jueves, 4 de febrero de 2010

Carta de Leta

Manizales, febrero 4 de 2010

Mónica querida, justamente, anoche te escribí una carta en el mismo instante que recibía la tuya, que, como siempre, me llenó tanto de alegría como de curiosidad por tu ausencia y ciertos comentarios que llegaron a la vereda sobre tu vida.
En primer lugar, te digo que, aunque aquel me repita que soy su paloma hechicera de amor y que lo agito en sus sueños, no siento más que cierta dependencia a la compañía, pero mi vida sexual ya no vibra con él. No te puedo ocultar que conocí a alguien con cierto grado de interés y yo por ahora estoy ávida de alegrías superficiales. Tocará dejarte esta inquietud que nadie debe saber, por favor entonces, SILENCIO en mayúscula.
Recuerdas cuando te decía tiempos atrás sobre la mezquindad extrema, la profunda mediocridad de las mentalidades que nos rodean, pues bien, olvida eso y mejor confía ya con más sabiduría, regresa a tus cosas cotidianas que sé que te pueden alimentar y que, como decías, “no te hacen menstruar el alma” y sigue con los planes sobre tu casa y el hospedaje, sin abandonar tu alegría y tu “locura”.
Me asiste una preocupación sobre nuestros jóvenes, qué será de ellos? Acá están en un dilema, los escuché en el parque: no saben si seguir siendo campaneros o pasar a informantes, se cuestionan, sobre quién les paga mejor sin correr peligro. Estamos en una nación en miseria de valores que, seduce e involucra a los estudiantes por la obsesión de un presidente que pretende aparentar una buena moral como se lo cuestionaron en la Universidad Tadeo Lozano.
Esa es la política mi querida Mónica, poco sabemos de eso, pero si sentimos afecciones severas del uso del poder en esta guerra abierta y no tener claro qué, realmente, significa la justicia y sus aplicaciones diversas y convenientes.
Te recuerdo, sobre el silencio y la reserva sobre mi asunto personal, estoy apenas ensayando con el nuevo amigo tratando de vencer ese principio sobre la entrega de uno mismo con amor, posiblemente, sin amor, sea un atentado, pero, estamos en otras épocas donde todo es posible, tal vez sea mi justificación o un instrumento de placer.
Bueno querida, siempre deseo que estés bien y no te ausentes.
Leta

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Leta, bienvenida la casa.

Carlos Aldana

Anónimo dijo...

"aunque aquel me repita que soy su paloma hechicera de amor y que lo agito en sus sueños..."

Anónimo dijo...

" Así como la Anaconda hipnotiza a sus víctimas..."