jueves, 15 de abril de 2010

"De lejos, dicen, que se ve más claro"


María del Rosario Vásquez

"De lejos, dicen, que se ve más claro"...pero yo no estaría tan segura. Lo que si se es que se ve descarnadamente en medio de eso que llamamos "el concierto de las naciones"... y cómo desafinamos!!
Cuando se da una mirada a las características de los regímenes totalitarios se puede caer en la cuenta que la nuesta es una democracia formal,que estamos a una gran distancia de vivir y construir una democracia real. Veamos:

Al totalitarismo, como expresión del sistema patriarcal, se le define como la ideología, el movimiento y el régimen político donde lalibertad está seriamente restringida y el Estado ejerce un poder sindivisiones ni restricciones. Es una expresión de la autocracia que se dirige por un partido político que pretende ser o se comporta en la práctica como un partido único, que impide la expresión de la oposición (aún con la eliminación física). Los regímenes totalitarios, por lo general, exaltan la figura de un personaje que tiene un poder ilimitado que alcanza todos los ámbitos y se manifiesta a través de la autoridad ejercida jerárquicamente. Se impulsa un movimiento de masas en el que se pretende encuadrar a toda la sociedad (con el propósito, por ejemplo, de formar un hombre nuevo en una sociedad perfecta), negando la posibilidad de disentir, estigmatizando la diferencia, haciendo un uso intenso de la propaganda y de distintos mecanismos de control social y de represión (policía secreta, redes de informantes, etc.).

Al contemplar estas características se puede afirmar que Colombia es un país bajo un régimen totalitario. A pesar de aparecer como “la democracia más antigua de América Latina”, nuestro país es el resultado de una larga historia de inequidades y violencias (casi desde su constitución como nación), de una larga historia de incapacidades para resolverlas que han causado heridas profundas agravadas por la impunidad. Esa historia ha tenido su culminación más dolorosa en un régimen que es la materialización del patriarcado con su incapacidad para el respeto y la convivencia en paz.

Yo, de veras, no veo en el panorama electorero ningún discurso que promueva el respeto y la promoción de los Derechos Humanos, asumiendo estos como los nombra Martín-Baró (quien a 20 años de su asesinato sigue hablándole a América Latina con toda su impresionante actualidad):

“Los derechos humanos son nuestra racionalidad de resistencia, en la medida que traducen procesos que abren y consolidan espacios de lucha por la dignidad humana”. Y cuando hablo de lucha jamás considero siquiera a la lucha armada.

Los principios y valores de la Democracia son sagrados (y tan distantes de nuestra realidad) y no es sino ver

como están recogidos en la Carta Democrática Interamericana (CDI) que en su artículo tercero, señala “Son elementos esenciales de lademocracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de derecho; la celebración

de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; elrégimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de

los poderes públicos”.

Se publicó en estos días el anuario de procesos de paz en el mundo por parte de la Escola de Pau de la Universidad Autónoma de Barcelona, estamos en cifras rojas casi al mismo nivel de Sri Lanka, Sierra Leona, Guinea Bissau, nos miran objetivamente, aplicando indicadores iguales para todos los países. Lo primero que se demuestra es la farsa que ha constituido la denominnada "ley de justicia y paz", la puerta giratoria infame que es la mal llamda desmovilización de los grupos paramilitares: siguen ahí con toda su fuerza, con toda su influencia y las pasadas elecciones paralamentarias son una comprobación más que alarmante. Ni qué decir de la forma cómo se legisla,a partir de decretazos como el que maltrata a la salud; eso no lo hacen ni en el Congo. Se mira muy críticamente el actual regimen con su gasto inusitado para la guerra (al comenzar el gobierno Uribe el ejército contaba con 15 helicópteros, nos deja muy bien dotados con más de 50); sería interesante repetir el ejercicio en que hemos inistido las organizaciones de mujeres: traducir los gastos de la guerra en lo que se deja de invertir en necesidades básicas: a cuántas escuelas equivale un helicóptero, a cuántos hospitales equivale el avión fantasma...

Y mientras, Santos prostituye la palabra democracia hablando en su slogan de campaña de "prosperidad democrática" (qué vaina es ésa????); Petro asegura que Uribe con el único candidato que está seguro es con él porque no lo juzgaría por los delitos de lesa humanidad cometidos durante estos interminables año, Mockus le dice que no al acuerdo humanitario y todos se van acomodando para la foto de nuestra desvergüenza.

No diré nunca que no hay nada que hacer porque precisamente es claro que hay que seguir insistiendo y persistiendo , teniendo siempre presente el panorama de violaciones que se vive en Colombia, persistiendo en la necesidad de mayores políticas que permitan un goce efectivo de los derechos humanos y no callándonos ante una situación humanitaria de dimensiones preocupantes, y que pone en entre dicho nuestro grado de madurez como nación.


pd: me impresionó mucho la caricatura de matador que muestra a un campesino depositando su voto en la urna, con un armado apuntándole en la espalda, mientras alguien le pregunta: "Qué siente cuando vota?" y el campsino responde "Un frío en la espalda...."


1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola queridas y queridos habitantes de la loca (la de la casa)

Al principio estuve contagiado de la ola verde y confieso que voté por
Lucho para barajar la terna. Pero el tiempo juega en contra de ciertas
convicciones y ahora creo que volví a la incertidumbre inicial. Una
incertidumbre relativa, porque ya tengo cuatro certezas: No a Santos, no a
Vargas Lleras, no a Noemí y tampoco a Pardo (es que de noche todos los
gatos son así). Así es que voy a jugar con un dado cargado con solidaridad
de partido para Petro.

En parte porque no me gustaría votar por el posible ganador (Mockus), con
el pretexto del voto útil y que después me mate el arrepentimiento, en
parte porque me pongo al lado de los débiles, de los caídos del pobre
polo... quizás será para prolongar su agonía o que secretamente tengo
visiones del ave fénix.

Espero más información, que me despejen ciertas dudas del privatizador y
del continuista Mockus, que se pronuncie desde la ética, pero en relación
con los problemas del país. Pero sobre todo, que me expliquen porqué un
partido verde no tiene una propuesta ambiental.

¿O será que es el partido de las loras? Para eso, mejor guacamayas.

Samuel López C