lunes, 16 de noviembre de 2009

NOTAS AL PIE DEL CAPITALISMO FUNERAL



Mario Hernán López.


En los primeros párrafos del Capitalismo Funeral su autor, Vicente Verdú, advierte que no se trata de un texto complicado, escrito sólo para especialistas o académicos; pero el lector no debe llamarse a engaños, se trata de un ensayo que demanda información previa sobre diversos tópicos de la ciencia y el arte. La lectura del capitalismo funeral reclama información y puntos de vista formados alrededor de temas disímiles como la economía, el arte, la sociología, el desarrollo tecnológico, la salud pública, el análisis de conflictos, las ideologías políticas y las transformaciones de todo tipo en la globalización.


La lectura del capitalismo funeral es una confrontación cultural en el sentido propuesto por Alejo Carpentier: se vive una experiencia única al comparar lugares, momentos, sucesos y tendencias, sin saber con exactitud dónde se va a llegar. Se trata, dice Verdú, de ir descubriendo sobre la marcha, comprometiendo la intuición y los sentidos, como sucede con la poesía.


Algunas preguntas hechas al inicio del libro marcan la ruta de la lectura. Se trata de un ensayo articulado en breves capítulos con párrafos de cierre que se releen sólo por placer: ¿Es la actual crisis una crisis de regulación? ¿Se trata de una crisis sistémica? ¿Es sólo la crisis del sistema económico? ¿Se puede separar esta crisis del sistema religioso, moral, político o sexual? O, como lo han denunciado profusamente los ambientalistas ¿estamos ante una crisis epocal? O, como en ocasiones se advierte desde los púlpitos ¿estamos pagando el descarrío moral de la humanidad? A estas y otras preguntas de talante similar Verdú responde: “estamos ante una falla en la historia de la cultura”. La responsabilidad de la economía en la Gran Crisis se revela en el uso de artefactos incapaces de resolverla: “la ciencia social matemáticamente más avanzada, es la ciencia humana más atrasada”, concluye.


Hacia delante, el ensayo se conecta con libros anteriores del mismo autor en los cuales ayuda a esclarecer la naturaleza actual de la sociedad del mercado: estamos asistiendo al capitalismo de ficción que en lugar de objetos produce realidades de segundo orden; un capitalismo plagado de ofertas que recrean la emoción, la distracción, un capitalismo posmoderno productor de otra realidad. Por lo tanto participamos de una época cargada de presentismos (amor por la aventura, la compulsión a cambiar de objetos y sujetos, la necesidad de experimentar). Ahora se cuelgan los secretos en Facebook y se configura una intimidad sin cuerpo. Las nuevas sábanas son las pantallas del portátil.


Al examinar las medidas adoptadas por los gobiernos y las organizaciones internacionales para tratar la gran crisis, Verdú denuncia a las autoridades económicas que buscan incestuosamente la financiación del mismo sistema que ha demostrado su condición de moribundo. Una hipótesis central del ensayo consiste en señalar a la gran crisis actual como la tercera guerra mundial sin bajas militares, con grandes masas emocional y materialmente agonizantes.


En la explicación de la crisis, y en la posibilidad que de ella surja un nuevo orden, entran en juego las basuras y el reciclaje, el paro absoluto, la pérdida de las colectividades a la manera de las grandes masas y la creación de otras formas de interacción humana con multitudes conectadas en red en tiempo real. Todo es estertóreo, las universidades, la banca, la política, el automóvil “El capitalismo funeral no es el fracaso de un orden de desarrollo económico o social sino del desarrollo del orden conocido, lo que se hallaría en trance de aparecer no se parece a nada”; señala.


Frente al tamaño de la catástrofe planteada en el libro, ante el apaleamiento total del lector - y dada la urgencia de una pequeña luz en algún lugar de las 194 páginas del texto -, Verdú indaga en la posibilidad de superar la fallas de la cultura en los propios intersticios del Mal: a la manera de Michael Hardt y Antonio Negri genera la posibilidad de contar con una multitud interclasista, creadora de un nuevo orden, conectada en redes, apoyada en los nuevos artefactos, capaz de hacer y multiplicar un mundo desjerarquizado.


En cada párrafo del capitalismo funeral, el lector se preguntará por el calibre real del blindaje de la economía, la política y la sociedad colombiana para escapar del despelote mundial; blindaje qué, según el gobierno colombiano y los medios de comunicación ligados a los intereses económicos de los poderosos, nos salvará de una tragedia hecha sólo para los ricos.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se requiere reinventar el capitalismo. La frase no es un aviso de prensa ni mucho menos, como es obvio, proviene de los comunistas, sino del mismísimo Bill Gates; fue enunciada durante el penultimo foro económico mundial en Davos. Queda pues demostrado que la ciencia occidental es cada vez mas ficcion y menos sentido comun, la economia y sus conclusiones andan de capa caida. Asistimos a una era en la cual resulto que la orda de eruditos se equivocaron en casi todo. A los pobres economistas y sus matematicas celestiales no les pudiera haber ido peor. Que Dios era matematico, que el estado era un estorbo, que el estado era el problema. Ahora el Estado cotiza al alza y la mano invisible mejor no se aparece por estos lares.

German

Anónimo dijo...

Buena esa germancho. Me gusta cuando prendes motores y desatas la imaginación y la lengua.

Nos hace falta leerte.

Mario