viernes, 19 de marzo de 2010

UN COMPROMISO AL QUE NO RENUNCIAMOS



AGUSTIN ANGARITA LEZAMA

El pasado domingo se realizaron las elecciones para escoger congreso, parlamento andino y dirimir las consultas internas presidenciales de dos partidos. La abstención en las dos elecciones anteriores a la pasada estuvo alrededor del 60% y ésta no fue la excepción. No obstante la apatía y la desconfianza en el congreso, un poco más de 13 millones de colombianos votaron el 14 de marzo.

Uno de los fiascos de la jornada fue la Registraduría, que no fue capaz de informar oportunamente los resultados electorales. Pero el mayor fracaso es que ganó todo el cúmulo de prácticas que han sembrado la desesperanza y la indiferencia en los colombianos. Ganó, sin tapujos ni ruborizarse, la politiquería. Las administraciones tanto municipales y departamentales como las nacionales le metieron la mano a las elecciones. Y la metieron a fondo. Descaradamente muchos candidatos utilizaron la imagen del presidente para hacer proselitismo, seguramente con el permiso velado del primer mandatario.

Fue vergonzosa la manera como se manipularon los beneficiarios de los programas sociales del gobierno, para modificar o dirigir la intención de voto. Este ejemplo nacional y con lujo de eficiencia, lo siguieron muchos alcaldes y gobernadores. El clientelismo sólo descansó cuando que terminaron los comicios. La corrupción se mostró con sus mejores trajes. La compra de votos no tuvo reparos. Los organismos de control, montaron toda una parafernalia para dar la imagen de acción, cuando en la práctica dejaban hacer y dejaban pasar.

Algunos, para tratar de diluir el asombro, argumentan que en este país eso siempre ha sido así y que eso no cambiará jamás. Que lo único viable es, si se quiere participar en política, taparse la nariz para no sentir el hedor, o aislarse de ese mundillo infecto y putrefacto. En el fondo, dejar que los corruptos sigan haciendo de las suyas.

Compromiso Ciudadano por Colombia es una apuesta seria por transformar la política, pero no solo como discurso sino como actividad, como práctica, como forma de vida. Es una propuesta para darle decencia a la política, para ejercerla con dignidad y desde el respeto. Para Compromiso Ciudadano es claro que el fin NO justifica los medios. No cree que no importa como se llegue, ni que lo importante es llegar. El que invierte montañas de dinero para llegar, llega a recuperar lo invertido. Es la puerta abierta para la corrupción.

Alguien comentaba, los corruptos siempre ganan y los decentes siempre perdemos. De aquí coligen que para ganar toca ser corruptos. NO. Hay que perseverar. Hay que continuar. Un ser humano responsable se cae cuarenta veces pero se levanta cuarenta y una. Si los que creemos en la urgencia de la decencia y la honestidad en la política desfallecemos, le estamos dejando el camino expedito para que los corruptos sigan desangrando al país y enterrando el futuro de todos.

No tenemos más opción que la de redoblar esfuerzos, mantener viva la llama de la esperanza, golpear muchas más puertas, millones de oídos receptivos están ahí, esperando una opción decidida, convencida y militante, incluyente, respetuosa y bien fundamentada.

Acaban de ganar la corrupción, la indecencia y la mala política. Pero no ganaran siempre. Somos muchos los que mantenemos la voluntad inquebrantable de construir un país del que nadie se avergüence, del que nos sintamos orgullosos, un país con educación de calidad para todos y todas, un país donde no nos traten como limosneros, ni pedidores de dádivas, sino en el que se abran las oportunidades. Sergio Fajardo encarna esta propuesta y con él seguiremos caminando por Colombia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin claudicar en los principios, los sectores alternativos están llamados a construír una alianza pragmática de cara a las elecciones de mayo.
El Polo, los liberales, los verdes, Fajardo y la "reserva democrática" deben darle la oportunidad a Colombia de contar con una opción que se oponga al conservadurismo económico y social y a las oscuras alianzas electorales.

Mario

Anónimo dijo...

Está maltrecho Fajardo...