miércoles, 12 de agosto de 2009

Unamuno y Colombia.




OSCAR ROBLEDO HOYOS. *


Don Miguel de Unamuno tuvo siempre para Colombia y sus escritores comprensión y cariño como que conocía de primera mano sus obras. Evidencia una nostalgia cálida al pensarnos. “Bogotá – me lo han dicho los que la conocen- da la impresión de una ciudad antigua española, con su reposo cantado por el campaneo de los conventos…. Para llegar a ella se necesitan varios días. Y para ir de una a otras capitales, largos viajes también, por escasear los medios rápidos de traslado”. “Una población escasa .. ha conservado como ninguna otra…las tradiciones y sentimientos de de la apacible colonia” .



“Esa remota Colombia a la que conocemos sobre todo por la “María “ de Jorge Isaacs… un país de encanto. No ha mucho volvía yo a visitarlo en una novela de Tomas Carrasquilla y me parecía volver a la España campesina de hace unos siglos”. Imagino que leía La Marquesa de Yolombó, sin lugar a dudas.. “Al leer novelas y relatos sobre todo de la región antioqueña, en el corazón de los Andes, de Carrasquilla, de Latorre, de Rendón, me ha parecido verme transportado a rincones de una España que solo fue o esta yéndose.. El castellano que se habla y escribe en Colombia, es el que más dejos de casticismo tiene para nosotros”. Y como si fuera poco nos exalta .. ”En estas tierras, tan favorables para el arte y la poesía.. Cuando leí los recuerdos de la última guerra civil de allá de Max Grillo”, etc., etc.



Si, nostalgia amorosa, cálida, al vernos con sus ojos – igualmente de poeta – “Me imagino, creo que bien, lo que fuera una familia y la vida familiar en el seno de aquella sociedad en los tiempos en que Silva abría su alma al mundo…. Y me imagino los vagabundeos del espíritu del poeta en la quietud tranquila de la vida bogotana”



Finalmente para contrarrestar ese “Tedium Vitae” (1) a lo Schopenhauer que también lo sufrió y asedió toda su vida, tuvo ojos amorosos y mente clara al descubrir de manera profética la altura y talla del legado poético que Silva dejara dentro del Modernismo incipiente. En el prólogo que hizo para la publicación de sus Poesías en Barcelona en 1908 (que comento y transcribo) expresa toda su admiración y sorpresa por José Asunción.



Antes de proclamarlo universalmente, por decirlo de ésta manera, en un alegato muy “unamunesco” con el modernismo que le sonaba en las venas y su sensibilidad desde la publicación de Azul de Rubén y que registró puntualmente en su sismógrafo literario, Don Miguel reconoce las nuevas plaquetas que este movimiento le imprimió al sistema circulatorio de la lengua de Castilla. “Gusto de Silva además porque fue el primero en llevar a la poesía hispano-americana y con ella a la española, ciertos tonos y ciertos aires, que después se han puesto de moda degradándose… No sé lo que es el modernismo literario, pero en muchos de los llamados modernistas, en los que más de ellos encuentro cosas que encontré antes en Silva. Sólo que en Silva me deleitan y en ellos me hastían y enfadan”.



El modernismo para el oído del maestro se venía con “cosas”. Pero ¿cual finalmente era LA COSA que le suena nueva y bella, en Silva?. No es algo expresado ni la forma en que haya sido dicha , no, se trata de algo “más sutil” dice Unamuno. “Algo más sutil y a la vez mas intimo que una y otro (forma y fondo), en algo que los une y acorda, en una cierta armonía que informa el fondo y ahonda la forma, en el tono, o si queréis, en el ritmo interior. En el ritmo interior, digo, y no en el ritmo meramente acústico de sus versos; no en el sonsonete más o menos brizador en que cifran su afán tantos versificadores que aspiran a poetas. La música de Silva es música de alas, casi silenciosa, o sin casi” (Subrayados míos).



Baldomero Sanín Cano que por la época era un mozalbete y contertulio en esa particular tertulia finisecular de Sobremesa encuentra errores y distancias con el profesor español. La pifia de la fecha de su nacimiento, su comparación con el poeta Vicente Wenceslao Querol y otras perlas, argumentando que estaba deficientemente informado. También rechaza la suprema severidad para con el movimiento modernista. No comparto esta afirmación pues en la exaltación que hace de nuestro Silva entroniza en los altares de la Poética Española el modernismo latinoamericano, que él llama hispanoamericano en un alegato de herencias biológicas, históricas y culturales. Lo que no puede dejar de reconocer Sanín Cano es que el Señor Unamuno se aproxima a Silva “con verdadera intención de abarcar la obra y de revelarles a las gentes el íntimo sentido de ella. El señor de Unamuno tenia especiales aptitudes para esta noble empresa. El mismo, sin saberlo, es un poeta modernista. Sus primeras armas en prosa y en verso, o lo primero de su pluma que en ambas disciplinas llegó a Bogotá en las páginas de la Revista Nueva, alimentaba, sin saciarlos, aquellos anhelos de renovación literaria característicos de la época”.



Finalmente Unamuno dice sin empacho “Silva será un día orgullo de esta nuestra casta hispánica, que le produjo allá, en el sosiego primaveral de la jugosa Colombia, en el remanso Bogotá”. Silva entra pues por la puerta grande de la hispanidad de mano del maestro salmantino como años después lo hará García Márquez con su universal y perenne aporte a las letras castellanas.



Para Unamuno Silva fue “el poeta puro, sin mezcla ni aleación … Murió de muerte; murió de tristeza, de ansiedad, de anhelo, de desencanto.. Murió del mal del siglo, de un desaliento de la vida … Y murió también de hambre… hambre era en verdad… hambre de eternidad”.

“ Y este hombre, será olvidado?".



Pues bien, la posteridad no lo ha olvidado. Todo lo contrario, y fue Don Miguel una de las personas que lo consagró como una cima de las letras universales en lengua castellana.



(1) En Gotas Amargas, Avant propos y el Mal del Siglo.

El paciente:

Doctor: un desaliento de la vida/ que en lo intimo de mi se arraiga y nade, / el mal del siglo…. El mismo mal de Werther / de Rolla, de Manfredo y de Leopardi. Un cansancio de todo, un absoluto/ desprecio por lo humano .. un incesante/ renegar de lo vil de la existencia/ digno de mi maestro Schopenhauer; / un malestar profundo que se aumenta / con todas las torturas del análisis…

El médico:

- Eso es cuestión de régimen; camine/ de mañanita; duerma largo; bánese; / beba bien; coma bien; / cuídese mucho: / ¡Lo que Usted tiene es hambre!....”

Manizales, Agosto 12 de 2009.



*. Sociólogo.


3 comentarios:

marioramonm dijo...

Muy bien Oscar por esa honda reflexión sobre uno de los nuestros que también destelló en el incipiente modernismo. Esas son las lecturas que hay que hacer para beber lo mejor de nuestro parnaso.

Felcitaciones y siga con esos ejercicios de la inteligencia.Un fuerte abrazo hermano desde el Caribe Colombiano
Mario Ramón Mendoza
www.sanesociety.org/es/marioramonm

Anónimo dijo...

QUE EMOCION MARIO RAMON,

TENERTE EN LA LOCADELACASA DESDE EL CARIBE COLOMBIANO.
ME HAN DICHO QUE EL LIBRO SOBRE DARIO LES HA QUEDADO EXCELENTE.

SALUDES A TODOS LOS POETAS, GRACIAS POR LA INVITACION A LA CELEBRACION. ENVIALA DIRECTAMENTE AL BLOQ, A CARLOS RICARDO ESCOBAR NUESTRO MECENAS Y NUESTRO APOSTOL... TAMBIEN ES NUESTRO MARTIR PUES LE COLGAMOS TODOS NUESTROS AFANES, INTERESES Y NECEDADES.... Y EL NOS CONSIENTE CON SU LABORIOSIDAD CON TAL QUE EL BLOQ CREZCA CADA DIA MAS Y MEJOR.

DIRECCION DE CARLOS RICARDO:

creo@une.net.co

un abrazo,

oscaro.

Anónimo dijo...

¿Un bloq? ¿Y eso qué es?