jueves, 2 de julio de 2009

Crónicas de viaje I


Manuel Fernando Jiménez


Hoy no entendí nada en la clase de inglés. El profesor es un hombre de baja estatura y boca grande y una voz marcadamente nasal como de corneta. Es un buen muchacho pero no le entiendo ni pio y solo puedo adivinar, por sus gestos, lo que quiere decirme. Me siento como si estuviera hablando con el Pato Donal. Pero no me parece gracioso, me parece trágico estar así
lelo como un retrasado mental.

Quisiera decirle a mi joven profesor, que no se esfuerce conmigo que la vida está acabando y ya no es hora de aprender como dijo Barba-Jacob en su Lamentación de Octubre. El teacher lee mi mente y con su infaltable chicle dándole vueltas en la bocota piensa que nunca es tarde para aprender y todo puede llegar cuando se lucha y yo mientras tanto pienso responderle en ingles con un cuarteto de Julio Florez:

Todo puede llegar: pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después de la tragedia: la alabanza
cuando ya está la inspiración inerte.
Todo nos llega tarde, hasta la muerte.


El profesor piensa, mientras me sonríe amablemente, que estoy perdiendo el tiempo con tanta poesía y que debo estudiar más, pues cada hora es oro. Entonces yo no resisto y me pongo a cantar a todo pulmón la única estrofa que he aprendido en ingles:

We don't need no education.
We don't need no thought control
No dark sarcasm in the classroom.
Teacher, leave us kids alone!

Pero mi pronunciación es pésima y veo que el profesor piensa para sus adentros que es cierto aquel refrán Old parrot don`t learn to talk, que soy un caso perdido, que la ineptitud es mi emblema, que el fracaso es mi meta, que mi tedio es invencible.

Antes de que me eche de clase, yo le digo en español que renuncio, que me voy para Colombia, que él es un cuadriculado masticador de chicle, comedor de papas fritas, devorador de geografías, engullidor de países, tragador de mas hojaldra (porque mas saliva tiene, más hojaldra traga).

Que ahí le dejo su puto mundo. Que se lo trague la tierra, que se lo coma el león de la metro, que lo abduzca un OVNI, que ojala venga un tornado y se lo chupe (que yo no se lo chupo mas), que se le rebelen las maquinas, que le caiga pesado el lunch, el snack, el steak y el breakfast. Que lo castigue Mahoma, que lo confunda Confucio, que lo ponga a dieta Ghandi y que salga de su tumba bailando Michael Jackson y lo jale de las patas por la noche.





3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Buena esa! flaco. Esperaremos con ansiedad tus crónicas.

Anónimo dijo...

Te anexo otra afirmación universal: «Paisa legítimo no aprende hablar inglés», si no, escuchá a tu presidente, tal vez te sirva de consuelo

Anónimo dijo...

¿En donde putas anda el flaco?