jueves, 11 de febrero de 2010

VIACRUCIS DE LA SALUD EN COLOMBIA



AGUSTIN ANGARITA LEZAMA *


Continúa el escándalo sobre las medidas tomadas por el gobierno sobre la emergencia social. Está tratando, recurriendo a todos los argumentos posibles, de convencernos de las bondades de unos decretos, que cada vez que se escrutan, se le descubren más anomalías. Ya se ven comerciales por la televisión buscando hacerle creer a la gente que la emergencia busca ayudarla y beneficiar a pobres y a los más necesitados.

La ley 100 y sus centenas de decretos reglamentarios buscaban tres cosas: Primera, que la salud no la siguiera financiando el Estado. Se pagaría con recursos privados que serían sufragados por los asalariados formales que contribuirían con aportes mensuales descontados por nómina. Un pequeño porcentaje continuaría siendo pagado por el Estado a través de un régimen de subsidios, para lo que se establecería un sistema para identificar los posibles beneficiarios (SISBEN), y a los que no alcanzaran a identificar el Estado los pagaría como VINCULADOS. Se aumentaría la cobertura y el Estado ahorraría dinero para gastar en la guerra.

Segundo, que todo ese dinero que se recogería de aportes privados y públicos, se convirtiera en un gran negocio. Se invitaría a inversionistas privados, nacionales y extranjeros, a aprovechar las oportunidades ofreciéndoles garantías, exención de impuestos y la seguridad de la rentabilidad sostenida del negocio.

Tercero, la salud se convertiría en una mercancía. En este negocio la salud se vendería y se compraría, pero no se regalaría, como hoy lo demuestra el copago. El ciudadano dejaría de ser un enfermo y lo convertirían en cliente. Los hospitales dejarían de ser entidades de salud y las transformarían en empresas y a los directores de los hospitales los volverían gerentes. Todo un negocio en marcha.

Como el empleo formal está desapareciendo y la informalidad ha crecido aceleradamente, los aportantes al negocio se redujeron dramáticamente y el negocio entró en quiebra. Los ciudadanos descubrieron la trampa y empezaron a exigir su derecho a la salud y las tutelas se multiplicaron. Hoy el régimen contributivo (los que aportan) representa un 38% y el resto 62% lo está pagando el Estado a través del régimen subsidiado y el pago a la atención de vinculados. El negocio se invirtió, lo que se quería era que la salud fuera un gasto pagado por los privados, resultó siendo pagado por el sector oficial. Y las deudas del Estado con los negociantes privados se dispararon.

Los negociantes de la salud (las EPS), a quienes les habían prometido un gran negocio protestaron. Entonces el gobierno toma medidas para salvar el negocio. ¿Cómo? Lo primero era reducir sus gastos, para ello impone sanciones a los médicos que formulen droga, exámenes y procedimientos costosos. Se inventa la excusa que no se puede formular nada fuera del POS. A la ciudadanía, la amarra para que no exija sus derechos vía tutela, con la idea que las enfermedades de alto costo las tiene que pagar el enfermo o su familia, y al ganar una tutela esta se le devolvería. El gobierno esgrime como defensa algunos casos de excesos en las tutelas, pero calla ante los millares de enfermos que murieron antes que fallara o cumplieran con lo mandado por la tutela y de la gran cantidad que se salvaron gracias a este procedimiento.

Para garantizar el negocio dándoles seguridad a los inversionistas, les pagó a ellos mismos para que asesoraran la redacción de los decretos. Vale decir, contrataron a las EPS para que ellas acomodaran su negocio, hablando de mejorar la cobertura y la calidad en el servicio, aseguraran sus ganancias y beneficios.

El Presidente dijo el problema de los decretos era su lenguaje enredado y regañó a sus funcionarios. Que lo que faltaba eran explicaciones, no razones. Él escucha pero no oye y mantendrá el sentido de los decretos. ¿Usted todavía cree que estas medidas mejoraran su salud? ¿Está dispuesto a gastar cesantías, pensión y su patrimonio ante una enfermedad de alto costo? ¿Dónde quedó el derecho humano a la salud? ¿Se siente realmente seguro con esta seguridad?

*Médico, director del Observatorio de paz y derechos humanos Universidad del Tolima

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Con los nuevos decretos de la Emergencia Social, estudiar Medicina o Enfermería va a ser muy fácil; sólo tres asignaturas: Eutanasia I, Eutanasia II y Eutanasia III


Carlos Ricardo

Anónimo dijo...

Estimado Agustín,

Esta reforma aleve y tendenciosa, nocturna y vergonzosa en un gobierno que dijo que tenia el "CORAZON GRANDE", suprime simplemente y de un tajo la profesión, la Ética Médica y arrasa de un plumazo irresponsable de media noche, nada más y nada menos que los Derechos del Hombre el Ciudadano; La libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión. Así no se construye Patria y menos Democracia.

Que tal el ministro Palacios (Médico) proponiéndole a sus colegas que se abstengan de hacer un juicio propio y ponderado en el momento de velar por la vida de sus pacientes y solo miren (de manera por demás insultante a su misión y formación académicas) la nueva regla orientadora de una profesión tan digna, bella y responsable (muchos la han considerado como Altísimo Sacerdocio Laico) contenida en una tabla ignominiosa elaborada por los comerciantes- mercachifles metidos en el negocio de la salud de las EPS colombianas?

Insultante por decir lo menos, persona no grata de la profesión, mediocre y insolidario con los enfermos pobres del país. Según Vargas Lleras dos contratos millonarios (Hasta ahora 1.700 millones de pesos) – pagados a médicos de las Eps, como si los ministerios no se gastaran un jurgonón de pesos en asesores especialistas. ¿Un ministerio tan mediocre que ni siquiera tiene quien elabore autónomamente las propuestas? . ¡Que tristeza y qué mediocridad! Le va sumando con la Yidispolitica… ¿Porque no lo destituye el Sr Presidente?…. Pues porque todos sus inmediatos son marionetas que en nada contradicen al Mesias… Ahora, como siempre, dice que no estaba informado cuando se sabe que no deja pasar una coma o un término sin su visto bueno porque pide de inmediata “la valeriana”.


De esa ineptitud y grosería con colegas y ciudadanos estamos hartos. Todo este gasto astronómico y burocrático, digámoslo de paso, para bajar los costos de la salud de colombianos. Jajaja..... Por no llorar.


Álvaro Camacho Guizado decía recientemente en su columna “Uribe y el debate académico” (Esto sí que da para otro asunto que se nos queda por lo pronto en el tintero y la punta de la lengua) “Sin embargo, no todo puede ser color de rosa para ese mandatario: a veces hace y dice cosas que ni el mismo “pueblo” se traga: lo de financiar jóvenes delatores es un caso ejemplar. Parece que allí va a tener que recular, aunque su terquedad es bien conocida. Otro tanto podrá ocurrir con el engendro de la emergencia social: en esto la retórica presidencial no va a poder ocultar la metida de pata de un ministro cuya renuncia debería estar ya en el escritorio presidencial. En fin, Uribe es inmune a la crítica, pero no tanto”.

Bien por este nuevo artículo sentido y muy interesante.

En una palabra a marchar
el jueves 18 de Febrero, a las cinco de la tarde, saliendo del Hospital Infantil. No solo el cuerpo médico y paramédico.

Todos y todas, la ciudadanía plena de Manizales.

Traje semanero,


OSCARO.

Anónimo dijo...

Y por supuesto las especializaciones serán: Protocolo I, Protocolo II y Protocolo III.
Rodrigo

Anónimo dijo...

QUE OPINAS, RODRIGO!!
JAJAJA

POBRES MEDICOS, POBRES SOCIOLOGOS, POBRES ACADEMICOS, POBRES POBRES, POBRE OPOSITORES, POBRE JUVENTUD, POBRES SAPOS CAMPESINOS.

OSCARO