jueves, 3 de septiembre de 2009

La gripa del emperador

Su majestad Álvaro I, tiene el virus AH1N1. La noticia ha sido divulgada en todos los medios y por todos los medios. Las imágenes del flamante Consejo Comunitario en Vichada, lo han mostrado haciendo todo cuanto no debe hacer una persona con síntomas respiratorios agudos: piquió a algunos, estornudó sonoramente en su mano llenándola de secreciones y tosió sobre la gente repartiendo a siniestra todos los virus que pudo.

Una de sus víctimas, una humilde vendedora de yougures, está al borde de la quiebra, pues su pequeño negocio casero es ahora segregado por los habitantes de Puerto Carreño, pues pese al origen cuasidivino del contagio, el virus es absolutamente terrenal y con las mismas consecuencias para todo mundo.

La pequeña diferencia es que el amo de la Casa de Nari, muy seguramente no tendrá que poner tutela en el Sisben, para lograr que lo atiendan y mucho menos, ir a hacer fila desde las 3 am, en una fría mañana bogotana, para obtener una ficha para consulta.

Pero dejando a un lado la inevitable oportunidad de ironizar con la enfermedad del caudillesco habitante de la Casa de Nari, lo más infamante de su estado de salud, es contemplar su irresponsable comportamiento tanto en Bariloche como en Puerto Carreño: se convirtió en un diseminador de virus, a todos y comportándose como el atarván que es, sin medir tan sólo los riesgos en que puso a todas las personas que desafortunadamente compartieron los espacios con él.

La declaración de la humilde habitante de Puerto Carreño, que se reproduce en el video que acompaña a esta reseña, resume con mucho, los alcances del irresponsable presidente.


1 comentario:

Anónimo dijo...

El pueblo pueblo es sabio... desde hace muchos años sabe que al hombrecito se le bajaron las autodefensas...