martes, 29 de julio de 2008

Un voto por Leonardo Padura




- En los siete años de la Libélula Libros-

Mario Hernán López.

Hace un par de años, en una encuesta de la Librería, Pablo Felipe Arango preguntó a los clientes por algún escritor merecedor de mayor reconocimiento por parte de los lectores; supongo que su intención era buscar entre los aficionados a la literatura un narrador digno de mayor consideración entre los cada vez más escasos lectores nacionales. Creo recordar que Pablo Felipe envió tres preguntas por el correo electrónico buscando indagar por los escritores perdidos en la memoria, en los vericuetos de la publicidad o en los antojos de los editores.

Imagino la multiplicidad de respuestas que obtuvo, las pesquisas a muerte de los eruditos y las mil horas de conversación que el tema generó entre los contertulios de los sábados.

Para tratar de responder, esculqué, en primer lugar, en algunos escritores latinoamericanos -en su mayoría asociados con la vieja Casa de las Américas-, que por décadas han ayudado a comprender la naturaleza de los conflictos sociales y políticos de esta parte del mundo. Al revisar la lista, encontré que todos han gozado de un gran reconocimiento simbólico y material:

- “Cuando consiguieron plata, los escritores del boom no volvieron por aquí”. Le oí decir, en una librería de Manhattan, a un viejo luchador de los años sesenta.

Decidí escribir a la librería sugiriendo el nombre de Leonardo Padura Fuentes; por esos días había leído La Neblina del Ayer (2005), una novela bien urdida e intensa basada en tres momentos de la sociedad cubana. Como toda la obra literaria de Padura, la Neblina del Ayer es calificada como novela negra y literatura urbana. En Padura se encuentra una literatura capaz de convertir una historia policial en un reporte sobre la vida en Cuba antes, durante y después de la revolución; sus novelas no son literatura policíaca, son narraciones cargadas de ironía sobre la sociedad, la cultura y la política; se trata de una obra capaz de conectar a la isla con el mundo exterior y de ejercer, sin saña, la crítica al monopolio del poder.

Máscaras (Tusquets, 1997) es una novela menos delicada en su elaboración y más atroz en lo que cuenta -un travesti es asesinado en el bosque de la Habana, el asesino le introduce dos monedas en el ano- sobre los prejuicios sexuales que ponen en entredicho los alcances de las revoluciones y la hombría de los revolucionarios. Máscaras hace parte de una tetralogía de Leonardo Padura que incluye el Pasado perfecto (1991), Vientos de cuaresma (1994) y Paisaje de otoño (1998).

Debió ser difícil para la Librería hacer una selección de los autores, supongo que no fue posible realizar una encuesta que permitiera escoger y calificar a partir de una lista limitada de escritores. De todas maneras, durante estos dos años, me quedé esperando los resultados.

Feliz Cumpleaños.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnifica provocacion.

Anónimo dijo...

La neblina del ayer también es el título del bolero que contiene el mejor verso de la tradición bolerística: "(...) como es mejor el verso aquel que no podemos recordar".

Carlos Aldana