sábado, 11 de septiembre de 2010

Carta para Mónica


CARTA A MONICA

Manizales, septiembre 10 de 2010

Muy apreciada Mónica:
Me pones en graves problemas con tu carta donde me solicitas publicación de un texto del señor José Vélez Sáenz a quien recuerdo en esas tertulias con un avance impropio de la época, de una transgresión en la mirada futurista… y te podrás imaginar cuántas cosas más porque fuiste testigo de todo ello.

Cuánto lamento decirte que el escrito que mandaste sobre las ventajas de leer a Nietzsche, no lo entendieron acá en la vereda. En primer lugar, el único y exclusivo profesor de filosofía, no enseña sino filosofía medioeval, por lo tanto, su contenido está lleno de santos como San Agustín, San Blas, San Anselmo, San Buenaventura y para finalizar, Santo Tomás quien quería racionalizar ese problema de la fe de San Agustín que poco entiendo, o no me interesa. Así, mi estimada amiga, no te puedo complacer con la publicación porque nadie lo entendió, asimilar una colt 45 o 50 con la filosofía como que no es propio de este municipio, tal vez en la capital o en Europa lo entiendan y te patrocinen.

Te ruego que no me vuelvas a poner en esos problemas donde hay que utilizar la razón, la intuición y hasta la inteligencia para el debate, mejor hablemos de lo cotidiano, de la vida práctica, de las noticias, de Santos… que no se aún qué opinar, del profe Uribe, de la ultraderecha sin ofenderte porque la moda es estar en la izquierda, en la oposición. A propósito, me contó Fernando que vino a la vereda y nos tomamos unos tragos con él que tú estabas en la ultraderecha, cómo es eso mi querida amiga, te conocí en la izquierda, hasta tiraste piedra… qué pasó? Qué cambió tu vida? También supe que eres una informante… Por Dios qué te pasa? Qué te acontece? Sé que ignoro muchos pasajes de tu vida, pero por favor ponme al tanto para entender y a lo mejor ser solidaria contigo si es posible…

Paso a terrenos de esos que tú sabes, el amor, la pasión y el deseo. Para mí se me confunden todos estos conceptos o acepciones, no sé distinguirlos, diferenciarlos mucho menos, es decir, todas las noches -a pesar de mi edad- creo que los amo a todos, les digo lo mismo, siento lo mismo, deseo lo mismo, no diferencio ni olores, ni tacto, ni rostros, entonces me pregunto si esto me está llevando a algo similar o parecido a cierto grado de libertinaje; claro está que he retomado las lecturas del Marquez de Sade y de Oscar Wilde, puede que dentro de un tiempo lea la Biblia.

Me inquieta esta confusión, poseo cierto nivel de autocrítica que me induce o que me hace asistir a una no muy profunda y sospechosa reflexión… Qué opinas? Te pido reserva porque aquel no sabe ni sospecha nada…

Espero que me orientes en esta última inquietud.

Con cariño, Leta



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre elegante, esperada Leta...

Mario

Anónimo dijo...

Como dijo el propio Castro en un arranque de lucidez: el comunismo (y la izquierda, de una vez), ya no funcionan ni para la propia Cuba. ¿Por qué esos temas no se tocan aquí?