domingo, 21 de febrero de 2010

¿VOTAR POR CUÁL IZQUIERDA?




Mario Hernán López.


Por años, les he dicho a mis amigos estudiosos de los procesos sociales o simples militantes políticos, que hay cuatro razones por las cuales un ciudadano pierde el interés por participar en procesos electorales como candidato a algún cargo o corporación pública: la primera está asociada a la simpleza de la configuración amigo-enemigo sobre la cual se construyen las opciones políticas; ésta representación de la política está más vinculada a la histeria colectiva que a la generación de proyectos de sociedad viables y pertinentes. En la configuración amigo-enemigo todo ocurre como parte de un proceso político dirigido inevitablemente contra alguien de carne y hueso.


La segunda razón tiene que ver con el material con el que se hace la política menuda, más exactamente la forma como se construye la vida cotidiana. Cada día los políticos de alta y baja estofa pasan, obsesivamente y sin pudor, revista a las vidas privadas ajenas. Una vida pública en la realidad se convierte en una exposición ridícula y malediciente de retazos de la vida privada. Como suele decir un recordado amigo: manzanillo, clientelista y corrupto es aquel que le gana a uno en política.


Una tercera razón, que produce desinterés y espanta a la gente de los procesos electorales, tiene que ver con el juego de posiciones de grupos y sectores, siempre maquillados como una delimitación ideológica de principios o posturas éticas. En la política - a diferencia de la vida académica en el que los agrupamientos derivan en buena medida de visiones compartidas- se está a la caza de nichos electorales cuya duración y solidez depende de lazos clientelares. Como se sabe, trabajar sobre la creación de un potencial electoral apoyado en decisiones construidas (políticas públicas) e intereses compartidos de la sociedad es una tarea que apenas inicia en Colombia.


La cuarta razón tiene que ver con las prácticas incomprensibles de la izquierda democrática, esta vez más ocupada de lograr posiciones de poder dentro de las organizaciones políticas - como una manera de posicionar viejos o nuevos idearios - que de examinar las realidades locales. Como suele decirse en los tertuliaderos: la izquierda unida, ¡jamás!


Por estos días la izquierda democrática del Departamento de Caldas se presenta con varios candidatos a las corporaciones públicas, cada uno de ellos expresa una corriente dentro de Polo Democrático. Los lemas de cada candidato muestran los matices ideológicos en juego; algunos desean ampliar el horizonte de la izquierda con planteamientos cercanos a la creación de civilidad y democracia basada en la justicia y la equidad, otros le imprimen un carácter nacional e identitario a las reivindicaciones sociales y económicas. Cada uno, como en la recordada novela de Mario Vargas Llosa Historia de Mayta (escojo deliberadamente esta novela por la provocación que genera Vargas Llosa, pero desde luego que puede acudirse a una larga lista de narradores que han hecho textos irónicos a partir de las divisiones de la izquierda), construye su pequeña base social como símbolo ambiguo de resistencia, esperanza, marginalidad e incapacidad para trabajar juntos por una propuesta que ya no sabemos exactamente como llamar.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Bueno y entonces por qué hay aún, participantes en los procesos electorales? Sería bueno «oírte» al respecto.
Rodrigo

Anónimo dijo...

Apreciado amigo: No es solo que tu presentas en cuatro razones el eterno dilema de los ciudadanos en estas épocas de acercamiento

a la democracia, es la dificultad que tienen todas las personas atafagadas por vallas , pasacalles , volantes, cuñas de emisoras y televisivas,

arengas de plaza pública y de consejos comunales o presentaciones en recintos abiertos abiertos o cerrados, para determinar con precisión

para su pleno consentimiento y comprensión cual es la real diferencia entre uno y otro candidato proveniente de cualquier vertiente política

ya que siempre, todos sin excepción, están dispuestos a promete el oro y el moro usando de manera abusiva y consistente las necesidades

oidas o sentidas y transformadas apropiada y oportunamente en aparentes soluciones que después la historia de los pueblos se encarga

de demostrar que solo eran paisajismos imbricados en la desesperanza y en la frustración. Sin embargo, la invariable y a veces creciente

abstención , muestra el cansancio, la apatía y la desconfianza que produce en los ciudadanos el galimatías político ayer, mañana y siempre.


Cordial saludo


A VERA

Anónimo dijo...

Muy apreciado Mario

Yo voto por una izquierda programatica. Por candidatos que no ocultan su radicalidad de coraz贸n, que siempre dicen de donde vienen y para donde van y no se juntan con nadie que no vaya para la misma parte.

Yo voto por una izquierda que se preocupe por los fines ultimos del socialismo. 驴Qu茅 importa si Uribe gana otra vez?隆 驴Qu茅 importa si se acaba el cacareado contrapeso de los poderes? Mejor asi, porque se agudizan las contradicciones y el pueblo tendr谩 que rebelarse y apoyar a los mas radicales, a los genuinos a los verdaderos (rechace imitaciones) .


Yo quiero la izquierda pura, la mas extrema, la mas izquierda, la que est茅 tan a la izquierda que se junte con la derecha por el otro lado. Dicen que los extremos se tocan y eso me parece er贸tico. Lo apoyo. Voto por eso.

Solos hasta en final
Solos hasta la carcel
Solos hasta el exilio
Solos hasta la muerte
Nacimos solos y solos moriremos.

Anónimo dijo...

Desde luego, mi querido Rodrigo, que está la otra cara de la moneda. La cara que muestra el cúmulo de intereses en juego en un proceso electoral y sobre los cuales los candidatos aceptan someterse a unas reglas del juego.

Como se sabe, en el caso colombiano (y en todas las democracias liberales y en todas las sociedades) se trata de juegos de poder fuertemente determinados por intereses materiales y simbólicos sobre los cuales los participantes deciden someter su nombre a los electores.

En el caso que me ocupa, la pregunta hace referencia a lo que podríamos llamar los dilemas de la izquierda democrática local en sus convocotarias a los ciudadanos.

Saludos

Mario

Anónimo dijo...

Las cuatro razones, que no son las únicas, son causa, como dice el autor, de la indiferencia y el desdén. La primera y la cuarta están íntimamente unidas. En aquella siempre se están trazando líneas divisorias que no admiten matices, las cosas son o no son, el gris es el color de los daltónicos,dicen, de esa especie a medio hacer que aun navega en las tranquilas aguas de la indefinición política, siempre más cerca de las tenebrosas cavernas de la derecha que de los luminosos senderos de la izquierda, para unos; o de las turbulentas aguas de la anarquía que de los sagrados recintos del orden y del respeto. Cuando Tucholsky, un escritor aleman de izquierda, que defendió la República de Weimar atacada con igual saña por comunistas y fascistas, expresó alguna vez que "amaba a su país pero detestaba a su patria", estaba intentando escapar de esa visión segmentada y paranoide de la realidad en la que todos los lazos que nos unen con los otros se reducen a uno solo, al de esa terrible dicotomía amigo - enemigo...

Jorge Arbeláez

Anónimo dijo...

¿Lucho será de izquierda?

Buen articulo

Carlos Aldana

Anónimo dijo...

Creo que ya no.

J.A

Anónimo dijo...

Hombre Jorge, qué bueno verte por estos lado. Te invito a que escribas para la loca de la casa.

Saludos

Mario