sábado, 27 de marzo de 2010

DEMOCRACIA Y UNIVERSIDAD PÚBLICA




Carlos Arturo Gallego Marín1


Un Estado Social de Derecho, como está planteado en la Constitución de Colombia, requiere para su vigencia y materialización no solo cultura política sino también participación ciudadana efectiva. En la misma línea, la Universidad pública para ser tal tiene que esforzarse en cumplir objetivos constitucionales como la promoción y garantía de la democracia, al menos de la democracia procedimental.


Tratándose de una Universidad pública como lo es nuestra Universidad de Caldas, nada más democrático en tanto participación, que la convocatoria a una consulta popular para escogencia de decanos. El rector Ricardo Gómez Giraldo le ha hecho honor al Estatuto General y a la Constitución Política, realizando recientemente la consulta para conocer la aceptación que los estamentos profesoral, estudiantil y de egresados evidencian con su voto. No podemos olvidar que las políticas de la Universidad han sido discutidas previamente en corporaciones internas y plurales como los Consejos de Facultad, Académico y, por supuesto, el Superior, máximo órgano decisorio.


Por razones de espacio voy a referirme sólo al proceso de designación de decanos en lo que se refiere a las consultas de las Facultades de Artes y humanidades y Ciencias Jurídicas y Sociales, al parecer ya terminados. Este proceso de consulta es, sin duda alguna, democrático y participativo. En el lenguaje futbolístico, el rector ha seguido las estrategias necesarias para ganarle partidos a la abstención aunque falte aún mucho para ganar el torneo. Sólo un pase gol es necesario para completar la jugada: La designación.


Lo correcto, en este caso, es designar a los primeros en votación, de las ternas enviadas por los Consejos de Facultad. De otro modo el “demos” (poder originario) es negado y el gobierno entonces muta de forma para tomar otra, en todo caso, distinta a una forma democrática.


En Artes y humanidades, la mayoría la obtuvo el profesor Yasaldez Eder Loaiza y en Ciencias Jurídicas y Sociales, el profesor Edgar David Serrano, con una amplia participación de los estamentos profesoral y estudiantil en el caso de este ultimo, en comparación con las últimas elecciones para Consejos de Facultad.


Si el rector ha de seguir la antigua máxima “Vox populi vox dei” -que para el caso está muy cerca del bienestar de la salud académica de la Universidad- designará a los que fueron ungidos por las mayorías. Si en cambio opta por otros criterios, la consulta pierde sentido, su fuerte componente democrático y el “demos” como ya lo hemos dicho, perderá su esencia igual que en las revoluciones liberales del siglo XVIII, que una vez logran el derrumbe del absolutismo niegan el “demos” para tomar el poder por causes aparentemente democráticos, en los que el poder constituyente primario es sustituido por el poder constituyente derivado.

Aunque la consulta no obliga, lo que ella representa y simboliza es razón suficiente para seguir el camino que las urnas indican. Si se quiere procurar coherencia con el espíritu de la educación en las universidades públicas, el rector debe designar no escoger, según su criterio, porque si este no coincide con la mayoría de votos depositados por los candidatos a decanos, que adicionalmente cumplieron con las premisas necesarias a la inscripción, entonces condenará al “demos” y por conexión directa a la Universidad, a la temible condición autoritaria muy en boga en Latinoamérica. En esa dirección, traicionará su propia imagen echando por tierra todo lo que ha liderado para reposicionar a nuestra Universidad de Caldas, en el concierto nacional.


Adicionalmente, las consecuencias de tal proceder promoverán la abstención en próximos eventos democráticos y, de paso, se enquistará una suerte de aislamiento pernicioso entre la Universidad y los contextos sociales que parece ahora preocupante y que desvirtúa la esencia misma de la educación superior.


Así las cosas, Yasaldez Eder Loaiza de Artes y humanidades y Edgar David Serrano Moya de Ciencias Jurídicas y Sociales, son los virtuales decanos. Sobre todo, cuando las mayorías que optaron por sus nombres desde los estamentos, coinciden con el programa de gobierno del rector y su clara intención de gobernar en clave democrática. Es esa la materialización a escala local de una democracia participativa, de una ciudadanía activa como diría Hanna Arendt, que construye dialógicamente una sociedad política como la que nos propusimos desde la constitución de 1991.


También será un modelo para imitar en el panorama nacional, en el que cada vez y con mayor ímpetu se requieren rectores practicantes de los mandatos constitucionales y legales, además de un claro liderazgo necesario para abordar los grandes retos que enfrenta la educación pública en materia universitaria.


De modo que celebramos la alta participación de estudiantes, egresados y profesores en la consulta para designación de decanos, así como el compromiso que el abogado Ricardo Gómez demuestra a la comunidad académica y al país, respecto de las decisiones que afectan o pueden afectar la armonía universitaria.


Una comunidad universitaria que se esfuerza por dirimir sus conflictos a través del diálogo haciendo uso de instrumentos democráticos, está más cerca de alcanzar la excelencia. Por el contrario, aquellas sometidas a decisiones unilaterales niegan el horizonte del conocimiento y languidecen como poderes ilegítimos.


La democracia no es una opción como la conveniencia política, es el resultado de un pulso entre opciones y por tanto, es un mandato. Dicho mandato aún simbólico, está en conexión directa y necesaria con el pluralismo, que por esencia, constituye la búsqueda de saberes en ámbitos científicos universitarios.

1 Abogado. Especialista en Derecho Constitucional U Nacional. Profesor – investigador en derecho y política. Maestrando en Filosofía y hermenéutica.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Argumentos apacibles pero contundentes para mostrar la aplicación de los sentidos de un estado SOCIAL de derecho, especialmente en una institución llamada por su MISIÓN universal a aplicarlos como enseñanza para los ciudadanos en formación democrática,de una parte; de otra, el mecanismo defendido en el escrito es el mejor procedimiento para llevar a quienes exaltarán con su nombre, prestigio y trayectoria la dirección universitaria; al contrario de aquel pseudodemocrático de la escogencia a dedo colectivo, que con frecuencia busca nombrar en el cargo a quienes su interés único es el mejoramiento oportunista de sus hojas de vida.

Anónimo dijo...

Argumentos apacibles pero contundentes para mostrar la aplicación de los sentidos de un estado SOCIAL de derecho, especialmente en una institución llamada por su MISIÓN universal a aplicarlos como enseñanza para los ciudadanos en formación democrática,de una parte; de otra, el mecanismo defendido en el escrito es el mejor procedimiento para llevar a quienes exaltarán con su nombre, prestigio y trayectoria la dirección universitaria; al contrario de aquel pseudodemocrático de la escogencia a dedo colectivo, que con frecuencia busca nombrar en el cargo a quienes su interés único es el mejoramiento oportunista de sus hojas de vida.

Anónimo dijo...

Maestrando es gerundio

Anónimo dijo...

Como diría el cómico chileno, se pasó la advertencia por la faja

Mario

Clari dijo...

siempre quise estudiar en el exterior. hace poco busque unos vuelos con promocion para irme a estados unidos pero la universidad no es gratis allá. eso es algo que debemos agradecer los argentinos