miércoles, 30 de septiembre de 2009

Croniquilla. Contraste entre imágenes e ideologías



OSCAR ROBLEDO HOYOS. *

Hola Carlucho,

Gracias por tu envío y también por tu hospitalidad. Paso a responder tus inquietudes sobre el viaje a la costa atlántica colombiana.

Tolú y Coveñas fueron una fiesta. Una fantasía de grupo. Menor al del año pasado pero más integrado. El mar hecho una piscina de aguas termales a las cuatro de la tarde. El Golfo de Morrosquillo brillando con los resplandores del atardecer en Punta Bolívar y los alcatraces dibujándose sobre la inmensa bola roja de la tarde. Unos viejos amigos de la cabaña del lado, vinieron – coincidencialmente, claro - a hacernos compañía. Nadie más por esos pagos, Dios, la arena y los peces. Solamente un ingeniero manizaleño, exalumno del Semenor cuando los evangelios empezaban "in illo tempore" hizo aparición un día cogido de la mano de su esposa y jugando con su nietecito. Lo demás.... pobreza rural costeña pura, la más dura de todas porque los ardores del clima la aclimatan hasta el punto de desaparecerla, por aquello de la frescura de los pisos en tierra negra, los pies desnudos por tanto calor, la paja como elemento morigerador de la canícula y otras mil artimañas para invisibilizarla o mejor para hacérnosla ver....como lo más natural del mundo. Los niños casi empelotos las veinticuatro horas del día con sus rostros macilentos a la orilla de los caminos o abriendo puertas de golpe para que pasen los carros hasta la playa, por la módica suma de un Bombón Bum. Junto a la iglesia un rancho sin puertas juega de carnicería del lugar con tres mugrientas piltrafas de carne seca suspendidas de ganchos, al lado de unos troncos de ñame sobre una mesa, pensé a primera vista que estaban vendiendo lotes o urbanizando la pobreza.


Coveñas una pifia donde no se ven los dineros de las regalías de Caño Limón. Las calles destapadas y los negocios con infartos energéticos cada media hora, la gente tirada sobre la vía principal y los perecederos marchitándose de verracos a la intemperie, aguantando las altas temperaturas sin que encontremos un negocio con un sistema de cadena de frio al estilo de los supermercados de Olympica o Carulla que sí lo tiene Lorica, el internet se mueve todavía al ritmo de los burros de San Antero o mas burros son los turistas que nos sentamos frente a ellos a esperar que finalmente caiga una noticia sobre la pantalla, para pescarla como sacando una sierra a la orilla de la playa. ¡Qué rabia!

Por lo demás, calma, ausencia de rin rines, de voceadores de cocadas y panelitas, nada de periódicos impresos, la cascada incesante del mar estrujando conchas, palos y sargazos. Todo bien revueltico con la corrupción administrativa, la ciudadanía tirada al rebusque como en todas partes del país, los políticos haciendo cuentas electoreras y tramando números repartidores no de los dineros y los avances del desarrollo sino de su perpetuación en el poder, para joder mejor y morirse jinchos de platay de la risa por la democracia tropical que nos venden los uribitos satisfechos de la situa porque en vez de 357 muertos en el primer semestre la cifra se rebajó éste año a 332 y dizque la estadística es contundente. ¡Qué descaro tan fiero y mortecino!. Ahora luego lo del modelo expulsor de Carimagua resulta que el Ministerio reparte y repartía la platica de los desplazados entre las cúpulas del poder económico y reinas de belleza (ver asunto agro ingreso seguro,

http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo164035-minagricultura-responder-agro-ingreso-seguro). Definitivamente se ha llenado la copa pero la gente está feliz bebiendo la cicuta, no ciertamente a lo Sócrates, sino embrujados mediáticamente. ¡Qué cinismo!


Como dijo ayer en Bogotá Fernando Vallejo con motivo de su doctorado Honoris Causa, esta clase política es sencillamente, despreciable. Para una muestra ahí te mando este botoncito para que escojas si te pones a llorar o a reír:


"Álvaro Uribe es antioqueño como usted, ¿cuánto lo conoce para evaluarlo de esa manera?

R/ No lo conozco y lo considero una vergüenza de Antioquia, como Pablo Escobar, una desgracia que Colombia haya producido un hombre tan despreciable.


¿Le diría esto mismo en la cara?

R/ Pero claro. A mí no me va decir que me va a golpear la cara como dice con su vocecita de rufián de barrio. Yo le respondo en la misma moneda.


¿Entonces qué le produce la segunda reelección?

R/ Indignación. Pero de todas maneras él es el la punta de lanza de una clase política igual de despreciable que él".


Si no es él, ¿del ramillete de precandidatos, a quien encargarle la presidencia?

R/ Quién si todos son iguales. El ramillete de gentuza, de bribones, de ambiciosos. Que no conocen algo elemental que conocían los políticos de antes: honorabilidad.


Le voy a citar nombres: Juan Manuel Santos.

R/ Este un asno con perdón de los asnos que son unos pobres animalitos que considero mi prójimo. Este hombre las bestialidades que le he oído decir es para no creer, son de retardado mental. Cuando el ataque a Ecuador decía que no habían invadido el territorio, que no había sido un ataque aéreo sino simplemente disparos. ¿Los disparos van por el aire o a ras de tierra? No sabe hablar y se atribuye los éxitos, supuestos porque esta es la hora en que no acaban con las Farcs a pesar de dedicar a eso todos los recursos de Colombia dejando hundir el país. Son unos fracasados.


El ex ministro de agricultura, Andrés Felipe arias, ‘uribito’.

R/ Cuál uribito, si el otro es chiquitico cómo va a decir uribito, eso es como decir enanito chiquito, chiquito. Todos son uribitos".

Ahí te dejo esta croniquilla y para que finalmente te sigas muriendo de risa que es lo que más nos merecemos los colombianos, por marranos y majaderos, te dejo el link:


http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloimpreso163599-de-todos-los-politicos-colombianos-no-se-hace-uno?page=3.

Manizales, Septiembre 29 de 2009.

*. Sociólogo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En ese mismo lugar - que tiene como escenario el hambre - lei con mi hijo un par de libros de cuentos de Augusto Monterroso; nos escondiamos por las tardes de la invasión de manizaleños, de la maluquera de la arena entre los dedos y de las noticias de muertos, robos y otras cotidianidades.

A propósito ¿qué te parece el tema del polo? ¿será que la izquierda unida jamás..?

Saludos

Mario

OSCARO dijo...

hOLA MARIOLO,

Hay en ese lugar un sitio que esta pero pareciera que no fuera de alli. Lo que pasa con Coveñas es que en la parte alta (hacia Tolú) en ciertos meses del año se hace insoportable por la cantidad de caños y pozos estancados que hacen de esas aguas pestilentes un cultivo magnifico de zancudos de todos los tamaños y colores y zumbidos atronadores. En la parte baja, tirando hacia la base militar, hay una veredita llamada el Porvenir, que es un encanto. En este lugar no hay retenciones de agua ni caños. Esto permite que a cualquier mes del año la estadia sea perfecta a cualquier hora del dia y de la noche. En la parte alta estuve en cierta oportunidad - de camping - para desgracia mayor mía y de mi novia, para mas señas donde un amigo de infancia de Chinchiná, Iván Londoño, Hotel El Dorado- Arriba de Punta de Piedra. REsulta que parece era la fecha exacta de la cosecha de mosquitos. Todo se confabuló contra nosotros, la fecha, el sitio, el camping, las aguas detenidas, el calor exagerado y la panza de Ivan que se fue conviertiendo, para mi, en una marmita imaginaria de nuestros males de turistas pobres en tierra calentana. Desde la cinco empezaba la fumigacion a nuestra pequeña carpa, entrabamos como ratas huidizas sin abrir mucho la cremallera, reptabamos como serpes venenosas.... nos veiamos a "gatas" para sacar un libro, una prenda, cualquier cosa sin poder evitar que nuestra retaguardia quedara expuesta al ciento por ciento al bombardeo feroz de esa tropilla furiosa de mosquitos engolosinados con nuestras suculentas carnes maduradas en el frigorifico de La Perla del Ruiz. Total, un desastre de vacaciones, de imaginario, de paseo y de nalgas. Tuvimos que salir "tallados" y a mil en un amasadito de Renault9 con tan mala suerte que cuando paramos en Itaguí, al abrir las maletas en el Hotel, lo primero que sale fue un ejercito de los mismos mosquitos morrosquilleros que nos hicieron sufrir tanto, huir de la noche a la mañana, y que acuciosos estaban dandonos la bienvenida en el cuarto. Casi nos da un infarto. Prometi nunca mas , nunca, volver a Coveñas, ni amarrado, ni de reo decimononico, ni galeote español. Nunca jamas...
Never more....

oscaro.

Anónimo dijo...

Ahhh,Oscaro, y ni hablar del regreso: catorce horas o más de chancleta desde Coveñas hasta la cama en Manizales. Buscando entre los carros de la via un paradero decente para comer, la gente ya no habla en el carro, la música nos cae gorda y los niños juran no volver a aceptar una invitación como esa.

Una tarde paramos en un restaurante a la orilla de la carretera; nos bajamos a comer cuando llegó el dueño del taller en el que, por la época, hacía reparar el Spring en Manizales. Don Mario, me presta una plata que me quedé pelao en Coveñas, me dijo el hombre con cara de llevao.