lunes, 15 de febrero de 2010

ANGINA Y GOLPES DE PECHO PRESIDENCIALES



Por Rodrigo Restrepo Gallego

Febrero 13 de 2010

Santa Rosa de Cabal-Risaralda


Dicen los que saben, unos porque lo han estudiado y tratado en sus pacientes, -clientes de las EPS, subsidiados o contributivos, o de las empresas de seguros en salud con sistemas de pólizas prepagadas-; y otros porque la han sentido, que la angina de pecho es una sensación de "estrangulamiento" u "opresión en el tórax" que se puede irradiar a los brazos o al cuello; como consecuencia del estrechamiento provocado por el "espasmo" de una arteria coronaria enferma.

El ex presidente Bill Clinton acaba de pasar por este episodio causado por el enorme trabajo que ha desplegado para ayudar a los sobrevivientes de Haití, según se rumora en la prensa internacional. Fue atendido de inmediato en el hospital de Manhattan dado el VIP internacional adquirido en su trayectoria de gobernante y también, hay que decirlo, por el plus que el dichoso hospital obtendría al atender a tan importante cliente. Por ser VIP, la prontitud en la atención y el uso de la tecnología adecuada para la implantación de un «stent» pudieron ser igualmente ofrecidos en cualquier país, de estos de aquí cerquita, sabemos de la calidad de sus médicos y de sus servicios.

Mientras Bill, padecía y se recuperaba, Sarita la abuela de sus propios nietos y de los nietos de otras abuelas vecinas del barrio Samaria (Extremo Nororiente), la enredadora de hilos y tejedora de comunidad en la Acción Comunal, esperaba tendida en cama de urgencias hospitalarias la evolución del dolor en el pecho y la evaluación médica, que ahora sabía, por información de una enfermera, podría ser una angina de pecho, dados sus antecedentes coronarios y la misma edad que la de Bill. Mientras tanto su hija, la menor, de todas las que tuvo con un trabajador raso de una desparecida planta de hilados en Manizales, jubilado con la pensión mínima, recorría el área administrativa de la Fundación Cardiovascular en Villa Pilar (Norte), averiguando que es lo que hay que hacer con la mamita enferma. Espere, ahora no la podemos atender, estamos verificando los datos del afiliado a la NUEVA EPS, le grazna la psico-rígida jefe de todo. No hay reconocimiento VIP para la abuela. Sólo en su rostro adolorido se ha leído hasta por el portero el rótulo del NIP (Not Important Person). Antes de regresar a los cinco días y después de tres días de observación, los trámites para reclamar los medicamentos en una farmacia del centro de la ciudad, así como las autorizaciones para una prueba de esfuerzo a realizar en otra clínica en las afueras vecinas de Herbeo (Extremo Suroriente), debidamente formulados por un médico que nadie supo cómo se llamaba y con firma en garabato, fracasaron; porque la farmacia no puede entregar droga escrita en siglas, así sea ASA, (Ácido AcetilSalicilico, por sus siglas en ingles), sigla que hasta cualquier crucigramista novato sabe que es cardio aspirina; porque la prueba de esfuerzo requería de autorización expedida en la sede administrativa del Cable Plaza (Próximo Suroriente), después de la prueba de resistencia para superar las enormes filas de afiliados con el mismo afán; y porque la cita solo se logró para ocho días después de su autorización.

Intervenida Sarita después de un verdadero positivo en la prueba de esfuerzo, con los mismos procedimientos aplicados a Bill, y ahora en casa, se sorprende de los golpes de pecho que se ha estado dando el «patriota magnifico» en estos días de descaches democráticos y de período electoral, con los abusivos decretos que reforman el Sistema de Salud por parte del Ministro Palacio. Se agita. Alega en voz alta ante el televisor. No quiere aceptar que en caso de gravedad y de una intervención de alto riesgo, no pos, Chepe y sus hijas tengan que entregar la casa en «el gota gota» de don Mario, el señor respetable que vive en Palermo. Prefiero morirme, dice la abuelita, pero en medio de la marcha del próximo jueves en contra de estas bellaquerías que no solo nos van a rematar, sino que quieren que ustedes que están aliviados pasen de pobres a la miseria misma. No señor, No señor, que se están creyendo, dice al salir, para montarse como parrillera en la moto de su hija la menor.

3 comentarios:

creo dijo...

Rodrigo: Es un excelente artículo!!!

Gracias

Carlos Ricardo

Anónimo dijo...

Algo va de Bill a Chepe, dirán los que creen en que las desigualdades son una cosa tan natural como un infarto.

Bien por esa Rodrigo.

Mario (pero no el de Palermo)

Anónimo dijo...

Excelente Pa, pareciera que me hubieras acompañado en mis turnos cuando trabajaba en los hospitales de primer nivel, cuando en silencio veía venir la catástrofe, y es que no es necesario que la tierra tiemble, o que las casas se caigan, estamos como nuestros hermanos del Caribe, en pelota, a merced de las enfermedades y de un gobierno que en sus brazadas de ahogado nos va ha sacar los ojos. Pueda ser que después de 17 años de agonía a nuestro enfermo sistema de salud le de por levantarse, aunque en mi gremio decimos que los enfermos se alivian para morirse. Te mando un abrazote y mientras sigue tomándote el ASA. TA Kta 