miércoles, 28 de abril de 2010

POR QUÉ LA LEGALIDAD DEMOCRÁTICA






AGUSTIN ANGARITA LEZAMA

La revolución francesa marcó el inicio de la modernidad, sobre todo, en lo político. Para superar unas condiciones en las que los privilegios, el autoritarismo y los caprichos del monarca y su corte decidían la vida en sociedad, se desarrolló el estado de derecho. ¿Pero qué es eso del estado de derecho, que tanto se nombra y se invoca, pero que poco se conoce?
El estado de derecho es una forma de organización institucional de la sociedad, que debe cumplir, por lo menos, cuatro requisitos:
• Imperio de la ley, vale decir, que la vida en sociedad esté guiada por unas normas pensadas para el bien común, para limitar la voluntad omnímoda de la autoridad. En otras palabras, establecer una legalidad válida para todos, incluidos gobernantes y autoridades, legalidad que nace en la voluntad general y no en la decisión o capricho de una persona, por respetable o bien intencionada que se crea. Desde el imperio de la ley se pretende una vida social sin privilegios.
• División de poderes. Para que el poder no esté concentrado en manos de un individuo o de unos pocos, se reparte el poder entre el legislativo (que representa al pueblo y hace las leyes), el ejecutivo y el judicial.
• Legalidad del gobierno y de su administración (ejecutivo). Tanto el gobernante, su equipo de gobierno y las autoridades en general deben someter su actuación a la ley y tendrán suficiente control judicial. Al poder ejecutivo lo debe vigilar y controlar, principalmente, el legislativo, porque representa a los ciudadanos y su voluntad, y debe impedir que el gobernante abuse del poder conferido por esa ciudadanía.
• Derechos y libertades fundamentales, es decir, garantizar jurídicamente y de manera efectiva la realización material de los derechos de los ciudadanos.
Todo lo dicho no pasa de ser una quimera, que en el papel se ve bonita pero que en la realidad no ocurre. En Colombia, que según la constitución, es un estado de derecho, la ley es para los de ruana. Los poderosos tienen derechos pero no deberes, o sea, mantienen privilegios. A los poderosos se les entregan, y a manos llenas, los subsidios que deberían ser para los más necesitados. Los escándalos de Carimagua, Agro Ingreso seguro y la entrega de la zona franca de Mosquera a los hijos del Presidente Uribe, demuestran lo planteado. La ley está hecha para beneficiar a pocos y no para el bien común, por eso la gente no la siente legítima, y antes que se promulgue ya está pensando en cómo violarla. Hecha la ley hecha la trampa. La cultura de la viveza.

El ejecutivo, que administra los dineros públicos del Estado y maneja la chequera, compra la vigilancia y el control del legislativo, para gobernar a sus anchas. Las mayorías del Congreso son sumisas a Uribe. Y a las altas cortes de la justicia, ha querido ponerlas bajo su férula. La división de poderes está averiada.

Con los escándalos del DAS se ha destapado la más vergonzosa olla podrida que evidencia como el gobierno no camina por los senderos de la legalidad y abusa de su poder para acallar o desprestigiar cualquier brote de oposición. Toda inconformidad es tachada de terrorista, de apátrida, de enemiga de la nación. Como los órganos que controlarían al gobierno están controlados por él, puede hacer lo que le venga en gana, extralimitando su autoridad.
Ni que hablar de derechos fundamentales. Las pescas milagrosas del gobierno preferían encarcelar cientos de inocentes con la disculpa de capturar un delincuente. La ley de justicia y paz es para favorecer los victimarios y no a las víctimas; cuando el Congreso trató de hacer una ley para reconocer los derechos de las víctimas, el gobierno ordenó a su bancada hundir el proyecto.

La seguridad no es disculpa para la impunidad, para matar la libertad, mantener y fortalecer privilegios. La prosperidad no se puede sembrar sobre los muertos de la injusticia, la inequidad y la barbarie. Necesitamos recuperar la legalidad y la democracia para construir la Colombia que nos merecemos. Antánas Mockus y Sergio Fajardo representan la legalidad democrática.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Hommmmbe Agustín! Te escribiste maravillosamente el artículo que yo hubiera querido escribir. ¡Que envidia, hommbe! Te felicito y va un abrazo gozoso.
Rodrigo

Anónimo dijo...

Esta es una visón de la democracia que nos hace ilusionar

Anónimo dijo...

A propósito de la quimera que en el papel se ve bonita, es necesario precisar que, según la constitución, Colombia es un estado "social" de derecho; la primera consecuencia -de lo social- es que la aplicación de la ley no puede estar por encima de la dignidad de la persona (la singularidad).....

Saludos Agustín, muchas gracias por el artículo.

Anónimo dijo...

A propósito de la quimera que en el papel se ve bonita, es necesario precisar que, según la constitución, Colombia es un estado "social" de derecho; la primera consecuencia -de lo social- es que la aplicación de la ley no puede estar por encima de la dignidad de la persona (la singularidad).....

Saludos Agustín, muchas gracias por el artículo.

Óscar A. L.