domingo, 22 de marzo de 2009

Crónicas del Neogranadino II

Fotografía de Mario Hernán López


LA HERENCIA DEL CALIFA














Por Mario Hernán López

El jueves en la tarde salimos hacia la ciudad de Sevilla, viajamos en una buseta durante cuatro horas por una carretera que deja ver "los pueblos blancos colgados de barrancos" y el paisaje seco de los olivares que caracteriza la zona. En algún momento del camino uno de los profesores invitó a los colombianos a señalar coincidencias paisajísticas: Estamos saliendo de Bogotá por la calle ochenta - dijo uno -; hacia la derecha la geografía es igual a la llegada a Mariquita - dijo otro. La sierra, cubierta de nieve, evoca el parque de los nevados en Colombia.

En Sevilla asistimos a un seminario sobre Derechos Humanos y Culturas de Paz, nos recibió un grupo de profesores vestidos de manera informal y cabellos largos como si se tratara de viejos militantes de la reacción espiritual contra el exceso capitalista. En efecto, resultaron ser defensores de la ecología profunda, adherentes a los movimientos antiglobalizació n y la no violencia con intervenciones cargadas de referencias a las responsabilidades del capitalismo financiero y las políticas gringas en la crisis económica mundial. ¡Sociedad Civil del mundo uníos! Último aviso.

En la noche recorrimos calles y callejones solitarios, nos entramos sin permiso a las casas poniendo caras de turistas perdidos, cruzamos los puentes milenarios sobre el rio Guadalquivir y nos perdimos viendo mujeres danzar con los abrazos en alto, haciendo arabescos con las manos y taconeos zalameros. En la madrugada caminamos por las orillas del gran rio palmoteando como si fuéramos los primeros califas de los andes

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena traduccion viejo Mario H. Ya ve que traducir lo que se ve y se oye es una manera indispensable de entender estos otros mundos (a que se parece esto? o aquello?). Y tambien es una buena manera de contagiarse de buenos sueños, mas alla del odio diario que se ensaña la mente del colombiano medio.
Hay que traducir los momentos, los olores, la calidez de la gente, las tapas, las cañitas, "la papaya", las noches de bar en bar; de pronto y quien quita, esos sueños nos contagien de proyectos nuevos.

German

Anónimo dijo...

Gracias Germancho por estar atento. Tengo en la memoria tus comentarios y visiones cuando pasaste por estas tierras...

Mario