sábado, 8 de mayo de 2010

UN ESCANDALO QUE NO ES ESCANDALO



Agustín Angarita Lezama

Cuando uno sale del país y conversa con los extranjeros sobre como ven a Colombia, llama la atención una percepción que ellos se han forjado y que vale la pena reflexionar. Para los que nos miran somos una sociedad insensible, una sociedad que se acostumbró a convivir con la miseria y la injusticia y que no se conmueve ante el dolor del prójimo. Les aterra que pasemos indiferentes sobre niños y adultos que duermen en las calles cobijados por cartones y periódicos. No entienden por que permitimos a nuestros niños trabajar en las plazas de mercado o en los semáforos, mientras los colegios y escuelas tienen cupos vacantes. Les asombra que las masacres no nos conmuevan…

Hoy creo que los extranjeros tienen razón. Ha sido tanta la injusticia, la violación de los derechos y las bellaquerías que parece como si la piel se haya engrosado insensibilizándola, como si la conciencia tuviera una callosidad que le impide percibir el horror. Los escándalos del DAS me afirman en lo planteado.

En días pasados la Fiscalía allanó las oficinas del DAS en Bogotá, institución que depende directamente de la Presidencia de la República, y encontró documentos oficiales donde se constatan las terroríficas actividades que desde ese organismo se ejecutaban.

Entre los papeles incautados se pueden verificar que el DAS realiza acciones de desprestigio contra medios de comunicación que tengan alguna postura independiente del gobierno; inventa y manipula encuestas; intercepta y genera Chats difamatorios; distribuye o manda a distribuir panfletos, volates y afiches falaces; concibe y manda a pintar grafitis difamatorios o intimidatorios; reparte libros que alaban al régimen y decomisa los que lo enjuician; crea páginas en la red de Internet para difundir mentiras, ataques y desinformación; inventa denuncias y organiza montajes contra los que no se muestren afectos al gobierno.

Pero lo relatado, que está consignado en documentos oficiales, no para aquí. En aras de defender la seguridad democrática, no les importa transformar la libertad en un chiste. Desde el DAS, para proteger al gobierno, se organizaron sabotajes y acciones terroristas incendiarias con explosivos. Se usaron servicios tecnológicos para presionar, amenazar y chantajear a magistrados, senadores, profesores, abogados, sindicalistas, dirigentes políticos y ciudadanos y ciudadanas comunes y corrientes.

Además, se ordenaron actividades para desinformar a la población que tenga alguna inclinación a favor de los detractores del gobierno. También se desarrollaron acciones para impedir que se materializaran marchas, concentraciones, reuniones convocadas por la oposición. Es más, se recurrió a mentiras e información distorsionada para generar división entre los inconformes y opositores. Todo lo anterior articulado a verdaderas campañas de desprestigio contra los magistrados tanto de la Corte Constitucional como de la Suprema de Justicia; acciones para manipular los resultados electorales, para inventar vínculos de los opositores con delincuentes, poner documentos falsos en los allanamientos realizados en las casas de los inconformes, crear falsas acciones ilícitas que luego serán “comprobadas” por el DAS, ataques a familiares de los independientes, y quitar esquemas de seguridad a personas protegidas, en fin, espiar, espiar, espiar e intimidar…

Todas estas repugnantes acciones, todas estas asquerosas actividades se financiaron con la plata que paganos los ciudadanos en los impuestos. Es decir, estamos pagando para que nos protejan y sucede que los que opinemos diferente, resultamos falsamente involucrados como terroristas, delincuentes, traidores a la patria, locos o desadaptados.

¿Seguiremos indiferentes y apáticos ante tan descarado atentado contra la vida, la libertad, la justicia y la dignidad de los colombianos? Ahora que el partido de la U trajo al gurú de la propaganda negra, ¿debemos esperar una campaña electoral tramposa y torticera? ¿Respetarán las próximas elecciones o las manipularán? ¡Son capaces de todo, hay que estar muy alerta!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A propósito de los primeros párrafos, una tarde Agustín y yo abordamos un taxi en una ciudad española; juguetonamente le propuse al taxista que yo decía una palabra y el respondía con otra: "Colombia"-le dije. "Ladrones y narcotraficantes"- Contestó sin pensarlo.

Cuando llegamos al final del recorrido -en total silencio-, Agustín me dejó sólo pagando la carrera.

Saludos

Mario

Anónimo dijo...

Si Juan Santos gana las elecciones del 30 de mayo, me voy a vivir a Marruecos.
Rodrigo

Mónica dijo...

Lo que pasa en Colombia si se convierte en un chiste juguetón como el famosos elefante. Estamos en un país subrealista...donde "el escándalo ya no será escándalo"

Mónica

Anónimo dijo...

Hasta ahora no ha pasado con esto: El número de desaparecidos en Colombia en los últimos tres años asciende a 38.255 personas que serían víctimas de la violencia de los grupos armados, según un informe del Instituto de Medicina Legal. Algun dia El Tiempo dira que ya es hora de que pase algo y se haga justicia, nada tendria de raro que el abanderado de la causa sea Juan Santos el superior entrañable del "jefe" Mancuso.

En Colombia la vida es sueño.
German