miércoles, 25 de agosto de 2010

LA ALIMENTACIÓN NOS HIZO HUMANOS




AGUSTIN ANGARITA LEZAMA *
Continuando con lo expresado hace una semana donde se dijo que no se nace humano sino que la sociedad y la cultura nos hacen humanos, veamos hoy otro de los aspectos que los investigadores plantean para explicar cómo se desarrolló el proceso de humanización. Según ellos, lo que nos hizo humanos fue una relación integral del hombre con su alimentación, pretendiendo demostrar que un homínido evoluciona y se hace humano de acuerdo al alimento que consume, es decir, que estaría determinado por lo que se come y cómo se lo come.

El proceso de hominización, ese interregno sociohistórico de la evolución entre los antropoides y el hombre, según los antropólogos, sería un soporte a la idea de que el alimento humanizó al homínido. Un homínido se distingue del chimpancé no por el tamaño de su cerebro ni por sus aptitudes intelectuales, sino por su locomoción bípeda y por su posición vertical.

Hacia finales de la era terciaria en la prehistoria, un conjunto de situaciones como los cambios climáticos, el crecimiento poblacional y la curiosidad de los jóvenes, empujaron la salida de los homínidos hacia la sabana abierta, abandonando los bosques donde se protegían de las fieras predadoras, de las inclemencias del clima y se proveían de alimentos, como frutas, cogollos y productos vegetales, principalmente. Edgar Morin explica lo anterior de esta manera: “La suerte de la hominización ha debido ponerse en juego por primera vez entre el bosque y la sabana, allí donde la presión ecológica hacía progresar la sequía, allí donde la presión demográfica para los habitantes del bosque estrechaba el cerco constantemente y hacía retroceder hacia sus linderos a la mayor parte de la población, allí donde las tensiones sociales entre adultos y jóvenes, así como la curiosidad exploradora de los adolescentes, empujaban, tanto por repulsión como por atracción, a los pequeños grupos en el destierro a intentar sobrevivir en tierra de matorrales.”

Fuera de la seguridad alimentaria de los bosques, los antropoides en proceso de transformarse en homínidos se vieron obligados a erguirse. Esta verticalidad facilitó la vigilancia, liberó la mano, mejoró la velocidad de desplazamiento en terrenos peligrosos por la presencia de predadores; y la oposición del pulgar les permitió prensar instrumentos o lanzar piedras para atacar o defenderse y romper alimentos liberando de esta tarea a la mandíbula. Entonces, cambió su alimentación porque en la sabana no había los seguros árboles frutales y se vieron obligados a consumir raíces, semillas y material vegetal. Es posible que probaran a alimentarse con los restos de animales que hubieran cazado y comido los predadores, o simplemente con carroña. Además, tuvo que cazar pequeños animales y todo esto modificó su organismo, que poco a poco lo transformaría, durante millones de años, en sapiens, en humano.

El consumo de proteína de origen animal, la sustitución progresivo de la dieta vegetariana y el uso del fuego para cocer los alimentos, al parecer, incidieron de manera importante en el crecimiento, desarrollo y complejización del cerebro y de las habilidades y agilidades motoras y mentales del homínido en transición de transformarse en humano.

El alimento, se propone desde este enfoque, sería un factor determinante en la constitución de lo humano.

*Director del Observatorio de paz y derechos humanos de la Universidad del Tolima

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece importante resaltar que la liberación de restricciones mecánicas, como la de la mano, comentada por Agustin, también sucedió con el desestímulo de la función mandíbular como principal mecanismo para el beneficio de los alimentos, debido a las variaciones en la dieta y el uso de la mano. Aquí habría, entre otros, un lugar para pensar sobre el alargamiento del rostro y el aumento de la capacidad cerebral. En el proceso evolutivo, la relación entre tamaño del cerebro y el de la mandíbula en inversamente proporcional. Para algunos autores, la mano es un órgano de origen neocortical.

Saludos,

ÓAL

creo dijo...

Uy!!!

A Angelino se lo llevó el Diablo con esa mandibulita....

Carlos Ricardo

Anónimo dijo...

Según Leroi Gourhan en su texto El gesto y la palabra (1971) habla de la humanización a partir de un equilibrio racional del espacio humanizado, así sea deshumanizado.

La mirada lineal, la extensión de la mano, la lectura intuitiva de los signos de la naturaleza, la interpretación y apropiación de la misma, el fuego y consecuencias de su tranformación física, especialmente, la mandibula por los alimentos cocidos, la tranformación de los elementos visuales como herramientas de trabajo, el amor (deseo o pasión) considero que nos hizo humanos.

Leta