miércoles, 15 de abril de 2009

Crónicas del Neogranadino IV


DE PARÍS, TURISTAS, NAPOLEÓN Y PUTAS



París tiene las calles bautizadas con nombres de notables y de colores: Voltaire y Victor Hugo comparten con magenta ( el rojo de la sangre derramada en la batalla de Magenta); resulta fácil ubicarse en la ciudad con un mapa para turístas y recorrer rápidamente de un lado a otro en el viejo metro, casi siempre congestionado. En el Arco del Triunfo, una escultura empotrada de Napoleón mira con aire chicanero hacia la plaza de la Concordia. Al fondo de la avenida de los Campos Elíseos sobresalen los enormes jardines, las fuentes de agua y el Museo de Louvre con sus pirámides de cristal.

Erigida desde el centenario, la vieja Torre Eiffel resulta al mismo tiempo decepcionante y curiosa: una estructura de hierro forjado de casi 300 metros de altura de un insípido color café que desde su altura ofrece una panorámica espléndida de la ciudad. Abajo cruza el río Sena con sus barcos repletos de turistas monos ojiazules con cámaras fotográficas, morrales y chaquetas para el frío de la tarde.

Las calles están llenas de extranjeros a pesar de la crisis económica mundial: todos hablamos una mezcla de palabras en inglés, francés y español con señales de manos y gestos exagerados a la manera de Marcel Marceau. En algunas partes veo colombianos: parejas recién casadas, novios en primavera, encuentros clandestinos que saltan a la vista por la cobardía del pecado; en plena avenida de los Campos Elíseos un aviso pegado en la puerta de un restaurante elegante anuncia bandeja paisa, sopa de mondongo, gallina criolla y fríjoles con chicharrón a precios astronómicos.

París huele a orégano. Sus calles rematan en fuentes o parques públicos como si la ciudad fuera un museo. Luego de 24 horas de caminata buscar alojamiento o comer en el centro histórico me resultaba muy costoso, de manera que busqué opciones hoteleras más baratas en los sectores de migrantes de India y Pakistán. " Con lo que tiene para pagar, sólo puede dormir en un hotel de putas callejeras"- me dijo un recepcionista con desprecio.


Mario

1 comentario:

Anónimo dijo...

Triunfo!