miércoles, 29 de abril de 2009

El costo de la gasolina.




Notas de choque.
OSCAR ROBLEDO HOYOS *


El ministro tuvo que reconocer a regañadientes que sí estaba por condenarnos a secas “a las mismas con los mismos” y que el Superpresidente lo había dejado con los dientes afuera y la narizota de Pinocho la noche anterior, al decir que se bajaba en 400 pesos el precio del valor de la gasolina. ¡Tremenda desautorización! Y donde quedaron sus sapientes argumentos que si el dólar, que la crisis financiera global, que el fondo nacional de energéticos, que el diesel y los biocarburantes, que el azúcar en la bolsa de New York? Pamplinas, puras babosidades tecnocráticas para tontos pues no es justificable que con desequilibrios tan severos pero a la vez tan "aznaramente" alabados por aquello del Libre Comercio y las Leyes Sacrosantas del Divino Mercado, con diferencias tan infinitas en los niveles de vida y calidad de vida, que estemos los colombianitos - desmirriados sudacas y habitantes del patio de atrás – pagando mas caro el galón de gasolina que un flamante usamericano de La Gran Manzana que tiene una moneda 2500 veces mas potente que la nuestra.

Fue de una desfachatez rampante la argumentación de estos seudocientíficos del Petróleo que más que un juicio verdadero es cadena y peaje adicional a nuestro subdesarrollo y pobreza. Eso.. No era tan inamovible. Como tantas cosas en el país son inamovibles para dejar por “la Calle Rial” la voluntad omnisciente y aquiescente del Mesías que en gracia a tanta genuflexión se ha arrogado el manejo y la distribución de la Ratio Iluminata y de lo razonable a su real saber y entender y querer y eso que esto depende de la mayor o menor distancia que se confiese respecto al Palacio de Nari.

Entre las razones especiosas y espesas oímos aquella que era imposible la rebaja pues era ya “ley de la república” y que su trámite por ello era dispendioso. En el subconsciente colectivo se aludía al respeto a la ley sacrosanta expedida por el Congreso de la República. Algo inamovible y sagrado. Para luego decir que sí se podía moverle el piso a esa “Dura Lex” en cuatrocientos pesitos de aquellos que tanto se cuidan en el Palacio de Nari para entregárselos enteritos y de boca a los grandes tiburones y ballenas del capitalismo transnacional. Cuando no se ha respetado la Carta Magna para alcanzar los intereses y deseos reeleccionistas del Príncipe, por una vez y segunda vez y tal vez enésima vez, suena raro que se hable tan religiosamente como si estuviéramos en un colegio de monjitas beatas con el Santísimo Expuesto. Ya lo dijeron a una oportunamente los asesores de turno y el mismo presi: ¿Cuál impedimento o talanquera?, simplemente, dejémonos de pendejadas, le cambiamos a la Constitución “un articulito” y todo el mundo tan feliz. Si precisamente de lo que se ha gloriado el régimen actual es del desprecio supino por las normas, la ley y las buenas costumbres. “Todo esta por hacerse o inventarse o reformarse o venderse o regalarse”, parece que fuera el eslogan favorito. “Nada hay sagrado, nada merece respeto, todo esta para violarse” como en el cuento del borrachito que vociferaba afuera del convento que las iba a violar a todas pero a todas, todas. Como con el TLC en su momento, sobre el cual pensó el palacio de Nari que estaba a la vuelta de la esquina, como se dice, “bola a bola” al tal punto que presi dijo: “Lo vamos a firmar pero ya…. Y ya es ya, es decir, Rapidito, rapidito”, sin mas vueltas.

Finalmente tanta alharaca para asistir al “parto de los montes”, lo mismo que pasó con el salario mínimo que fue “minísimo”, tacañísimo, por no decir que miserable. Un incremento de $30.000/año para un padre de familia con dos o tres hijos cuando todo sube por el ascensor y no por las escaleras, es un descaro y conlleva una dosis muy alta de cinismo. Y todo por el precio de los combustibles, pues es una verdad de Perogrullo que el transporte afecta de inmediato canasta familiar y costo de vida, pero el gobierno no parece entenderlo así cuando pregonó en la campaña una agenda populista con afiche incluido de corazón grande . Ahora, una rebajita de cuatrocientos “pesitos” demuestra a cabalidad suficientemente el desprecio que le merece la situación del pueblo y sobretodo la de los más pobres y necesitados. Mientras el incremento es del 1.000% para los hermanos Uribe en el municipio de Mosquera (Véase artículo de Daniel Coronel en Revista Semana) para el pueblo es milimétrico, a cuenta gotas. ¿Cómo es que se cobre el galón de gasolina a un precio equivalente de 70 dólares el barril cuando en el comercio internacional esta en 40? ¿Cómo es que subió el precio de la gasolina cuando el valor internacional del galón de petróleo estaba a 125 dólares y nos lo dejaron colgado “ad aeternum” dizque para protegernos del futuro creando un fondo que parece ya tiene sus cuentas embolatadas como las del referendo reeleccionista que se predicó el senador caldense Luis Guillermo Giraldo Hurtado para salvar a Colombia? ¡Esto definitivamente es un atraco y una bellaquería!

Así de simple.

Manizales, Abril 22/2009

*Sociólogo.
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