martes, 25 de mayo de 2010

LAS DOS OPCIONES DEL CENTRO





Mario Hernán López.


Dicen los analistas, que en tiempos de elecciones nadie está dispuesto a darse a conocer en campaña como un político de derecha. La asociación de la derecha con la generación de desarrollo económico mediante la acumulación de capitales, el vínculo con la tradición y el mantenimiento de un orden social jerárquico y fundamentado en la autoridad, no parecen ser buenos ingredientes para armar un paquete que logre cautivar individuos y comunidades necesitadas de respuestas que mejoren efectivamente sus condiciones de vida.

Algo similar ocurre con la izquierda colombiana: nadie parece estar dispuesto a presentarse públicamente como una opción de izquierda, por la asociación con la larga y urdida historia de los grupos vinculados ideológicamente con los países socialistas, en la época de la guerra fría y la geopolítica bipolar.

Mientras las preocupaciones económicas y sociales de la derecha han estado centradas en el crecimiento y en el desempeño efectivo de la economía, las de la izquierda corresponden a la distribución, a la búsqueda de soluciones a la pobreza y a las múltiples desigualdades generadas en la economía de mercado. Además del tema tradicional de la igualdad, dice Norberto Bobbio, sería preciso tener en cuenta otros criterios para hacer distinciones entre la izquierda y la derecha como “los de la autonomía y de la identidad de las personas, del pluralismo de las culturas y de las pertenencias (…)”. El prestigioso historiador Eric Hobsbawn, ha señalado con perspicacia que quienes no reconocen en la acción política diferencias entre la izquierda y la derecha, suelen desarrollar en sus gobiernos políticas de derecha.
Por estos tiempos de campaña electoral, los candidatos no desean ser identificados con las divisiones ideológicas convencionales, en su lugar aparecen las figuras del centro político, la social democracia, la opción verde o el compromiso ciudadano. Cada uno anuncia un paquete de políticas públicas que combina formulas de estimulo a la producción económica, a la libre iniciativa y la generación de una mayor equidad; algunos le agregan al coctel el estímulo a la participación social, la cultura ciudadana o la justicia social.

Cuando todos los candidatos, como estrategia electoral, se ubican en el centro, a los ciudadanos nos quedan dos opciones: reelegir a aquellos que convocan a la continuidad de las políticas de seguridad para favorecer la inversión, el desempeño sin riesgos de los capitales y la concentración del poder y la riqueza, o elegir un candidato entre las otras opciones, sobre todo entre aquellas que se preocupan por los asuntos olvidados de la justicia social, la ciudadanía activa y la educación como eje del desarrollo.

4 comentarios:

JorgeAlzate dijo...

Don Mario que buena reflexión, pero creo que es bastante claro que el partido político que sin miedos, temores o subterfugios se declara abiertamente de izquierda es el PDA, que podamos discutir sobre las tendencias, sobre contradicciones, propias de la condición humana, es una cosa, pero que el Partido y el Candidato propio de la iezquierda es el PDA y Gustavo Petro, no cabe duda.

Anónimo dijo...

Entre izquierdas fatigosas y populistas, derechas arrogantes y populistas y propuestas de centro fatuas y populistas, lo mejor que puede hacer una sociedad es colocar la democracia en el epicentro sustantivo de su proyecto social, económico y político, en la perspectiva antropológica de reivindicar la persona ( que es más que un individuo y un ciudadano), sociológica de reivindicar la comunidad y el bien común ( la comunidad es más que la sumatoria simple de individuos y de ciudadanos y el bien común trasciende las lógicas de los bienes privados y públicos) y política de entender que que democracia es más que procedimientos rutinarios, un acerbo de actitudes, hábitos y destrezas, que promueven la solidaridad, la participación y la competitividad social.

El discurso político de los últimos años ( más de 8 y todo parece sugerir que en los próximos cuatro ) se ha caracterizado por una apelación ADJETIVA ( y todo lo adejetivo puede llegar a ser secundario y prescindible) de la Democracia. Usando la expresión DEMOCRATICA, la democracia ha venido a calificar otras apuestas políticas que han venido a ocupar el lugar sustantivo a saber: SEGURIDAD, PROSPERIDAD Y LEGALIDAD. El debate presidencial hoy se dirime en el plano discursivo entrre la seguridad Democrática, la prosperidad democrática y la legalidad democrática.

Yo en la coyuntura apostaré por la legalidad democrática, con la conciencia y certeza de que esa opción, acoge lo positivo, rectifica lo necesario trasciende y supera la apuesta por la Seguridad Democrática, pero igualmente con la certeza de que la seguridad y la legalidad son solo peldaños a ser superados, ojalá más temprano que tarde, para poder muy pronto avanzar en la construcción de una DEMOCRACIA SEGURA, PRODUCTIVA, INCLUYENTE, SOBERANA, JUSTA E INSTITUCIONAL.

La democracia en Colombia necesita pasar de lo ADJETIVO A LO SUSTANTIVO.

ASN

Anónimo dijo...

No hay de otra.

Carlos Aldana

Anónimo dijo...

La sabiduría ancestral resolvió este conflicto, afirmando para todo y para todos:"Es mejor la seguridad que la policía".
Rodrigo