sábado, 5 de septiembre de 2009

CANCER, CHAVEZ Y EL GATO



Oscar Robledo Hoyos *

Con seguridad que el cáncer es uno de los males más crueles que acosan la humanidad. Pero más catastrófico y apocalíptico que la enfermedad es su nombre. Se oye “CÁNCER” y es como si abriera la puerta a todos los males. La caja de Pandora es un remedo infantil de esta terrorífica palabra. A tal punto que hace más daño el término que la enfermedad. Afortunadamente la ciencia ha avanzado mucho en su control y remedio. Es cierto que no se ha erradicado del todo como tampoco la ancestral viruela, el sarampión y la tuberculosis pero seguimos anclados en un término que nos acogota más que sus virulencias y metástasis. De quien se sabe o se rumora que tiene Cáncer se le coloca de inmediato en un leprosorio mental. Se le recluye como a los infectos de la antigüedad. Ahora no se le discrimina espacialmente en un San Juan de Dios sino en ese territorio de la significación que cobija a los olvidados de la mano de Dios y de los hombres. Decir cáncer es colocarse en los límites de lo posible con un empujoncito hacia la eternidad, en los bordes de lo natural con visos inmediatos de transcendalidad.

Con el término CÁNCER experimentamos cómo es contundente y punzante la palabra, el lenguaje. Además de los médicos lo que más nos enferma es el lenguaje. Los términos, las palabras como designamos nuestras dolencias. Nos asumimos indefensos ante el diccionario o el habla. Nos matan los sustantivos y los calificativos. Entrar o salir al “Pabellón de Cancerosos”( Alexandre Soljenitsyne ) se hace fundamentalmente a través del lenguaje. Nos enfermamos de algo pero nos agravamos por el lenguaje. Somatizamos los espectros con que designamos la enfermedad.

Hoy han sido las marchas mundiales contra Chávez. El presidente venezolano se quejó recientemente de una cruzada mundial contra su imagen. Si antes era el comunismo a la manera de la Introducción del Manifiesto Comunista de 1848 (“ Un espectro se campea por Europa..El comunismo”). Ahora es el negroide, el bufón, el de la cachucha roja, el invasor, el malhablado, el socialista. “El Chavismo nos contagia” es el grito desesperado de algunos, “El indio pretender metérsenos a la casa vociferan otros. Los de más allá expresan: Parece que se han detectado células de Chavismo en Bogotá”. No se llega aún a la palabra clave; CANCER. El lenguaje es titubeante, la imagen tambalea. Se construye primero que todo un ícono detestable a través de los Medios. Como lo decía Natalia Springer “No conviene en este momento echarle un leño más a la hoguera de las rivalidades entre Caracas y Bogotá” Otra analista decía “El problema es colocarlo todo en los sentimientos y no en las razones, lo que impide el debate sereno de las ideas. Asistimos a una histeria colectiva AntiChavista lo que no hace sino polarizar aun más la sociedad colombiana. El Chavismo “hace metástasis” en los países vecinos. En una Chávez es el cáncer de América Latina y del Mundo, parecen decir estos conciudadanos exasperados.

La palabra CÁNCER cuando se le aplica a alguien no deja escapatoria, lleva irremisiblemente a la muerte y la negación. Así se construyen los mitos, las fábulas y la humanidad retorna al bosque encantado, al reino de los maleficios, a la bruja Mala, a las pócimas de Gargamel contra los Pitufos. No se escapan ni las mascotas. “El gato esteriliza a las jóvenes doncellas”se dice en los correos electrónicos, repita el envió a cuarenta personas y salve Ud. la Humanidad. Es trasmisor de la ostoplasmosis. Pero, no, hasta el vocablo está mal dicho y peor escrito, ¡pero no importa!. De lo que se trata es de causar pánico, paniquiar para luego tener “argumentos” suficientes para acabar con los gatos de casa. Es la Toxoplasmosis. El gato es el culpable, ¡Fuera!. En brevísima investigación constatamos de inmediato que la toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por un parásito. En lenguaje un tanto más elevado dice que es “una zoonosis de distribución mundial. Se infectan animales herbívoros, omnívoros o carnívoros, incluyendo casi todos los mamíferos. En la carne destinada al consumo humano es frecuente la presencia de quistes. Los invertebrados como moscas y cucarachas pueden contribuir a su difusión.

Vea Ud., ¡ Hasta las cucarachas y las moscas y se nos decía que solamente se transmite por el gato!. Finalmente - no se llama así – lo que se nos dijo no es cierto..¿Pero no es cierto que nos metió miedo?. Es una infamia y de lo que se trata es de configurar un rol simbólico a través del lenguaje a un objeto que nos lleve a la repulsa hacia el hermoso felino que alegra nuestras hogares.

Tres palabras que buscan un culpable que tranquilice nuestros fantasmas y angustias.

Como dijo un día Alfredo Zitarrosa : “Las palabras no entienden lo que pasa”.

*Sociólogo.

Manizales, Septiembre 04 de 2009

1 comentario:

Anónimo dijo...

Propongo hacer una convocatoria mundial para una marcha que tenga como consigna NI URIBE NI CHAVEZ

Carlos Aldana