunta el oyente raso - a qué viene tanta diligencia, y como porqué el Jesuita tenga que rendir razón pormenorizada de sus móviles y razones. Tan dado a las citas relumbrantes por aquello del grecoquimbayismo esperaba yo que trajera el término de “egipticismo” que usa Nietzsche para expresar un pensamiento o texto de difícil interpretación y análisis por la dificultad que plantean los códigos encontrados en las tumbas de los faraones del Alto Egipto. (El Crepúsculo de los ídolos.. “¿Queréis que os diga todo lo que es peculiar a los filósofos?… ¿Por ejemplo, su falta de sentido histórico, su odio a la idea del devenir, su egipticismo?”)

En ningún momento el jesuita entra en discusión con semejante exponente de la camorra pública y galimatías tribunicio, con quien Álvaro Uribe Vélez inició su primer periodo gubernamental. Otrora denominada – digamos de paso – oratoria política, dialéctica, argumentación jurídica, etc. Y eso pone a “arder” al caldense acostumbrado a ser nombrado, a ser tenido en cuenta, a ser admirado, a ocupar –como dice el evangelio – los primeros puestos dejando los últimos a sus “ninguneados hijos de la chingada” atribulados antes de abrir la boca, contradictores. ¡Pobre Padre De Roux!, le hubiera ido mejor en las garras de un ave carroñera y rapaz de altos vuelos, ¡Duelos y quebrantos Padre de Roux!, frente a este sanedrín de la arrogancia, el inmoralismo y la prepotencia.

El sacerdote dio sus razones con altura, con calma, refiriéndose al texto, sin amilanarse, sin dejarse llevar por la emoción ni encender las pasiones veintijulieras del Leopardismo que no sobrevivió a sus debates enardecidos que tenían más fuelle que llama. El Invercolso se fue apagando ante la falta de fanfarrias en “el gallinero” y el levita entró tranquilamente a la sacristía como la cabeza sumida en profundas meditaciones mientras el Coro cantaba: “ ¡Cuánto terror habrá en el futuro/ cuando el juez haya de venir/ a juzgar todo estrictamente!/ La trompeta, esparciendo un sonido admirable/ por los sepulcros de todos los reinos/ reunirá a todos ante el trono. La muerte y la Naturaleza se asombrarán, / cuando resucite la criatura / para que responda ante su juez”.” (Dies Irae).

Manizales,  sábado, 11 Septiembre 2010.

*.         Sociólogo

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