lunes, 30 de noviembre de 2009

La Gran Revolución Cultural China


Texto premiado en el concurso "Mi amor por China" de Radio Internacional de China.

Carlos Ricardo


Mis primeros recuerdos de la legendaria China, están alrededor de los años finales de la década de los 60, en el siglo pasado. Eran mis años de entrada en la adolescencia y mis ímpetus pugnaban entre la música de moda y la política. Ganó la política y comenzaron a serme familiares los hechos sorprendentes de la Marcha de los 10.000 li, del Presidente Mao, de Lu Sin y de tantos, variados y estimulantes hechos de la política del Gran País asiático.

Sonoros nombres en la antigua nomenclatura se incorporaron a mi imaginario y el arte y la literatura chinos llenaron mis espacios físicos y mentales. Viví la época de La ópera del Rey Mono, del Destacamento Rojo de Mujeres y de tantos ejemplos y regalos de la tradición, la historia y la producción del pueblo chino, antiguo y contemporáneo.

Recibía puntualmente las Revistas: Pekín Informa, China Revista Ilustrada y China Reconstruye y muchas de las publicaciones de Guozi Shudian y obtenía la información más reciente de los hechos del país. En esos años, sin internet, sin buscadores en la red, sin comunicación por teléfonos móviles, con correos que tardaban hasta 3 meses en llegar de la lejana Beijing a la lejana Manizales, mi ciudad natal, la llegada del correo desde China auguraba nuevas y variadas publicaciones y más y más información que me acercaba al Gobierno, al Pueblo Chino y a sus dirigentes. Y en pliegos de papel de suave textura, las palabras siempre amables y respetuosas de mis interlocutores de Radio Pekín o de Guozi Shudian, me informaban sobre los contenidos de los envíos. Y siempre encontraba el regalo de quien me escribía: una preciosa artesanía en filigrana o en papel coloreado.

Era mi época de estudiante de Medicina y también del notable desarrollo de la ciencia china pude tener conocimiento por las revistas de las academias científicas: el Acta Médica China y otras publicaciones me ayudaron y orientaron en aspectos importantes de formación.

En los años 70 algunos de los productos de la industria china llegaron a mi país: recuerdo con cariño el primer radioreceptor que adquirí de marca Great Wall. Luego pude conseguir otro de marca Peony, con recepción de Onda Corta. En él pude sintonizar en el año 1978 por primera vez, a la entonces llamada Radio Pekin. Con los sonidos de hermosas melodías tradicionales y modernas de la China, cada noche sin falta escuchaba los programas que fortalecían mis afectos.

Luego pude adquirir un excelente y hermoso Radio Red Lantern de varias bandas, que aún conservo, y en él continué escuchando a Radio Pekín.

Conocí los primeros modelos de cámaras fotográficas Sea Gull y cuando alguien afortunado iba al amado país, le encomendaba traer algunas artesanías representativas del preciosismo del milenario arte chino. Y cómo envidié a algunos de mis compañeros que tuvieron la fortuna de estudiar en China…

Los años siguientes, entre los procesos de modernización y de defensa de su autonomía, seguí con vivo interés los cambios políticos y económicos y asistí admirado al fortalecimiento de la posición china ante el mundo.

Mi vida había cambiado mucho, ahora profesional y profesor universitario. Desde allí, continuaba con mi oído pegado al receptor, siguiendo las transmisiones de Radio Internacional de China.

Por CRI conocí de los eventos más importantes del Pueblo Chino, los mismos que seguí en sus variadas publicaciones en la World Wide Web: supe y seguí la entrada de Hong Kong de nuevo a la patria y he conocido de eventos de tanta importancia como el envío del primer astronauta chino al espacio.

Hoy, 40 años después de mis primeros acercamientos, mientras por las calles de mi ciudad y de mi país transitan raudos los vehículos fabricados en China, usamos muchos electrodomésticos fabricados en China y nos beneficiamos con tantos aportes que han hecho a la humanidad los chinos de todo el país, tengo que decir que al igual que en los años 60, el Pueblo Chino ha realizado una verdadera Revolución Cultural.

Y por eso y por muchas otras cosas, existe Mi Amor por China.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pekin Informa y China Reconstruye, llegaron a la casa del viejo barrio de Los Agustinos gracias a un tio carpintero que hacía parte de los sindicatos maoistas. De tarde en tarde mostraba las revistas como parte de la pedagogóa política a la que se sentía obligado. Me gustaban las fotografías y el papel delicado de las ediciones chinas.

Una tarde mi papá le prohibió esa práctica política en la casa; desde entonces mi tio y yo pasamos a la clandestinidad para ver las fotografías a todo color y acariciar el papel de arroz, mientras explicaba el alcance de la revolución cultural y el gran salto adelante.

Mario

Anónimo dijo...

Pues, con respecto a China, mis recuerdos están vinculados a las películas que veía en el Teatro Manizales; las repetían con frecuencia, pero yo no fallaba los sábados o domingos, ese era programa obligado cuando el descanso de mis actividades escolares no me deparaba actividades extraordinarias. Mi segundo contacto fue muchísimo menos agradable. En la universidad conocí las conferencias sobre Arte y Literatura de Yenan; un amigo que leía con pasión al Gran Timonel y que tal vez veía en mi un bizoño prospecto, me regaló las copias del libro con el compromiso sagrado de que las leeería con atención. Me dijo con un aire muy grave que ellas me mostrarían para qué servía la literatura.

Jorge Arbeláez

Anónimo dijo...

Cuando me da, la nostalgia me sacude. Lo que mas me conmueve del cuento es la serenidad de esos recuerdos. Me huele a residencias universitarias, me resuena a la agitacion, al arrojo, a las certezas ahuyentadas por el escepticismo inevitable que sobreviene despues que "aprendemos".

Anónimo dijo...

Ah! que maravilla. Sólo faltó mentar aquí el libro de la práctica de Mao escondido en la pretina... Vale tambien para los que estabamos en la de Antioquia.
Bueno, Carlos Ricardo, recuerda que por antonomasia, un «rolo» antes fue un «chino».. o no?
Rodrigo