miércoles, 3 de febrero de 2010

LA RED HA SIDO LANZADA



Por: Rodrigo Restrepo G

Enero 31 de 2010. Santa Rosa de Cabal - Risaralda

De los derechos inmanentes, aún si se quiere, procedente del comportamiento animal, el defender la vida, la de uno mismo, la de sus allegados de primera línea es el primario, el fundamental. Su ejercicio ante la amenaza contundente, surge espontáneamente con acciones heroicas de alto riesgo, procedentes de reacciones rápidas ya codificadas en la impronta vital para la sobrevivencia, escrita para siempre en los genes de defensa y protección. De esto, las evidencias de la defensa legítima y legal, acaban con atrevidas discusiones. Por el derecho a la vida hasta la vida misma, lo recordamos en la lectura de los pasacalles colgados por reclamantes en las ciudades convulsionadas por el abuso del poder de estado o por la incapacidad de este mismo para cumplir el deber de protección debida (de vida).

Organizado el hombre (algunos animales también) ha buscado siempre quienes desde sus grupos o instituciones asuman la función social de prevenir, corregir y aún, de responder en medida, a los eventos que ponen en peligro la existencia de uno cualquiera de sus individuos. Loable y digna asignación, cada día con requerimientos de mayor especialización para sujetos correspondientemente entrenados para el uso de herramientas, métodos y técnicas, que exigen la entrega sin límite -en caso extremo- de su misma vida para la protección del derecho a la existencia vital de quienes le han determinado esta función social. Es el comienzo y también el mantenimiento de la seguridad de vida (debida) que genera confianza para vivir en paz, sin sobresaltos; tranquilidad para vivir vivir la vida propia sin intervenciones aberrantes de los fundamentalistas; autonomía para manifestar la vida sin daño a otros; y libertad para interpretar y comprender la vida propia y aquella que viven los demás. Es el deber institucional surgido del derecho individual, de la vida misma.

Esto que ahora digo, quizás me sirva para fortalecer mi desacato al querer del ineluctable jefe del estado colombiano que ahora viene predicando, para hacer creer que el deber de defensa de la vida de cada individuo, del otro en el caso que plantea, es una responsabilidad de todos y cada uno de los ciudadanos, como primer argumento explicativo para la convocatoria a los estudiantes para pertenecer, por un bono mensual de cien mil pesos (cincuenta dólares), a la red de informantes en la ciudad de Medellín.

Sermonear como él o como aquellos tartamudos y media lenguas que le siguen ciegamente, de por si ya es un constreñimiento asfixiante para el pensamiento humanístico, para el desarrollo seguro de una vida natural, social, cultural y políticamente deseada por la ciudadanía para cualquiera de sus estudiantes, y exigida por la civilización y la cultura misma; pues no solo, semejante propuesta fomenta el espíritu vindicativo entre los propios y afines, sino que desvaloriza con gran perjuicio los criterios de la justicia, en provecho de las intencionalidades para subyugar a los malquerientes de la política de seguridad del gobierno, ya demostrado, ineficiente en los grande núcleos poblacionales para controlar aquellos socialmente descarriados; como se puede inferir de estas sus nuevas propuestas en plena campaña electoral.

Hagamos de la patria una nación de sapos, así la charca sea de sangre, pero eso si segura, muchachos; y empecemos por los estudiantes acusetas, luego seguimos con los taxistas y con los buseteros –aprovechemos la experiencia de Pablo Escobar en Medellín en los años 80-; más tarde buscaremos a los sindicalistas, sin dejar por fuera a los vendedores ambulantes, ni a los porteros de hospitales, los celadores de barrio, y si es posible, con los muchachos de los parches, y porque no, hasta con los mismo recolectores de basura ¡que esos si tienen acceso a la información calientica cuando leen los papelitos que los terrorista botan en esas bolsas negras como sus almas!... con ello lograremos un país seguro, le diría a su alma ya liberada de la encrucijada, despierto al amanecer, pues las oleadas de crímenes no lo dejan dormir, según dice, entornando los ojos cual estudiante preferido de directivos y maestros en procura de aplausos.

Si bien es cierto que la primera victima de la guerra es la verdad, también lo es, que su victima permanente es la población civil atraída con señuelos para sus hijos.

-Grrrrrr…


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Y que tal si Uribe también recluta a las empleadas domésticas, a los gariteros, al bobo del pueblo, a los tenderos de la cuadra, a los domicilios de restaurantes chinos (con los cuales se puede armar el comando de los arroceros suicidas); a los libreros y a los cantineros (esos son peligrosos por lengüilargos). Y, por supuesto, a las fufurufas que harían bellezas por cien mil pesos.

Qué bueno volverte a leer.

Mario

Anónimo dijo...

Bien Rodrigo. El asunto hay que ventilarlo por todas partes para que se sepa por donde van los derechos humanos en Colombia

Carlos Aldana

Anónimo dijo...

Contrasta el desaliento que causan semejantes noticias con la posibilidad enorme de la reeleccion. La politica y el clima parecen seguir las mismas reglas.

German