jueves, 22 de abril de 2010

¿EXISTE UN LUGAR PARA LA IZQUIERDA?



Mario Hernán López.

Una vez más, la campaña presidencial ha puesto sobre la mesa el significado político de la izquierda colombiana. En las cafeterías universitarias, en los mentideros, en las tertulias y en las propias calles de la ciudad se discute si el candidato Gustavo Petro representa o no, expresa o no una visón de la izquierda. Como se sabe, esta discusión ha sido alimentada por Carlos Gaviria luego de su derrota en la consulta interna del Polo Democrático; unos días antes de asumir la dirección de la campaña presidencial, Gaviria había dado declaraciones a la prensa internacional en las cuales desestimaba la actual candidatura del Polo.

La confrontación entre pequeños grupos asociados a diversos orígenes y tendencias ideológicas ha sido una constante en la izquierda; cada grupo defiende una interpretación de la sociedad, del papel del Estado y de las estrategias necesarias para encaminarse hacia el poder. En la práctica, los sectores izquierdistas que han asumido retos de gestión pública suelen estar más dispuestos a ampliar los alcances de los programas políticos y a reconocer la necesidad de convocar distintos sectores sociales. Los compromisos de la gestión pública matizan los idearios políticos y ayudan a reemplazar los entusiasmos ideológicos por las responsabilidades con los ciudadanos.

Los obstáculos para la evolución electoral de la izquierda colombiana también están relacionados con los problemas de asociación histórica con los grupos más radicales, esta identificación persiste en los imaginarios sociales a pesar de la evidente distancia que se ha construido en los últimos años entre la izquierda democrática y las organizaciones que insisten en la lucha armada. Probablemente el daño más grande que le han hecho las organizaciones armadas a la sociedad colombiana tiene que ver con la suplantación o la supresión de las organizaciones sociales y las luchas civiles, inhibiendo la capacidad de movilización colectiva y el uso de los mecanismos de expresión y participación ciudadana. El control guerrillero y paramilitar de amplios territorios -y la disputa abierta o velada en distintas zonas del país- arrinconó a los pobladores y a las comunidades imposibilitadas para responder a la agresión de los actores armados. El terror y la amenaza, como armas políticas, ha paralizado a buena parte de la sociedad colombiana, incapaz de sobreponerse al enorme control social, cultural, económico y político de los grupos armados.

La agresión armada sobre toda la sociedad, el cansancio generalizado que han provocado las violencias públicas, y el desprestigio y fracaso de las luchas revolucionarias en el mundo, movilizaron a la sociedad colombiana hacia la seguridad democrática y obligaron a la izquierda a condenar abiertamente la violencia política y a buscar un espacio entre las propuestas social-demócratas. La alcaldía de Bogotá en manos del Polo Democrático -versión Lucho Garzón- puede ser un buen ejemplo del papel de una izquierda comprometida con la gestión social del desarrollo basada en la inclusión económica y social, en la realización de los derechos humanos y en el desempeño eficaz de los factores productivos.

En los debates recientes de los candidatos presidenciales, varios de ellos han centrado sus propuestas en este breve ideario: Rafael Pardo ha señalado la necesidad de superar algunas de las enormes desigualdades, Mockus ha centrado la atención sobre el respeto sagrado a la vida y Petro busca centrar la atención en las fallas estructurales de la sociedad y en el papel perverso de la economía del narcotráfico. Estos tres candidatos toman algunas distancias de quienes sobrevaloran la seguridad como vía para la solución de los conflictos y el mejor desempeño de la economía.

Las campañas de los verdes, amarillos y rojos cuentan con representantes de la nueva izquierda colombiana; se trata de una coincidencia política basada en la comprensión integral de los asuntos de la sociedad y en la realización plena de los derechos humanos. El verdadero problema de las propuestas de la izquierda, es quién logra juntarlas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Mario me parece una sintesis muy lucida de la actual coyuntura. Habra que agregar que el escenario internacional es ahora mas justiciero y competente. Por tanto compromete a los actores respecto de las consecuencias politicas y judiciales de sus actos. Parece que es el fin de la solucion por la via armada -oficial o insurgente- de los viejos conflictos sociales. Si no hay un lugar para la izquierda, al menos la derecha agoto su discurso belicista dando paso al cambio inedito que inevitablemente se avecina en Colombia. German

Anónimo dijo...

Antanas ya lo está anunciando, va con Pardo. Ahora falta Petro.

Un abrazo hermano.

Carlos Aldana

Anónimo dijo...

Por Petro en la primera y por Antanas en la segunda

Anónimo dijo...

Hace ocho años, Afredo Sarmiento y yo nos encontramos en Bogotá en la esquina de la plaza de Bolivar con catedral primada. "Haga un gesto a favor de Uribe", me propuso serio, tratando de convocar la opinión de COMPATRIANDO a favor de la campaña uribista. Esa tarde, como siempre, lo invité a almorzar a uno de los pequeños y acogedores restaurantes de la Candelaria. Unos dias más tarde, Blanca Durán y yo visitamos a Daniel García Peña para expresarle nuestra simpatía por la candidatura de Lucho Garzón. Desde la puerta del apartamento de García Peña llamé a Alfredo Sarmiento: " Estamos en orillas distintas", le dije.

"Alfredo está con Uribe, pero nostros tenemos las bases de Compatriando" , me dijo Lucho Garzón una tarde en la rectoría de la Universidad de Caldas.

Unos dias después del triunfo de Uribe, Alfredo vistó Manizales invitado por los entrañables amigos de la Universidad Luis Amigó ( Samuel, Albeiro, Caliche, Oscaro). Luego de una conferencia sobre temas de la solidaridad, Alfredo me pidió prestado el celular para llamar al mismísimo presidente de la república. Unos dias después se fue a dirigir un departamento adscrito a la presidencia de la República. Cuando lo visité en su despacho de director, su enorme oficina estaba decorada con fotografías de la posesión de Uribe.

Más tarde renunció a DANSOCIAL para presentarse como candidato a la gobernación del Tolima; luego se sumó tempranamente a la candidatura de Sergio Fajardo ( a sus instancias, una tarde me reuní con Segio Fajardo en Cali, en una casa estrato ocho; fue una conversación con galleticas y colombiana que luego relataré con detalles). Hasta antes de la fusíón con los verdes, Alfredo era el director politico de la campaña.

¿Qué le pasará al Alfredo? Dijo ayer un amigo mientras leíamos su articulo en el períodico de Ibagué: "Te das cuenta que está construyendo diferencias teóricas con la idea de democracia planteda por los verdes", dijo mi amigo con la agudeza politica que lo caracteriza. "Valdría la pena indagarlo por su propuesta de una Democracia sustantiva", le respondí.

A diferencia de la garra política y del entusiasmo que ha mostrado por las campañas políticas desde los tiempos de su militancia en el socialismo (¡si, así es, en el Socialismo!) ; ahora Alfredo está de perfil bajo, un poco ali caído, desapasionado, casi nostálgico. ¿Qué pasará con Alfredo Sarmiento?

Mario